martes, 18 junio 2019, 13:40
Viernes, 18 Enero 2019 06:58

¿Qué le espera a El Salvador?

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Hugo Martínez, excanciller salvadoreño y candidato del FMLN a la presidencia. Hugo Martínez, excanciller salvadoreño y candidato del FMLN a la presidencia.

Las elecciones presidenciales de El Salvador serán el 3 de febrero, con tres candidatos representativos de la izquierda, centro-derecha y ultraderecha, y pronósticos desfavorables para el excanciller Hugo Martínez, del FMLN.

Las elecciones presidenciales de El Salvador serán el 3 de febrero entrante, con tres candidatos representativos de la izquierda, centro-derecha y ultraderecha, y pronósticos desfavorables hasta ahora para el progresista excanciller Hugo Martínez, del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que ve comprometido su liderazgo de diez años, durante los cuales no ha podido o sabido resolver algunos importantes problemas que golpean constantemente a la población.

Los comicios serán los octavos de su tipo desde la promulgación de la Constitución de la República de 1983, y los sextos desde la firma de los Acuerdos de Paz de 1992. Estas elecciones definirán a los nuevos titulares de la Presidencia y Vicepresidencia de la República para el período que comenzará el 1 de junio del 2019 hasta el 30 de mayo del 2024.

Las elecciones, según anunció el Tribunal Supremo Electoral, se celebrarán el domingo 3 de febrero del 2019, y en caso de que ninguno de los partidos políticos o coaliciones obtenga el requisito de la mitad más uno de los votos válidos emitidos, se celebrará la segunda vuelta el domingo 10 de marzo entre los dos partidos políticos o coaliciones que hayan obtenido mayor cantidad de votos.

Hace algunas semanas, señalamos el favoritismo del candidato Carlos Callejas, de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), dominante en los períodos anteriores a los mandatos del FMLN, pero ello se ve comprometido por el impetuoso avance del exalcalde de San Salvador, Nayib Bukele, de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), un ente de tres agrupaciones que van del centro a la ultraderecha.

Los problemas económicos del país y el deterioro de la seguridad son puntos que han conspirado contra el gobierno de Salvador Sánchez Cerén, a tal punto, que en solo las últimas 72 horas se produjeron 40 crímenes, entre ellos el del relator designado para investigarlos.

En cuanto a ARENA, con los empresarios e importantes medios a su favor, había mantenido hasta hace poco la esperanza de regresar al poder sin muchos contratiempos, pero la figura controvertida de Bukele se le ha atravesado.

Este militó en el FMLN, pero luego infringió los estatutos de la organización y llegó a agredir a una de sus militantes, por lo que fue expulsado.

Así, fue carenando de un lugar a otro, buscando la silla presidencial, y casi lo ha logrado, valiéndose primero de la fundación del partido Nueva Idea y, posteriormente, de la disolución del partido Centro Democrático, lo cual le facilitó la entrada en GANA, en el que impuso ampliamente a los dos aspirantes de la organización, con la obtención de más del 90% de los votos en los comicios internos.

Luego de las elecciones internas, se anunció una alianza entre los miembros del extinto partido Cambio Democrático, el nuevo partido político Nueva Idea y el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional; no una coalición, sino una alianza estratégica para unir fuerzas y tratar de hacer que Nayib Bukele sea electo como presidente.

Con fines de esta alianza, el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional, de filiación ultraderechista, aceptó cambiar su bandera y su color naranja por el color celeste y un logotipo de una golondrina en vuelo. Esto fue aprobado por los congresistas de este partido en el XIII Congreso Nacional de GANA.

Bukele ha empleado inteligentemente las diversas fuentes publicitarias, con una astucia que le ha ganado la simpatía de una nueva masa de votantes, de entre los salvadoreños comprendidos entre 14 y 24 años.

Y aunque la más reciente encuesta afirma que ha disminuido su amplia ventaja ante los otros dos candidatos, lo cierto es que todo parece indicar que llegará democráticamente al poder, aunque con un legislativo en el que tendrá que negociar para no enfrentarse a lo que será la mayoría opositora.

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