jueves, 15 noviembre 2018, 10:31
Martes, 23 Octubre 2018 04:29

«Aquí solo somos yo y mis gallinas»

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí
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Lejos de las ciudades la vida suele transcurrir con otro ritmo. La visita a una pequeña comunidad en medio del campo puede ser una experiencia reveladora.

En las grandes ciudades raramente uno se siente completamente solo. Solo. Sin ver, sin escuchar a nadie. Tenía una profesora en la universidad que decía que ese podía ser un ejercicio necesario: «El estrés cotidiano hace mucha falta, a vece estamos a punto de explotar. ¿Se imaginan que puedan llegar a un lugar donde puedan gritar desaforadamente sin molestar o asombrar o escandalizar a nadie? La gente del campo pudiera hacerlo si quisieran. Pueden estar solos cada vez que se les antoja. Y por eso suelen ser más felices que los de la ciudad».


No me consta que haya estadísticas sobre el nivel de felicidad de las personas que viven en el campo, ni comparaciones con los de la ciudad. Existen, eso sí, evidencias de que la gente sigue emigrando de los ámbitos rurales a los urbanos. Tiene que ver con la satisfacción de demandas y expectativas. Pero ese no es el tema de esta crónica, que en todo caso es un relato más bien bucólico.


Estuve en mi pueblo natal y me fui en bicicleta sin rumbo fijo, por caminos que nunca había recorrido. Caminos sin asfalto, que serpenteaban entre cañaverales y arboledas, apenas transitados. En determinado momento dejé de pedalear, me detuve, y sí: estaba completamente solo. Podía haber gritado a todo pulmón si hubiera querido, difícilmente alguien me hubiera escuchado. Entonces, animoso, decidí seguir hasta el final del terraplén. Y veinte minutos después llegué a un caserío que no tendría más de quince casas.


¿A QUÉ VINO AQUÍ?


Pasé con la bicicleta en la mano y todos me miraron extrañados desde las casas, menos los niños pequeños que estaban jugando en los patios. Los mayores, evidentemente, no se esperaban la visita, al parecer no sabían muy bien cómo debían actuar ante un extraño. Ni para bien ni para mal, nadie me dirigió la palabra.

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En el portal de la vivienda más apartada un anciano desgranaba varias mazorcas de maíz. Decidí abordarlo.


—¡Buenos días!


—¿Qué? ¿Se perdió? ¿A quién está buscando?


—A nadie, solo pasaba, dando la vuelta.


—¡Hay que tener ganas de pasear para coger ese camino por gusto!


—¿Nadie viene a pasear aquí?


—¿Para qué? Aquí no hay nada que ver. La gente de aquí sí va a pasear al pueblo. O a trabajar. O a resolver algún problema. Pero nadie del pueblo viene aquí, a no ser que venga a ver a alguien.


—Tampoco es que estén tan lejos…


—No, hasta caminando se puede ir, pero es mejor esperar un tractor de la cooperativa, o un carretón. Si vas a pie llegas colorao de tierra… o enfangado si llueve.


—¿Usted sale mucho?


—¿Yo? ¿Para qué? Nada más que cuando me enfermo y tengo que ir al hospital. Mi hija me trae los mandados los fines de semana.


—¿Usted vive solo aquí? Perdone la indiscreción…


—Solito. Aquí vivimos nada más que yo y las gallinas. A veces viene mi nieto, el hijo de mi hija, que trabaja cortando caña o guataqueando. Pero viene un ratico nada más. Los jóvenes tienen necesidad de ver gente. Todos terminan por irse.


—¿Y por qué no se va usted?


—¿Y dejar mi casa para estar agregado? Solo cuando no pueda valerme por mí mismo.


—¿No se aburre? ¿No se siente solo?


El viejo soltó una carcajada:


—Para mí que tú eres de la policía, con tanta preguntadera.


—No, soy periodista.


—¿De los que salen en el televisor? ¡A mí se me rompió el televisor! Yo solo escucho radio.


—Entonces no se aburre…


—¡Ni tiempo que tengo de aburrirme! Siempre hay cosas que hacer. Mira cómo tengo el patio de enyerbado. Ahorita tengo que guataquearlo…


Me despedí, se hacía tarde. El hombre me miró y se quitó el sombrero de yarey.


—Ahora vas a pasar más trabajo, pues irás con el viento en contra.


LA MÚSICA DE LAS CAÑAS

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En efecto, el camino de regreso fue agotador. Me crucé solo con un tractor y con dos hombres a caballo. Todos me saludaron con la mano. En un momento determinado me paré a descansar a la sombra del cañaveral, y casi me quedo dormido por el arrullo de las hojas al viento.


Mi tío, que toda la vida fue un trabajador agrícola, me decía cuando yo era niño que las cañas cantaban. Yo siempre me reía ante la ocurrencia. Pero él insistía:


«Siéntate tranquilito en el borde de la guardarraya y escucha. Todas las cañas suenan distinto, unas más finito y otras más grueso. Es como si cantaran en un coro. Cuando tengas tiempo, lo haces y me darás la razón. La gente nunca tiene tiempo para quedarse un rato solos y escuchando». 

Visto 478 veces Modificado por última vez en Jueves, 25 Octubre 2018 04:52

Comentarios  

 
#16 Nora 30-10-2018 09:52
Me encantó tu crónica, gratos recuerdos de la niñez. Si se lograra satisfacer solo un poco las necesidades básicas de los que viven en el campo ya no estaría el viejo campesino solo con sus gallinas.
 
 
#15 marilyn 25-10-2018 17:11
Mira que casualidad esta crónica porque ayer yo le contaba a mi esposo cuando yo de niña iba con mi mamá y mis hermanitas a casa de una señora que nos hacia las baticas e íbamos corriendo por dentro de un naranjal que había frente a la casa y al llegar un jardín muy lindo. Esa casa estaba cerca de la carretera del poblado, la separaba el naranjal y Vivian allí ellos solitos, la otra casa también dentro de naranjales pero como a 80 m y todavía con 60 años me trae a mi lindos recuerdos cuando tenían los azahares o llenas de naranjas y con respeto no tocábamos ni una. Gracias me gusto el artículo
 
 
#14 Guere 25-10-2018 16:08
He caminado mucho y he aruñado la tierra, donde nací solo queda manigua, lomas y piedras, desapareciéron todas las casas; pero las hicieron todas en el campo pero concentrada y todos tienen luz, agua, televisor, se ocupan del campo, lo disfrutan y pueden mantener si quieren su soledad.
 
 
#13 Metralla...!!! 25-10-2018 11:12
uf.. parecia estar yo ahi, es triste que La gente nunca tiene tiempo para esas cosas
 
 
#12 UNA TARDE DE NOVIEMB 25-10-2018 11:01
Precioso artículo!!!!!.. .... aunque la migración de las zonas rurales hacia las ciudades.... ya se ha convertido en una marcada tendencia en todo el mundo.
 
 
#11 Manuel 25-10-2018 10:53
Me acuerdo de las escuelas en el campo. todas las pase en Pinar del Rio. cuando comencé en la carrera Militar. me recuerdo años, 87, 88, 89, 90, todos los años íbamos para el CACHO, EL PETI. esta en la Sierra de los órganos. San Cristóbal, los Palacios. en los entrenamientos. ya pasado las 5 y pico de la Tarde. me tiraba debajo de las arboledas, o Pinos. me bañaba en un Rio. de ves en Cuando. en ocasiones comía debajo de estas, muchos compañeros míos sobre las 6, 7 de la tarde noche. bajaban para la autopista 6 vías. a coger botella. para ir a su casa por unas cuantas horas. levantarse en la madrugada para al otro dia regresar temprano. y estar a primera hora. estaban agotados En mi caso. nunca lo ice. Los entrenamientos muy Fuertes. me quedaba. me pasaba meses sin ir a mi casa. me gustaba estar hay. en la noche era fría. descansaba bien me levantaba fresco. solamente los fines de semana bajaba y visitaba la casa de mi familia por parte de madre. mi abuela. en la Misma ciudad de Pinar del Rio. y en la Conchita. Y hay me comunicaba con mi madre y demás en la habana. Como uno extraña esos Tiempos. Como decimos los que tenemos 50, 50 y un poco. como en esos tiempos ninguno. Por eso con condiciones creadas en el Campo. me quedo con este. y dejo la contamina Capital.
 
 
#10 Raquel 24-10-2018 20:07
Me encantó la crónica, como todas, pero esta me transportó a mi niñez... Es cierto Yuri de los cañaverales sale música... Gracias por hacerme recordar tan buenos tiempos...
 
 
#9 ivm 24-10-2018 12:22
me gustó y coincido con celenio, si los campesinos vivieran mejor quizas sus familias no emigraran porque es muy dulce lo que yury cuenta, pero hay que ir a un pueblito de esos de campo casi olvidados para ver el trabajo que pasan para vivir allí
 
 
#8 senelio ceballos 24-10-2018 08:51
Saludos Lic. YURIS Norido!!!... Genial, bello y muy criollo su artculo....... Porque los guajiritos /tas se van del campo para las ciudades...... Porque Nosotros las Viejas generaciones, NO PUDIMOS/ NO QUISIMOS/ NO NOS DEJARON / NO PENSAMOS en nuestros chicos futuros........ Uds se imaginan, si en cada casa campesina tuvieran electricidad, agua dentro de la casa un jeepicito o tratorcito para labrar la tierra y llevar los productos al mercado , varias bicicletas como la suya, caballos..... sus nietos quisieran ir para las ciudades a vivir en palomares o CUARTERIAS VERTICALES?.... .. Soy guajirito nacido al lado de un rio, luego fui conociendo pueblos, despues ciudades, despues continents y megapolis.... Hoy despues de mis 70 vivo al lado de un magestuoso rio mas de 10 veces el CAUTO , Tengo mis gallinitas , paticos ,pezco, salgo con mi cochecito , mi perrito y mi escopetica a cazar a veces me duermo bajo un ABEDUL...... Al leerle senti..... SELOS y GORRIONES POR UD!!.... SENTI deseos de ir a visitar ese abuelito y darle la mano.... Pero senti un gran dolor...... Que tengo abedules y no una mata de MANGOS o un PALMAR...... GRACIAS DE TODO CORAZON por escribir este articulo....... Guajiritos CUIDEN A CUBA!!!!!!!... Funciinarios de este Nuevo gobierno y sobre todo a los que hoy escriben LA NUEVA CONSTITUCION... . rectificar es de sabios!!! hagamos que cada dia sean mas los chicos que despues de estudiar sus escuelas tecnicas.. Regresen al campo!!
 
 
#7 Malaya 24-10-2018 08:10
Hola Yuri me gustó tu crónica como todas las que escribes. Que bueno que al menos le diste la posibilidad al anciano de comunicarse con otra persona, aunque imagino no lo necesite mucho pues con sus gallinas sea suficiente.
 

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