domingo, 18 noviembre 2018, 09:27
Martes, 06 Noviembre 2018 05:22

Omar Rolando: “Quisiera vincular la actuación con la danza”

Escrito por  Sundred Suzarte Medina / Cortesía del entrevistado
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Desde pequeño, el joven actor cubano Omar Rolando sintió que la actuación le corría por las venas.

Quizás porque su abuela, Trinidad Rolando, había sido actriz de teatro y se erigía, aun en el entorno familiar, en un modelo profesional a seguir.

Luego de estudiar en la Escuela Nacional de Arte (ENA), el joven de 28 años ha pisado tablas en grupos reconocidos como El Público, donde aprendió de Carlos Díaz a enfrentarse al público, siempre en vivo, y con altos grados de tensión.

Sin embargo, más recientemente se le pudo ver interpretando al personaje de Yoyo en la obra Farándula, de Jazz Vilá Projects, una agrupación que, en su opinión, muestra una frescura poco usual en el teatro cubano y ha llegado a tener bastante éxito en los últimos tiempos.

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¿Siempre quisiste ser actor?

Desde pequeño sentía inclinaciones hacia la actuación. Mi abuela, Trinidad Rolando, era actriz y se destacó en grupos como El Sótano, Teatro Político, Teatro Escambray. Yo sentía que lo que me transmitía tenía mucho que ver conmigo y decidí enrumbar mi vida por este camino, que hoy disfruto bastante.

Hice mi primera obra con sólo siete años. Se llamó Busca buscando, y abrió un mundo muy interesante para mí. Luego, con el paso de los años, logré matricular en la (ENA), y finalmente me gradué en el año 2010 con la obra Sueño de una noche de verano, con el director Carlos Díaz en el teatro El Público.

¿Qué te pareció trabajar con Carlos Díaz?

Trabajar con él ha sido una gran experiencia. Yo creo que es un gran maestro, aunque mi primera escuela fue mi abuela. Luego aprendí mucho de Sandor Menéndez, excelente actor del teatro Buendía. Y todavía sigo aprendiendo de muchas personas que pueden aportar a mi carrera como actor.

Sigo vinculado al Teatro El Público, donde he tenido la oportunidad de trabajar con actores como Fernando Echevarría, Osvaldo Doimeadiós, Broselianda Hernández, Lester Martínez, Alexis Díaz de Villegas...

¿Cuántas obras has hecho con Carlos Díaz?

He hecho cuatro obras: Sueño de una noche de verano, Calígula, Los cuentos del Decamerón y Peer Gynt.  Creo que en todos esos trabajos la experiencia ha sido muy buena. Insisto: él es un gran profesor, maestro de maestros. Tiene mucha paciencia y te ofrece las cosas muy bien explicadas.

Actualmente no estoy haciendo nada con Carlos Díaz. Él está trabajando con recién graduados de la ENA y trabaja fuera del país. Pero espero volver a trabajar con él muy pronto.

En estos momentos estás muy vinculado a Jazz Vilá Projects, un grupo de teatro que ha causado mucha sensación recientemente por sus puestas en escena. ¿Cómo te vinculaste a este proyecto?

Jazz Vilá es actor y lo conocí mientras trabajaba en Calígula. En esa obra yo hacía muchos movimientos con el cuerpo y a mí me encanta la danza. Él se interesó en mi trabajo y me llamó para la obra Rascacielos, que llegó a proyectar 84 funciones en la Sala Adolfo Llauradó. Finalmente, Jazz creó su grupo y yo me quedé trabajando con él. Recientemente terminamos la obra Farándula, con un éxito tremendo.

Sin embargo, a nivel conceptual, el tipo de teatro que hace Jazz Vilá Projects es muy diferente al Teatro El Público. ¿Pudiste acomodarte fácilmente desde el punto de vista profesional?

Para desplazarse exitosamente de un tipo de teatro a otro es necesario modificar un poco las formas de hacer y tener en cuenta qué características tiene el trabajo que estás haciendo.

Cada grupo tiene su forma de ejecutar. El teatro El Público se basa en los grandes espectáculos, y Jazz Vilá Projects tiene una propuesta más sencilla, minimalista, con el propósito de hacer reír y divertir a las personas.

Es más televisivo y comercial, pero me divierto mucho haciéndolo. Tiene mucho de la cotidianidad, de los problemas, del amor y el desamor, de las relaciones personales.

Los cubanos estamos llenos de problemas y contratiempos; si proyectas en un teatro una obra de dos o tres horas de drama las personas no la van a recepcionar de igual manera que si le presentas algo para divertirse.

¿Logras adaptarte bien a cada personaje que interpretas?

Eso intento. Cada personaje es diferente, y un actor debe estudiarlo y llevarlo siempre por el camino apropiado. A pesar de que uno tiene un mismo método de actuación, las cosas para cada personaje son únicas. Lo más importante es que cada personaje sea diferente y cada proceso de trabajo sea distinto.

Yo disfruto los procesos de trabajo, pero me resultan a veces difíciles. Siempre hay personajes más complicados que otros. Al principio no sabes cómo hacerlo, o lo llevas por una manera que quizás no es la correcta, pero en ese caso, si el director es bueno, te corrige.

¿Crees que la formación que recibiste en la ENA fue suficiente para enfrentar el mundo de la actuación?

En la ENA recibí una buena preparación, pero me gradué todavía muy verde. Muchos recién graduados piensan que cuando terminan la escuela son excelentes actores y eso no es así.

Nos graduamos muy jóvenes todavía. A esa edad uno pierde mucho tiempo: a veces se estudia, a veces no. En ocasiones piensas que la actuación es un juego. Y la actuación es una carrera de superación constante, de enfrentar nuevos personajes y asumir nuevas metas. Hay que estudiar siempre.

No obstante, la formación que nosotros recibimos en esa escuela es fundamentalmente teatral, con el resto de las manifestaciones no pasa nada. Recibimos pocas clases de radio y nunca hubo televisión. Estamos carentes en ese tipo de preparación.

Entiendo que la mayoría de las veces los actores hacemos teatro; pero cuando nos llaman para hacer televisión nos tenemos que enfrentar a algo totalmente nuevo y esa experiencia se torna un poco difícil.

Yo creo que estamos necesitados de un trabajo más riguroso en todos los niveles. Por ejemplo, sería muy provechoso que se abrieran más talleres de superación. Nos falta mucho para hacer mejores cosas.

¿Has trabajado en otros medios fuera del teatro?

Nunca he hecho radio, y en la televisión he salido poco, tal vez en algunos teleplays o series. Sin embargo, trabajar para la pequeña pantalla me ha hecho sentir muy bien porque doy lo mejor de mí. Es muy rico hacer teatro, pero es en la televisión donde te conocen.

Aun así, no me gusta hacer mucha televisión en Cuba porque veo cosas en la pantalla que no me gustan, lo mismo a nivel actoral que a nivel de dirección o de producción.

En el cine trabajé recientemente en el filme Inocencia, de Alejandro Gil, que se debe presentar en el próximo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Se trata de una historia muy interesante sobre los ocho estudiantes de Medicina que se enfrentaron al régimen colonial español. Creo que ese suceso fue una de las mayores injusticias que se han cometido en Cuba.

Afortunadamente no tuve que hacer casting para esa película. No me gusta hacer casting porque en cinco minutos no puedes demostrar tu talento fielmente. Cuando las cosas se hacen improvisadas pueden salir bien o mal; y a mí me gusta prepararme.

¿Qué te gustaría hacer ahora mismo para complementar aún más tu carrera como actor?

Me encantaría trabajar en un musical y poder vincular el teatro con la danza, la acrobacia, la actuación. No me desenvuelvo muy bien en el canto, pero bailo bastante bien y tengo buena actitud para eso. Y por supuesto: me gustaría encontrar alguien que sepa dirigir bien la puesta en escena.
 
¿Te gustaría entrar al Instituto Superior de Arte?

De alguna manera sí, pero ahora mismo no estoy interesado.

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Comentarios  

 
#2 Sonia 07-11-2018 15:17
Por suerte no se fue a trabajar al campo, con esa cara y ese cuerpo seria IMPERDONABLE.
Muy guapo el actor... felicitaciones!
 
 
#1 Zugor Seg. 07-11-2018 13:18
¿que raro que nunca quiso trabajar en el campo?, ¿eh?
 

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