lunes, 17 diciembre 2018, 12:06
Domingo, 02 Diciembre 2018 04:37

Alas

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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Una historia como cualquier otra.

Esperaba ser llamada a la consulta del médico justo frente a un local encristalado. Tras la gran puerta transparente se veían estantes, mesas, útiles de laboratorio...

Todo perfectamente inmóvil, como en una foto. Pero, de momento, por una de las persianas de vidrio entró, como brisa diferente, un pájaro.

Revoloteó perdido algunos segundos, sobrevolando microscopios, tubos de ensayo, muestras de vida y muerte que aguardaban por ser analizadas.

El pájaro no sabía cómo había llegado allí ni dónde estaba, pero era evidente que aquella frialdad con sus metales, sus ángulos agudos, sus filos y el olor a cloroformo nada tenían en común con la copa del árbol que solo un instante antes había abandonado.

Lo peor, no sabía cómo salir.

Confundido, creyendo que el ventanal de la izquierda era el camino, fue hacia allí y tropezó contra el cristal. El golpe le hizo perder estabilidad y voló errático de una pared a otra, remontando al techo y volviendo a la ventana.

Enrumbó luego hacia la claridad del otro ventanal, esa vez más decidido, y fue mayor el topetazo con el vidrio.

Mientras más tropezaba el pajarito, más tenazmente volvía a emprenderla contra los cristales buscando a toda costa una salida. Y más me angustiaba yo pensando cómo ayudarlo; pero todo estaba cerrado, no había nadie.

Cuando se estrelló contra la puerta encristalada pude ver las plumas de su pecho moteado golpear contra la transparencia.

Fue justo en ese momento cuando una trabajadora del hospital hizo su aparición. Vi los cielos abiertos... para el pajarito. Me levanté rápida y fui a su encuentro para pedirle que abriera todas las ventanas, la puerta, así él podría escapar.

Se me hace difícil describir la forma en que me miró la señora después de escucharme. Me hizo sentir alternativamente cucaracha, loca, una ínfima y despreciable mota de polvo, de nada.

Luego, continuó decidida su camino mientras me respondía sin dejar de alejarse:

«Yo ahora no puedo ir para allá, mi’jita. A cada rato pasa. Ese seguro se muere ahorita».

Visto 381 veces Modificado por última vez en Lunes, 03 Diciembre 2018 16:25

Comentarios  

 
#8 Rosy 05-12-2018 09:07
por estas cosas es que necesitamos sea reflejado el problema creciente de la insensibilidad y el maltrato hacia los animales en la ley de leyes, para luego hacer una ley de protección a los animales, una ley seria y de peso, sabemos que las personas capaces de maltratar o de ser indiferente ante el sufrimiento de un animal es capáz de maltratar a un ser humano y de ser indiferente ante el sufrimieno de este tambien.
 
 
#7 sbs 04-12-2018 20:04
Todavía conservo una foto inédita de un Zunzún que hizo un nido y puso dos huevos en la tendedera de ropas del portal de una casa, lástima que accidentalmente se cayeron los huevos y se rompieron, pero lo más interezante era que la casa se encuentra hubicada en una calle de la ciudad de Pinar del Río donde transitan muchos autos y hay ruido ensordesedor por la cantidad de niños que juegan en la calle, parece que el zunzún se adaptó al medio ambiente.
 
 
#6 Yoa Marín 04-12-2018 15:12
Que triste pero asi estamos no hay conciencia ni con los animalitos ni entre nosostros mismos.
Hoy estaba en la parada del Sevillano en Arroyo Naranjo paso la 83 y venia llena y como se quedaban personas unos hombres que estaban en la puerta bajaron al subir no tuvieron la cortesia de dejarme subir primero pues tenia un niño de 2 años. Como eso a diario vemos situaciones y cosas peores pasan y seguiran pasando porque ya no hay conciencia en la sociedad y la educacion se ha perdido.
 
 
#5 Nany 03-12-2018 15:13
Tanta falta de sensibilidad me abruma, es una realidad muy triste y mas frecuente de lo que nos gustaría a los que a pesar de todo seguimos apostando por las alas.
 
 
#4 ele 03-12-2018 14:52
¿Quién es el animal entre el pájaro y la trabajadora?.
La conducta mostrada refleja solo como una persona desciende en la escala humana. por suerte otros no actúan de la misma forma.
 
 
#3 NHM 03-12-2018 10:51
Hola Vladia, no puedo dejar de comentar cada artículo tuyo pues llega a lo más profundo de quienes amamos la vida, de quienes apostamos por amor ante el desamor que cada vez se arraiga más entre nosotros, de quienes sufrimos por la insensibilidad, es una pequeña historia que significa mucho, de esas pequeñas historias está hecha la vida, personas como Ud son las que engrandecen el alma y nos animan a seguir la lucha, las que nos señalan que no todo está perdido. Dios te bendiga siempre. Soy admiradora de tu obra.
 
 
#2 maricela 03-12-2018 07:56
Una vez mas.... cada dia nosotros los super inteligentes .... valoramos menos la vida ..... analicemos a quien estamos haciendo daño.... sino a nosotros mismos!!!!! ...... es hora de pensar... aun estamos a tiempo.....
 
 
#1 Alejandro Fernandez 02-12-2018 08:52
Insensibilidad y desidia contra amor y solidaridad. Quien gana?
 

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