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Lunes, 19 Septiembre 2011 23:22

Entrevista con Enrique Álvarez: "Me interesa un cine de historias"

Escrito por  Elizabeth López Corzo

La película da la impresión de ser una historia hecha a mano por la sencillez y la gracia con la que fue concebida.

Escrita y protagonizada por Claudia Muñiz, Marina reflexiona sobre el amor, la amistad y el sentido de pertenencia. Se desarrolla en la ciudad oriental de Gibara (Holguín), pero diría que pudo haberse hecho en cualquier lugar porque los principales conflictos se mueven a partir de temas universales: las necesidades y satisfacciones de los seres humanos.

Se trata de un filme de mucha sutileza y ecuanimidad, donde la gente casi siempre habla bajito y actúa con paciencia, como si fuera ese el secreto de una existencia tranquila y equilibrada.

Marina es una historia íntima, nada que ver con los macroconflictos de una sociedad. Sí se nota cierto interés por temas frecuentes en la cinematografía cubana como la emigración, pero estos no son asumidos de manera frontal, sino como una actitud natural de los personajes, más bien dada por una necesidad espiritual de reencuentro.

A pesar de que el mismo director ha dicho que no es una película de tesis, que no se propuso demostrar nada, yo diría que nos habla de cómo saber esperar la felicidad, que puede llegar en un trozo de chocolate escondido en una caja china, siempre y cuando este nos sea dado con amor.

-Enrique, hacía tiempo que no realizabas un largometraje de ficción, de hecho pensaste Marina como un corto inicialmente. ¿Cómo fue enfrentarte de nuevo a hacer una película?

-Después que hice Miradas quedé muy descontento con los resultados y decidí que no haría más cine por el momento. Sin embargo, hice dos teleteatros: "Madre coraje" y "Escuadra hacia la muerte", que en definitiva fueron largos de ficción, aunque en la pantalla chica. Allí trabajé con muchísimos actores y esto me sirvió para ahondar en la puesta en escena, me hicieron crecer como realizador. No he dejado de trabajar en estos años, he hecho varios cortos, he estado entrenándome. Todas estas experiencias me sirvieron para afrontar este trabajo con dominio y seguridad. Me interesa mucho que el proceso de realización sea muy concentrado, como un golpe de energía. Hacer cine es muy complicado, durante el rodaje un día estás bien y otro no. En la medida en que uno logra concentrar esto, se hace menos complicado el proceso.

-En otras ocasiones has comentado que prefieres los temas menos comerciales. Marina es una película muy intimista. ¿Este es el cine que pretendes seguir haciendo?

-El cine que más me interesa ahora es un cine de historias, de personajes y situaciones. Que sea más o menos comercial depende de la riqueza de esas historias, es difícil de clasificar a priori.

En el cine cubano a veces se hace muchos filmes que aparentemente serán comerciales porque son comedias y demás y luego no tienen ninguna vida comercial.

Yo creo que uno debe hacer las historias que sienta, estas crecerán o no a partir de la identificación del público con ellas. A veces uno apuesta por un filme que promete ser muy comercial y no lo es finalmente. Hay películas cuyo presupuesto inicial no pretende ser comercial y luego lo es porque se coloca en el circuito adecuado.

En el mundo de hoy, del cual nosotros estamos un poco apartados, hay espacios para todo. Puede haber un filme que se presenta en un circuito no grande, sino alternativo, y tiene una vida larga. A lo mejor el público que la prefiere no es de millones, pero es de miles y con eso basta, sobre todo para una película que no ha costado tanto.


Uno de los valores de Marina es la riqueza visual que tiene. Fuiste muy cuidadoso con la fotografía tanto en los planos de los actores como en los paisajes, parecen muy pictóricos. ¿Te sientes en deuda con las artes plásticas?

Yo soy historiador del arte, el conocimiento que tengo de la pintura me da un gusto por el encuadre y la composición, eso está dentro de uno. No me gusta trabajar con referencias, no le digo al fotógrafo que quiero que esto se parezca a la obra de fulano o mengano. Es un gusto personal, a veces funciona mejor o peor. También hay que negociar con el gusto del fotógrafo. En el caso de Santiago Yanes ya hemos trabajado varias veces juntos, nos conocemos bien nuestros gustos. El resultado está en el tratamiento de la imagen en la pantalla.


-¿Cuál piensas que será la trayectoria del filme de ahora en lo adelante?


-Aún no he trazado esa estrategia. La película está recién terminada, está siendo subtitulada. Lo primero es el Festival de La Habana y espero que ahí surjan cosas.

-¿De qué va "La jirafa", tu más reciente proyecto?

-Es un proyecto completamente independiente con un guión concebido por Claudia Muñiz. No tiene nada que ver formalmente con Marina, más bien explora otras formas de trabajar como las que he empleado en mis cortos. La hicimos en pocos días con un pequeño equipo. La historia es de una muchacha a la que le dejaron una casa. La dirección de la Vivienda la saca de allí porque no tiene los papeles en regla. Una pareja se cuela en la casa de manera ilegal y ella regresa a defender su espacio porque los demás no quieren salir. Ella comienza a compartir con ellos y es una lucha entre los tres y de los tres ante el inspector de la Vivienda que le pone plazos para irse. Es un filme muy cerrado en el interior de la casa. Todo el tiempo hay relaciones interpersonales mucho más fuertes.

Modificado por última vez en Miércoles, 21 Septiembre 2011 08:19

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