martes, 16 julio 2019, 22:19
Jueves, 16 Agosto 2018 08:48

La guagua

Escrito por  M. H. Lagarde
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Maqueta de una guagua del artista de Santi Spíritus, José Francisco Reyes Fernández  Maqueta de una guagua del artista de Santi Spíritus, José Francisco Reyes Fernández

A un lejano poblado, de cuyo nombre no hace falta acordarse, le asignaron una guagua para el transporte de sus pobladores.


La guagua llegó un buen día junto con la orientación de que sus futuros usuarios decidieran cuál sería su destino, algo que en el pueblo que nos ocupa, atravesado por una sola carretera que lo partía en dos de este a oeste, no resultaba nada fácil de decidir.

Alguien dijo que la guagua debería asegurar el transporte público hacia el oeste porque de ese modo el chofer no tendría que enfrentar en los viajes mañaneros el reflejo del sol en su rostro, pero el único intelectual del poblado objetó tal propuesta. Según afirmó, guagua era sinónimo de ómnibus y ómnibus, como todo el mundo debería saber, significaba en latín "todos", omnis: "todo", y bus era el sufijo que corresponde al caso del dativo plural, por lo que, dijo el intelectual, el destino de la guagua debía decidirse entre todos.

Como era de esperarse, cada poblador deseaba que la guagua tomara el destino de sus intereses. Unos decían que debía ir hacia el oeste porque las condiciones de la carretera estaban mejor; otros, que hacia el este, por la claridad del horizonte; otros propusieron abrir nuevos caminos, aunque no llevaran a ninguna parte, y no faltaron hasta los más románticos o lunáticos que propusieron amarrar la guagua a un gran globo para que, convertida en un vehículo espacial, evitara los numerosos baches de los viejos caminos.

La cosa se complicó aún más cuando alguien dijo que era necesario seleccionar entre los pobladores a la tripulación de la guagua: un chofer y un inspector. Entre los propuestos estuvieron el herrero, el barbero, el pastor de ovejas, el carnicero y el médico.

Sin ponerse todavía de acuerdo, luego debatieron la forma en que se transportaría el personal y otros asuntos. ¿Habría asientos destinados para las mujeres embarazadas, los discapacitados y los ancianos? ¿Cuántos asientos podía ocupar una persona? ¿Quiénes irían de pie y quiénes sentados? ¿Los parados podrían sentarse alguna vez? ¿Los enamorados podrían sentarse juntos? ¿Podrían montar las vacas, los chivos y los burros? ¿Cuánto costaría el pasaje y qué se haría con las ganancias? ¿Qué nombre recibiría la guagua? ¿P-4, P-2, P-10, 222?

Durante seis meses de discusión, el pueblo se paralizó. Cada poblador parecía tener una respuesta, o mejor, su respuesta. Hasta que el único intelectual del pueblo, el mismo que había formado toda aquella locura de debates y deliberaciones a toda hora, propuso que la única manera de ponerse de acuerdo era apelar a la democracia que, como todo el mundo debería saber, provenía de la palabra griega demos, que significaba pueblo, y kratia, que podía traducirse como «fuerza», «dominio» o «poder».

Por tanto, la única manera de echar a andar de una vez la guagua era votando para saber cuál era el criterio de la mayoría. Y lo que decidiera la mayoría era lo que debería hacerse.

Y así se hizo. Y según cuentan los que han logrado salir en la guagua de ese pueblo lejano de cuyo nombre no hace falta acordarse, aunque aún está en discusión si con las ganancias de la guagua se van a comprar más ómnibus o se abrirán nuevos caminos, incluso los espaciales, lo que sí se sabe con certeza es que, por ahora, la guagua anda y, por lo menos, las mujeres embarazadas, los discapacitados y los ancianos tienen su asiento garantizado.

Visto 1979 veces Modificado por última vez en Viernes, 24 Agosto 2018 08:56

Comentarios  

 
#12 francisco 21-08-2018 08:35
Si a veces el intelectual es quien joroba la cosa y herra el tiro, creo que el transporte urbano no es cosa de juego y quien sabe formas para solucionarlo es el afectado del dia dia que tiene que montarlo.
En esta capital se llegó a dar en los 90 32000 viajes diarios contando ida y retorno, pero la frecuencia programada nunca fue de 12 ni 15 minutos, eso en una capital que entre pobladores y poblacion flotante (visitantes nacionales y turistas) acceden a los omnibus casi 2 millones
 
 
#11 Jose Luis Quiroga 20-08-2018 15:59
Buen articulo en su comienzo, no asi el cierre, uno esperaba otro cierre mas a tono con el texto.
 
 
#10 Jorge Alfonso 17-08-2018 13:50
Yo pense que se refería al pueblecito de Los Alfonso, que en el capitalismo tenía, dos salidas diarias a Holguin más autos de alquiler, e igualmente pero entonces eran 8 viajes de Guagua al dia, asi pude estudiar, entonces no teníamos electricidad, pero tampoco en la Revolución nunca la tuvimos, después ocurrió lo peor, se construyó una presa que nunca para Riego en la zona cañera del Central Jesús Menéndez que nunca rego porque alguien desapareció el Central del mapa. Los Alfonso también se borró del mapa, y sus habitantes, vecinos, y productores campesinos se repartieron en cinco a seis nuevos lugares para vivir en edificios multifamiliares , entonces perdimos el nombre, el pueblo, con dos panaderías, una Iglesia, un Cine, tres carnicerías y hasta las fiestas tradicionales muy alegres y concurridas, ahora las pocas familias viven muriendo de aburrimiento en unos diez edificios donde no tienen ni una guagua para salir a visitar a amigos y familiares que viven en Holguin, en Uña, en Velazco, en Boca y otros lugares más de la provincia de las Tunas. Ese pueblo de marras es muy privilegiado tienen una guagua y dos destinos posibles.
 
 
#9 Jorge Alberto 17-08-2018 12:01
Genial la fábula, discutamos nuestras propuestas, aportemos todos y logremos concenso pero que "la guagua ande y, por lo menos, las mujeres embarazadas, los discapacitados y los ancianos tienen su asiento garantizado".
 
 
#8 Miriam Borges 17-08-2018 08:49
Sea una fábula o nó, tenemos la realidad latente, aunque en lo particular no monto el omnibus con frecuencia, pero de verdad que existen grandes dificultades y para ser precisa en ocasiones no hay carro para la ruta que vivo y craeame es lejos de donde trabajo, y una vez por poco me dejan si blusa, me dieron un golpe, me hice una herida en un dedo al intentar bajarme del mismo; pero no cuenta, por que es mi decisión montarme o no, verdad. no es el caso.
 
 
#7 Julian Gutierrez 16-08-2018 21:33
Es una fábula y hace referencia a lo que en toda Cuba hoy se está discutiendo: La constitución.
Me pareció genial.
Y efectivamente, la constitución no puede contener en sus páginas las diversas propuestas de las personas, tendrá que tener lo que piense la mayoría y lo que sea más justo como mismo la guagua no puede ir para todos los lugares.
 
 
#6 Locasio 16-08-2018 20:06
Menos mal que alguien se dio cuenta de que esto era una "fábula"
 
 
#5 Ernesto 16-08-2018 16:47
Hermosa fábula!
 
 
#4 Greffity 16-08-2018 13:08
Mi pregunta es ¿por que la foto que ilustra tiene que ser una del MINAZ? ¿será que los trabajadores del azucar tenemos las peores guaguas del país?
 
 
#3 manuel. 16-08-2018 12:06
el maltrato esta en todas partes. Y mas con personas de la tercera edad. ummm preocupante esto. comenzando por la misma familia e instituciones del estado. usted ve que se levanta un anciano temprano para ir al Policlínico ha hacerse un análisis o a darse Fisiatría. tiene que caminar unas cuantas cuadra. llega a las 6.00 am al laboratorio. cuando abren este te encuentras. que no tienen agua. o que no hay radioactivo. tiene que volver el pobre viejito al otro dia. si va a un banco es otra odisea. las colas son afuera. el sol les da permanentemente . no hay donde sentarse. los que tiene dieta. para que la leche debe de entra el 25 de cada mes. y no es así es para el 28 o 29 y cuidado. siempre he dicho que la protección al Niño y al anciano el estado y las autoridades Tiene que ser mas severos.
 

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