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Miércoles, 11 Julio 2012 06:00

Reunión de la OEA en Washington: Un trasto hediondo (+ VIDEO)

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Llama la atención que, en armonía con esa idea, Insulza nunca haya expresado una clara repulsa a la separación de Cuba de esa entidad.

Una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para analizar un informe sobre el golpe de Estado parlamentario en Paraguay finalizó este martes en Washington con muchas penas y ninguna gloria.

La salida fue apelar a un lenguaje que nada concreta y  evade la esencia del asunto, o sea, el derrocamiento de un presidente constitucional y la ruptura del orden democrático.

El embajador de Argentina ante ese organismo regional, Martín Gómez Bustillo, ratificó el espíritu y el contenido de las decisiones adoptadas días atrás en el MERCOSUR y en la reunión extraordinaria de jefes y jefas de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

La conclusión final de ambos encuentros fue condenar el brutal golpe propinado en Paraguay a la democracia, así como suspender temporalmente a sus gobernantes de integrar esas colectividades.

Pero ahora en Washington no avanzó la proposición estimulada por algunos de sus cancilleres de convocar una reunión  extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores para discutir el tema.

Distante de esa posición, la embajadora de Estados Unidos ante la OEA, Carmen Lomellin, “instó” a volver sobre el informe del secretario general de esa organización, José Miguel Insulza, y más tarde asumir una postura.

Lomellin cumplió su parte, frenar una condena a sus aliados paraguayos, en sintonía con lo dicho antes por una vocera de su gobierno, Victoria Nuland, la cual dijo  que no hubo golpe de Estado en Paraguay porque “los procedimientos legales fueron respetados”.

Cuando terminó el encuentro del Consejo Permanente en Washington, el acuerdo por mayoría se dio las manos con lo dicho por la representante de la Casa Blanca.

Sobresalió la intervención del embajador de Venezuela, Roy Chaderton, quien primero rechazó el saldo la reunión y luego desnudó a la organización con estas palabras: “La OEA siempre tibia, a veces fría. Es como una sopa de cebolla fría, sin el queso derretido”.

En su informe, motivo de la referida cita, Insulza, se opuso a la separación del gobierno golpista de Paraguay de la OEA, con el argumento de que ello causaría sufrimientos innecesarios al pueblo.

Llama la atención que, en armonía con esa idea, Insulza nunca haya expresado una clara repulsa a la separación de Cuba de esa entidad, uno de los sucesos más escandalosos en toda la historia de la diplomacia del continente americano.

La llevaron a escena en enero de 1962, y con ese pretexto aceleraron el bloqueo a la isla –todavía presente- que ya le impuso hasta diciembre de 2010 pérdidas por unos 975 000 millones de dólares.

El mencionado informe de Insulza también posa de inquieto respecto a la suerte de las elecciones señaladas para abril de 2013 en Paraguay, al decir que deben ser “participativas y transparentes”.

Curioso, al provenir de quien todavía no ha dicho ni una sola palabra en cuanto a otro mayúsculo escándalo que tuvo lugar en ocasión de las elecciones del 2000 en Estados Unidos.

Ahora hubo una reunión de la OEA en Washington. Lo más significativo es que puso aún más en evidencia que ha recibido el encargo de proteger a los golpistas de Paraguay.

Poco antes MERCOSUR y UNASUR, lo más representativo y genuino hoy de América Latina, se manifestaron exactamente por lo contrario.

Un símbolo de lo viejo en decadencia y lo nuevo que surge lenta pero sostenidamente, no porque la perspectiva transite sobre un lecho de rosas, aunque sí afianzándose paso a paso.

En tan espinoso y prometedor contexto, ¿qué lugar se va erigiendo la OEA? El asignado a los trastos hediondos. Su recién finalizada presencia en Washington así lo corrobora.

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