sábado, 17 noviembre 2018, 14:23
Sábado, 01 Septiembre 2018 05:00

Política coreana del Imperio: Un optimismo que se diluye

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Muchos se sorprendieron cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, entabló conversaciones con el líder norcoreano, Kim Jong-un.


Muchos se sorprendieron cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, entabló conversaciones con el líder norcoreano, Kim Jong-un, con el fin de llevar la paz a la península, y permitir al gobierno de Seúl lograr su deseo de acercarse a sus hermanos de Pyongyang.

Lo de Trump era realmente ganar tiempo y mantener la venta de armas en la zona, por lo que enseguida ha ido incumpliendo sus promesas iniciales de ayudar a la pacificación en la península, con el fin de desarmar al Norte, evitar que siguiera realizando sus ensayos atómicos y mantener un statu quo hasta que llegase la ocasión de realizar una agresión en gran escala, luego de impedir que la República Popular Democrática utilizara su principal arma.

Mientras todo esto se podía esperar en cualquier momento, el mandatario suspendió sus contactos con el Norte, al que impuso nuevas sanciones económicas, alegando que Pyongyang no había desmantelado sus instalaciones atómicas, en tanto los medios de comunicación a su servicio difundían fotos acerca de cómo éstas se  mantenían intactas.

Corea Democrática había iniciado el desmantelamiento del engranaje atómico, pero lo detuvo, al no cumplir Estados Unidos con la suspensión de sanciones y urgir a China a que suspendiera su ayuda al pueblo norcoreano.

“Sabemos que China proporciona a Corea del Norte una ayuda considerable, que incluye dinero, combustible, fertilizantes y otros productos básicos. ¡Esto no es útil!”, alegó Trump a través de un mensaje en la red social Twitter, lo que recibió una acertada respuesta de la vocera china, Hua Chunying: “En lógica irresponsable y absurda, Estados Unidos es el campeón del mundo”.

Como se recordará, el Presidente estadounidense y el líder norcoreano se reunieron el 12 de junio pasado en Singapur, encuentro en el que ambas partes alcanzaron un acuerdo, en el marco de lo cual, Washington se comprometió a detener los ejercicios militares conjuntos de EE.UU. y Corea del Sur en torno a la península de Corea, mientras que Pyongyang prometió desmantelar el arsenal atómico de su país.

Anteriormente, Beijing censuró la postura de EE.UU. respecto al acuerdo con Corea del Norte, por la decisión de Trump de cancelar el viaje de su secretario de Estado, Mike Pompeo, a Pyongyang, so pretexto de falta de progreso en la desnuclearización norcoreana, una decisión que el magnate republicano justificó por una supuesta falta de cooperación china.

Las autoridades norcoreanas, sin embargo, denuncian la falta de progresos en el proceso de paz por incumplimiento de Washington, de sus compromisos, al mantenimiento de las sanciones y a algunas medidas provocativas, en lo que se encuentran estos ejercicios militares que pueden ocurrir en cualquier momento, pese a que Trump haya dicho este jueves que los suspendería para no hacer gastar más dinero de los contribuyentes.

Posición de Surcorea

Corea del Sur criticó a Trump por dañar el diálogo intercoreano, al anular la visita de su Secretario de Estado a Corea del Norte, porque afecta el proceso de paz en la región.

“Estábamos planeando abrir una oficina de enlace en el marco de una serie de planes que incluían la visita de Pompeo a Corea del Norte”, señaló el vocero surcoreano. Kim Eui Kyeom, para luego agregar que con las circunstancias actuales el proyecto podría ser cancelado también.

El caso de la apertura de la citada oficina debe ser abordado de manera apropiada, ha subrayado Kim, a la vez que ponía de relieve que “se trata de una cuestión que el gobierno no puede decidir solo, tiene que ser discutida con Corea del Norte”.

El encontronazo ocurre horas después de que varios grupos de familias coreanas tuvieron la oportunidad de reunirse tras 65 años de separación, luego haber finalizado la Guerra de Corea (1950-1953).

Los reencuentros altamente emotivos entre familiares han tenido lugar, gracias al reciente acercamiento entre Corea del Norte y Corea del Sur, y fueron concertados durante la histórica cumbre entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, el pasado mes de abril.

Moon es un veterano político que desde su juventud ha luchado por el acercamiento con sus hermanos del Norte, lo cual había ido logrando después de vencer obstáculos de jefes militares surcoreanos y a despecho del gabinete de mano dura creado por Trump en Estados Unidos.

Así, existe una comunicación telefónica directa entre ambos líderes y los principales mandos militares coreanos, al tiempo que se estudiaba la posibilidad del regreso de empresas surcoreanas al Norte, que en momento determinado llegó a la cifra de122, que proporcionaban trabajo a más de 50 000 norcoreanos.

Pero todo esto está en peligro con la casquivana política de un mandatario que intenta dirigir a la opinión pública a creer que Pyongyang es una amenaza nuclear para el mundo y, por tanto, resulta imprescindible imponer sanciones y presiones en su contra.

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