lunes, 24 junio 2019, 11:18
Miércoles, 30 Enero 2019 06:38

Trump-inmigrantes: Los pies fuera de la sábana

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Un migrante y sus hijas esperan su turno en Tijuana, México, para presentar una solicitud de asilo en Estados Unidos. Un migrante y sus hijas esperan su turno en Tijuana, México, para presentar una solicitud de asilo en Estados Unidos. Foto AP

Los Angeles Times comentó, este lunes, que el cierre parcial del gobierno de Estados Unidos impuso la cancelación de miles de audiencias judiciales.


Numerosos inmigrantes tendrían que esperar años para recibir otra cita en la corte.

El Times refiere el caso de Alfredo y Claudia Valdez quienes viajaron desde Baskerfield en California hacia Los Angeles para que un juez del tribunal federal los declarara residentes legales en ese país.

Sucedió cuando ya había comenzado el cierre parcial federal.

Alfredo reconoció:"Con mi esposa estábamos tratando de superar esta pesadilla de la espera".

Gran parte de los jueces han sido licenciados sin sueldo y han cancelado vuelos para la celebración de audiencias fuera de la ciudad.

Hasta el momento no han recibido orientaciones por parte del Departamento de Justicia.

Los inmigrantes acuden a los juzgados diariamente, algunos porque desconocen el cierre gubernamental, otros para justificar la asistencia temiendo perder su audiencia.

Cada siete días del cierre se acumulan 20 mil cancelaciones judiciales y solo de California el 11 de enero había 9 mil casos.

Ashley Tabador, presidenta de la Asociación Nacional de Jueces de Inmigración dijo que de 400 unos 300 fueron sacados de sus puestos.

Ella señaló que el Departamento de Justicia implementó un sistema donde los jueces aborden unos 700 casos al año para obtener la calificación "satisfactoria", pero ese Departamento no aclaró si esas cifras se eliminarán cuando el gobierno reabra sus funciones.

Tabador afirmó que "cada día, es más difícil retomar la velocidad en un corto período, y hay montones de archivos esperando”.

Por su lado, Sabrina Damast, letrada de inmigración en Los Angeles continúa enviando casos a la corte y a los abogados del Departamento de Seguridad Nacional, aunque asume que el papeleo no se está revisando y teme que se pierdan en la confusión.

Según Damast "la ironía radica en que a pesar de todos los controles de Donald Trump, aquellas personas criminales, infractores reiterados, o los 'tipos malos', están sufriendo tantas demoras como todos los demás".

Para Ashley Tabaddor, es probable que la mayoría de los inmigrantes cuyos juicios se cancelaron encararan un posible retraso de dos a cuatro años.

Reconoció el daño que podría ocasionar, y dijo: "Quienes tengan los mejores casos y estén listos para seguir adelante, sufrirán, porque “los recuerdos se desvanecen, los testigos desaparecen, los niños crecen y los padres mueren de edad avanzada".

Sin embargo, el ejemplo más espeluznante lo simbolizan Alfredo y Claudia Valdez, mexicanos de 40 y 39 años respectivamente, quienes habían esperado su día en la corte por más de 20 años.

Un error en el papeleo de un abogado impuso que Alfredo enfrente un proceso de deportación.

Ambos pagan más de mil 300 dólares anuales para renovar sus permisos de trabajo.

El cierre gubernamental implica que pudieran transcurrir dos años más, para obtener sus tarjetas verdes.

Alfredo reconoció: "Es un poco deprimente, esto no es lo que esperábamos".

Ni Los Angeles Times logró evitar que la sábana cubriera los pies y saliera a la luz el caos en que Trump ha sumergido a miles de inmigrantes en Estados Unidos.

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