jueves, 18 abril 2019, 17:01
Jueves, 13 Diciembre 2018 19:44

EE.UU: Ruidos, maldad y temores de un imperio

Escrito por  Marco Velázquez Cristo/ PostCuba
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El arribo de Donald Trump al poder marcó el inicio de un proceso de retroceso de las relaciones bilaterales entre Cuba y los EE.UU. del cual algunos responsabilizan en solitario al orate de la Casablanca, pero existen otros que lo han empujado a favorecerlo y son tan culpables y faltos de ética como él, entre ellos Marco Rubio principal cabeza visible de la mafia cubanoamericana en esta trama, así como algunos halcones que anidan en diferentes ramas del árbol del poder en ese país.

El conjunto de acciones que han llevado a los bajos niveles en que se encuentran los vínculos entre ambos países, aun cuando tienen objetivos bien definidos contra Cuba, forman parte de la ofensiva que EE.UU. apoyado por la derecha latinoamericana desarrolla contra los gobiernos de izquierda de la región. Cuba y Venezuela son objetivos priorizados de esa política hegemónica del imperio.

EE.UU. considera a nuestra América su traspatio. Tradicionalmente de acuerdo a esa filosofía de dominación y despojo ha invadido a sus países, desestabilizado gobiernos, propiciado golpes de estado, instaurado dictaduras, etc. Siempre lo ha inquietado la posible integración de nuestros pueblos pues comprenden que un escenario como ese les sería adverso a sus pretensiones imperiales. La evolución actual de los acontecimientos en la región señala que ese comportamiento no ha cambiado.

Un factor adicional que influye en la agresividad de la política estadunidense hacia la región es la actual coyuntura internacional donde Rusia y China ganan fuerza en el plano económico y militar y lo retan en diferentes áreas geográficas como el medio oriente y otras. Los vínculos de esos países con algunos del área principalmente con Cuba y Venezuela lo preocupan. Como amenazan al mundo creen que todo los amenaza.

Al no existir en Cuba las condiciones que propicien el surgimiento de una situación compleja que conduzca a la inestabilidad y a una posterior ingobernabilidad, decidieron intentar crearlas de manera progresiva mediante la articulación de acciones organizadas dentro de una operación a la que dieron inicio con el invento de los ataques acústicos.

Dichos “eventos” han transitado por las más inverosímiles teorías, ninguna de las cuales ha podido explicar lo inexplicable, pues lo que no ha pasado no puede tener respuesta.

Aferrados a ese argumento comenzaron a reducir su personal en La Habana, montaron un escenario mediático para culpar a Cuba de esos supuestos ataques, fingieron o hicieron fingir al FBI una investigación que saben no arribará a ningún resultado.

Han utilizado el prestigio de instituciones científicas para intentar autentificar la mentira, presionándolas para que realicen publicaciones que favorezcan la matriz de opinión de que los “ataques” realmente ocurrieron y divulguen informes sobre los “estudios” realizados a las “víctimas” que contribuyan al fortalecimiento de esa versión.

En estos momentos varios sitios digitales andan en esos trajines, citando a científicos de la Universidad de Miami y Pittsburgh.

Los servicios secretos norteamericanos han jugado un papel fundamental en el desarrollo de esta operación, organizando y ejecutando la orientación de las “víctimas”, elaborando las principales “filtraciones” a la prensa, en la selección e influencia sobre especialistas e instituciones científicas a utilizar, así como en la coordinación y desarrollo de actividades conjuntas con otros servicios especiales para buscar apoyo y credibilidad involucrando en la trama a gobiernos y ciudadanos de otros países. En este último caso como se conoce Canadá fue el principal país elegido. Más adelante veremos la razón.

¿Por qué consideramos como su principal objetivo crear una situación de ingobernabilidad que conduzca al derrumbe de la Revolución?

En un artículo anterior a raíz de informar el gobierno norteamericano que las visas de emigrantes para los cubanos se procesarían en su embajada en Colombia, publicamos un análisis que demostraba estas intenciones, en un artículo titulado, “EE.UU. Las malas intenciones de la vía Colombia”

En él expresamos: “Con la brusca disminución de la cantidad de visas para emigrantes y los obstáculos para obtenerlas que necesariamente surgirán, la intención es aumentar la presión interna de los que desean emigrar, a fin de crear situaciones desestabilizadoras que puedan llevar a un considerable incremento de las salidas ilegales hacia EE.UU, y desembocar en un éxodo masivo.

Adicionalmente, Cuba, culpable del problema”.

Un artículo del The New York Times  publicado en ese entonces reforzaba esa opinión, al señalar: “Estados Unidos al interrumpir el flujo migratorio proveniente de la isla y reducir su personal en la embajada de La Habana, en respuesta a los misteriosos ataques podría desencadenar un nuevo aumento de la migración, particularmente si Cuba experimenta una recesión económica. (…) se corre el riesgo de otra migración masiva”.

Significábamos que la mención a una posible incidencia de una recesión económica en la evolución de los acontecimientos, estaba hecha sobre la base de que la advertencia de viajes a Cuba, la aparición de supuestos turistas afectados y el involucramiento de ciudadanos canadienses, país que se encuentra entre los principales emisores de turistas hacia Cuba, pudieran dañar una de nuestras fundamentales vías de ingreso de divisas que es el turismo.

Ahora, según informa el sitio oficial del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS por sus siglas en inglés)  han decidido cerrar de manera permanente la oficina local que tenía dicho servicio en La Habana y transferir sus funciones  a la que poseen en México.

Resulta significativo que esta decisión se adopte en momentos en que un gobierno de izquierda asume el mando en esa nación centroamericana, en la cual se encuentran varios miles de migrantes de esa región, no pocos de los cuales acuden a las oficinas de la USCIS en busca de una vía que les permita el ingreso a EE.UU., país con el cual México comparte fronteras, esto último pudiera constituir un incentivo que direccione el flujo migratorio cubano hacia allí, al ver esta condición como una posibilidad de llegar más rápido a su destino luego de obtenida la visa.

Lo que aparenta ser una nueva opción es en realidad una maniobra diversionista dirigida a ocultar el infame objetivo de continuar complejizando los trámites migratorios de quienes deseen viajar a EE.UU. desde Cuba por cualquier razón, porque es evidente que no será fácil para los cubanos tramitar sus visas con rapidez en esa nación.

Lo anterior pudiera obligar a no pocos a regresar frustrados y económicamente vulnerables a Cuba y a otros a buscar vías de ingreso que pueden no ser siempre legales para intentar mantenerse en México con la consiguiente repercusión negativa en ambas sociedades.

Evaluando ese escenario no se puede descartar que, adicionalmente  se pretenda crear una situación compleja que dañe las relaciones entre México y Cuba.

En este contexto reaparecen las viejas y desgastadas imputaciones a Cuba por supuestas violaciones de los derechos humanos, lideradas por el Secretario de Estado del imperio Mike Pompeo.

Asimismo  un inusual incremento del número de artículos publicados por The New York Times sobre diversas situaciones internas de Cuba,  resulta de interés, considerando la tradicional utilización de la influencia y alcance de este medio por los que lo controlan para crear matrices de opinión y lanzar globos sondas para manipular y pulsar la opinión pública.

Cualesquiera que sean las intenciones del imperio la experiencia acumulada en más de cinco décadas de enfrentamiento a su hostilidad y perfidia le han posibilitado a Cuba conocer y poder predecir a su enemigo y como en otras ocasiones fracasaran en su intento de destruirnos.

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