jueves, 15 noviembre 2018, 02:01
Miércoles, 17 Octubre 2018 10:37

Ileana Mulet, luces de una poetisa, diseñadora y artista cubana

Escrito por  Martha Sánchez Martínez / PL
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La artista cubana de la plástica Ileana Mulet hace unos años descubrió y aceptó la necesidad de expresarse mediante la palabra, como complemento de los colores y las formas en cartulinas o lienzos.



Cuando era niña era medio taciturna, tenía muchas cosas adentro; pero me costaba decirlas, un día me lancé al mundo con la expresión como un arma para usarla sin dejarla reposar, contó a Prensa Latina esta creadora, devota del realismo mágico y el expresionismo.

Para ella, la conjugación de ambos influye en cada una de sus piezas, pictóricas y escritas, porque asume los dos discursos con igual pasión y los interrelaciona.

Aunque el estilo de mis pinturas es expresionista, tiene muchos matices del realismo mágico, porque me gusta tanto transformar la historia en algo idílico, y el mejor referente literario me parece Gabriel García Márquez, comentó la autora de Sobre la tierra húmeda, recién publicado por el sello Artex, de Ediciones Cubanas.

Como algo natural, mientras escribe prosa o poesía, Idania ilustra el texto o lo traduce en imágenes, según dicte su instinto de mujer cubana y premonitora, amante de la espiritualidad, la ciudad, el mar, el cielo, los perros, las historias curiosas.

De todo esto da prueba su obra pictórica y de su admiración inalterable por el pintor cubano Carlos Enríquez y el ruso Marc Chagall.

En Chagall hay algo que me fascina y nunca va a morir: el derroche de imaginación dentro de su obra creadora, y de Carlos Enrique me cautivan aún las transparencias, las formas femeninas, el movimiento que tenían sus obras, con una gran espiritualidad, expuso.

Yo uní estas influencias en el mundo del paisaje, que cuando me he querido divorciar de él no he podido, rápidamente tengo que volver al mundo de la ciudad porque la ciudad me vio crecer y si soy Ileana Mulet se lo debo a la ciudad, le debo demasiado, insistió la artista graduada en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro.

Nació en Holguín, una provincia del oriente de Cuba, pero de niña su familia la trajo a La Habana y, amor a primera vista, la capital se convirtió en una fuente de inspiración invaluable.

Por esa razón e impulso, le ha rendido homenajes y organiza otro, gigantesco, para compartir en 2019 la obra de 70 artistas de la plástica en torno a las huellas de La Habana, como parte de las celebraciones, en ese año, del 500 aniversario de esta urbe declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

La ciudad contiene una fusión del elemento vivo con el elemento muerto, del pasado con lo que el hombre está creando en este instante, su legado, y a mí me causa éxtasis el transitar por todos esos parajes y encontrar historias, a veces terribles, a veces cómicas, situaciones disímiles, revela.

De paso, le doy a la imaginación la oportunidad de encontrarse allá adentro y de soñar más todavía, por eso digo que el paisaje nunca va a morir mientras el pintor le ponga algo de sí, aseguró esta creadora abierta a todas las tendencias del arte moderno.

'La ciudad corta mi aliento; pero no muere', confiesa uno de los poemas de la Mulet porque, según ella, a veces las urbes se tornan intensas, agobiantes.

Más de una vez, idania se ha visto obligada a hacer un pacto con ella misma, de guardar todos los colores. Incluso, a cada rato, se esconde el azul, para imponerse otros tonos como el sepia o el siena.

Me encanta cómo las casas y edificios ancestrales se recortan con un cielo que casi siempre está azul, con varios tintes de azul, y -algo curioso- cuando se torna gris no se parece al cielo de otras ciudades, con las nubes colgantes y una cierta tristeza, apunta esta viajera cuya obra figura en colecciones privadas y museos de diversas geografías.

La cubana colaboró en la creación de la Escuela de Bellas Artes de la Arauca, en Colombia, y ha exhibido piezas en España, Estados Unidos, México, Suecia, Guatemala, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón, Nigeria, Jamaica y Argentina, por citar algunos países.

Soy una mujer feliz, tengo una hija a la que crie y en estos momentos es una gran actriz, espero ver muchas cosas fascinantes de Claudia. Puedo decir con seguridad que soy una persona realizada; porque además amo esta tierra, soy de mi Cuba, y ese amor me lleva a convertirme a veces en una leona o una pantera en defensa de lo mío, cuando salgo afuera, declaró.

A principios de 2019, Idania participará, junto a una veintena de pintores, en una exposición en torno al Apóstol de Cuba, José Martí, y seguirá escribiendo. Tras seis libros publicados, ahora corresponde el turno del poemario Armisticio, con prólogo de Reina María Rodríguez, edición de Jamila Medina e ilustraciones de la propia escritora.

Con el sello de Ediciones Unión, la autora espera presentar la obra en la próxima Feria Internacional del Libro de Cuba, mientras da los toques finales a Hembras, un proyecto de libro que la mantiene absorta porque ella misma se ve reflejada y, sin dudas, la convoca a verter todas sus emociones.

El lector encontrará composiciones dedicadas a figuras popularmente conocidas como Juana Bacallao, La Lupe, Dulce María Loynaz, Marilyn Monroe, la Madre Teresa de Calcuta, y también a la mujer común, trabajadora, sobrecargada de tareas profesionales y hogareñas, entre muchas.

Mulet contempla y se cuestiona todas las formas, desde las féminas más extrovertidas hasta las más modosas y tímidas, las escondidas, las agredidas, las conformes con un discursos social limitante y erróneo en torno al género.

En Hembras está la mujer que va a un río y vota a un hijo y un perro lo agarra por el culero y lo lleva a una casa donde alguien necesita un niño. Además, aparece mi abuela que cada 12 meses paría un hijo y tuvo 12. Por supuesto, estoy yo, porque me veo reflejada en muchas mujeres, cuenta la polifacética creadora.

Por encargo del Teatro Lírico, Ileana diseñó el telón para la puesta de La Boheme, de Puccini, y la legendaria bailarina Alicia Alonso le encomendó la realización de un telón y el vestuario de la escena de Las Brujas, en su coreografía Cuadros de una exposición, para el Ballet Nacional de Cuba.

La obra resultante ganó un Premio Caracol, el segundo obtenido en su carrera, pues luego de estudiar la especialidad de diseño, la Mulet dedicó un quinquenio de su vida a desarrollarse como diseñadora de vestuario de la televisión cubana y una realización la marcó.

Quienes hayan visto las aventuras de Shiralad: el regreso de los dioses (1993), comprenderán la magnitud de su trabajo y el merecido lauro.

Aquel audiovisual combinó ciencia ficción y fantasía mitológica, dos campos que también colman satisfactoriamente la espiritualidad y la creatividad de Ileana Mulet.

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