martes, 22 enero 2019, 03:07
Miércoles, 26 Diciembre 2018 05:40

Camboya: Desafíos del 2019

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Angkor Wat es el mayor templo del mundo Angkor Wat es el mayor templo del mundo

El gobierno de Camboya se ha propuesto una ambiciosa pero necesaria tarea de dejar al mínimo la pobreza que todavía hace sufrir a la mayoría de la población



El gobierno de Camboya se ha propuesto una ambiciosa pero necesaria tarea de dejar al mínimo la pobreza que todavía hace sufrir a la mayoría de la población, y para este 2019 buscará la forma de eliminar la corrupción, mantener en ascenso la exportación, recuperar tierras ociosas y hacer efectivos los contratos que acerca del suelo cultivable mantiene con emporios económicos tailandeses.

La economía de Camboya se detuvo considerablemente entre 1972 y 1989. En 1999, después de 30 años consecutivos de guerra, progresó gracias a reformas realizadas, obteniendo a finales de aquel año un crecimiento del 5%. A pesar de severas inundaciones, el Producto Interno Bruto creció el 5% el año siguiente, el 6,3 % en el 2001 y el 5,2 % en el 2002. En el 2005 se registró un crecimiento de 13,5%, aunque este ha disminuido en el curso de los años posteriores.

El turismo ha sido la industria de mayor crecimiento en Camboya a partir del 2000. De los 154 000 extranjeros que visitaron el país en 1993, se pasó a 1 700 000 en el 2005, un 20% más que el año anterior, y cifras aún inconclusas indican ue pasará de dos millones en el 2018.

Recientemente, se han encontrado grandes reservas de gas y de petróleo en sus aguas territoriales, pero aún con este sólido crecimiento, el desarrollo a largo plazo de la economía continúa siendo un gran desafío.

La población carece de escolaridad, particularmente en las zonas rurales, y sufre de una falta crónica de infraestructura básica. El país sigue en su periodo de posguerra con todo lo que ello implica, como pobreza, desempleo y epidemias. La explotación y la prostitución infantil son problemas particularmente agudos en algunas regiones del país. El miedo a la nueva situación política y a la corrupción gubernamental desalienta las inversiones extranjeras y demoran la ayuda externa.

La corrupción y la falta de profesionales cualificados son a su vez serios lastres del mercado laboral camboyano. La actual unidad monetaria camboyana es el Riel Camboyano, aunque anteriormente han circulado la piastra de Indochina Francesa, el franco Camboyano y la tica Camboyana.

DIFÍCIL HERENCIA

El 70% de los 15 millones de camboyanos es menor de 25 años, pero no porque haya aumentado la población de mayor edad, sino por las secuelas dejadas por el genocidio polvorista, que hizo descender la población de siete millones a menos de cuatro millones, mientras Estados Unidos nunca atacó a los autores del criminal hecho, los Khmer Rojos y sí a Vietnam, cuyo ejército, apoyado por patriotas locales, como el actual premier Han San, logró finalmente la liberación de Camboya.

Camboya es un país étnicamente homogéneo, con más de un 90% de población jemer. Las minorías nacionales comprenden alrededor de un 3% sobre el total de la población. Los chanes, de fe islámica, son el grupo minoritario más importante. Otras minorías tribales habitan en las tierras altas y zonas forestales. Existen también algunas minorías vietnamitas y chinas.

Los años de guerra, la colonización francesa, la diáspora camboyana a países como Estados Unidos, Australia, China, Japón e India han influido de una u otra manera en lo que hoy podemos definir como la cultura camboyana contemporánea.

Con la guerra, sobretodo el genocidio polpotista, libros, obras y artistas desaparecieron aunque no fueron completamente aniquilados. En la actualidad, la rápida reconstrucción del país ha hecho que se intente recuperar el trabajo de los grandes autores camboyanos del siglo XX.

En esto ha tenido que ver mucho el propio interés personal de Hun Sen, quien en manera económica no pudo evitar la extrema desigualdad de la población, principalmente en la zona rural, donde vive el 85% de la población.

Allí campean por sus respetos compañías tailandesas, que han sido efectivas en el aumento de los ingresos por exportación, pero que mantienen en vilo a muchos campesinos bajo su mandato, por lo cual la tarea oficial es conciliar intereses, hacer que se respeten los derechos del campesinado y que este se sienta dueño del suelo.
Ello, admite, el gobierno que se asienta en Phnom Penh, la capital, ayudará a disminuir la pobreza, y en esto se debe aplicar el mayor empeño.

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