martes, 11 diciembre 2018, 17:06
Lunes, 12 Noviembre 2018 19:06

Cuba clasifica a Concurso Internacional Universitario de Programación

Escrito por  ACN
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En la sala de competencias de la UCI, cada globo representaba un problema resuelto por los equipos concursantes. En la sala de competencias de la UCI, cada globo representaba un problema resuelto por los equipos concursantes.

En un mundo digital dominado por Rusia, China y Polonia, Cuba intenta insertarse, y ya garantizó un equipo en la final del Concurso Internacional Universitario de Programación (ICPC por sus siglas en inglés).


Auspiciado por la Association for Computing Machinery (ACM), el certamen se realizará del 31 de marzo al 5 de abril de 2019 en Oporto, Portugal.

El UH++, de la Universidad de La Habana, recibió su cupo de manera directa al coronarse campeón del evento regional realizado este fin de semana en la sede de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), y se lanza nuevamente a estas lides con la meta de mejorar la posición récord.

Resulta que el pasado año en el Mundial de Dakota del Sur, en los Estados Unidos, los muchachos de la casa habanera de altos estudios obtuvieron el lugar 44, con cinco problemas resueltos, lo que les valió para ser los mejores de América Latina y el Caribe.

Según explicó Dovier Antonio Ripoll Méndez, director general del ACM-ICPC del Caribe y Director Ejecutivo de la sede cubana de la Final Caribeña 2018 del ACM-ICPC, en la historia de la región, desde el año 1996, solamente han ganado ese título en el mundial Brasil, Argentina y Cuba.

Si bien el lugar 44 no es de los primeros, cuando uno se detiene a pensar que son 140 equipos en un sitio donde confluye lo más destacado de la educación superior a nivel internacional, contra los rusos, chinos y polacos, y que ellos fueron escogidos dentro de 15 mil equipos, se tiene idea de la significación de esa posición, afirmó.

Ripoll Méndez comentó que el ACM-ICPC deviene un concurso de programación surgido desde 1970 bajo la tutela de esa organización internacional sin fines de lucro dedicada a promover todo lo relacionado con las TICS y programas de estudios de la computación.

Es una competencia académica que exige habilidades en programación, matemática, dominio del idioma inglés y trabajo en equipo.

Esta es una forma de deporte, como el ajedrez, lo que, en lugar de ser un tablero con piezas, es una computadora donde se programa. Hay un ranking, equipos suben, bajan, aseguró.

Los equipos están conformados por tres estudiantes y un entrenador, pero este último se limita a ser espectador. La competencia tiene una duración de cinco horas, en las cuales los concursantes deberán resolver 13 desafíos.

La confección del temario ocupa aproximadamente ocho meses de trabajo, en la cual participa un comité latinoamericano y caribeño de autores de problemas.

Todas las posibles soluciones tienen que estar previstas, y la evaluación es automática, por medio de un software que recibe el ejercicio, lo evalúa, y le dice al equipo si está bien o no, lo que ayuda a que sea en tiempo real y que el ranking se actualice, informó.

Ripoll Méndez aclara que los ejercicios no están ordenados por complejidad, por lo que parte de la estrategia es determinar cuál resolver primero, el que está en la PC, programa y los demás son tanques pensantes, pues hay que aprovechar el trabajo en paralelo para ganar tiempo.

Los equipos tienen que mantenerse concentrados, seguir su propio ritmo, cada miembro debe conocerse y especializarse en algún prototipo de ejercicios, hay quienes van más allá y hacen estudios del contrario, comentó.

Para llegar al mundial, los concursantes debieron superar los certámenes a nivel de centro, nacional y regional. La final caribeña tuvo dos sedes en paralelo: la Universidad Católica Nordestana de San Francisco de Macorís, en República Dominicana, donde participaron 13 equipos del país sede y Puerto Rico; y en la UCI, 28, de 16 universidades cubanas y 2 de Trinidad y Tobago.

A la hora de hacer la premiación, se tienen en cuenta los resultados de ambas sedes, el ranking de equipos se conforma por la cantidad de problemas resueltos y el tiempo invertido en hacerlo, y la evaluación se hace en tiempo real a través de un software diseñado para esa prestación.

A los ganadores se les entregan medallas de oro (además de un trofeo), plata y bronce.

Lo mismo que ocurrió en la capital cubana y República Dominicana, sucedió en México, Costa Rica, El Salvador, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Chile y Perú, con igual temario, más de 400 equipos compitieron por la veintena de cupos que deben corresponder a la confederación de América Latina y el Caribe.

La actual cita en La Habana tuvo la particularidad de contar con un invitado especial: el equipo del Instituto Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, que no por ser los más jóvenes se hicieron pequeños.

A golpe de talento y trabajo en equipo, Sofía Albizu-Campos Rodríguez, Brayan Durán Medina y Fernando Valdés García, se ubicaron entre los seis mejores de la final caribeña.

De acuerdo con Ripoll Méndez, la decisión de incluirlos fue para fomentar desde edades más tempranas la habilidad de la programación, y sus siete problemas resueltos, “nos indica que el futuro está garantizado”, sentenció.

Raydel Montesino Perurena, vicerrector primero de la UCI, manifestó que se trata de la décima edición del evento en la región del Caribe, y es la novena ocasión en que esa casa de altos estudios es sede.

El movimiento ha ido ganando en impulso y se ha extendido a otras universidades, y muestra de ello es que el año pasado participaron tres equipos cubanos en el mundial ACM-ICPC.

Cuando Cuba participa en este tipo de eventos y tiene resultados, pone bien en alto la calidad de nuestros estudiantes universitarios y recursos humanos en las temáticas de las ciencias de la computación, la matemática. Nosotros como universidad vemos lo que este movimiento aporta a la formación de esos estudiantes, ya que desarrollan habilidades que impactarán en su aporte al país, aseguró.

Destacó además que la UCI es sede dos veces en el año de un campamento de entrenamiento para equipos vinculados al ACM-ICPC, donde participan equipos cubanos y de la región, y se cuenta con el asesoramiento de entrenadores de puntería que han acompañado a equipos ganadores en el mundial, lo cual ha contribuido a que los resultados sean mejores en este tipo de lides.

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