viernes, 21 septiembre 2018, 15:17
Miércoles, 15 Agosto 2018 06:06

Venezuela: Para enfrentar el caos “made in USA”

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Hoy son muchos quienes denuncian que la extrema derecha venezolana y sus disociados seguidores juegan con fuego y, cegados por la codicia, el odio irracional y el engaño



En esta parafernalia de acciones promovidas, organizadas, auspiciadas y pagadas por el imperialismo para desequilibrar y echar a pique al gobierno de Nicolás Maduro, llegan noticias halagüeñas como la captura y conocimiento de muchos de los implicados en el fallido intento de asesinar al Presidente de Venezuela, la implantación de anunciadas medidas para derrotar la guerra económica decretada por EE.UU. y sus aliados de la oligarquía nacional y, en este contexto, el fortalecimiento de las monedas que han comenzado a circular en el país, a fin de ayudar a contener la inflación y mantendrá los programas sociales y el subsidio de los precios de la gasolina.

En este punto descuella el anuncio de que Venezuela venderá su petróleo acorde a los precios del mercado internacional, manteniendo en este renglón el apoyo solidario a los países más necesitados de la región.

Así, sobresale entre todo lo anterior, el fehaciente apoyo popular al mandatario, el amplio rechazo al intento de asesinato y las cada vez mayores y combativas manifestaciones de respaldo al proceso bolivariano, demostrativo del fortalecimiento ideológico y patriótico de gran parte de la población.

Esto es extremadamente importante, porque sólo así se podrá detener la decisión de EE.UU. de caotizar a Venezuela, provocar una guerra civil para no sólo poder acabar definitivamente con la Revolución Bolivariana y el chavismo – que sería su primer objetivo –, sino también para destruir el Estado nacional de manera que permita acabar con cualquier forma de resistencia futura.

El intelectual belga Michel Collon ha dicho algo parecido refiriéndose al “caos constructivo” aplicado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el Medio Oriente.

Para poder explicarlo mejor, el analista francés Thierry Meyssan se remontó al 2004, cuando varios expertos del Pentágono explicaron que, en lo sucesivo, EE.UU. iba a librar nuevas guerras para dividir el mundo en dos zonas: una estable para él y sus aliados, y otra donde no hubiera gobierno estable ni desarrollo, sino el caos, para garantizar que nadie pudiera desarrollar un poderío que amenazara su hegemonía mundial, lo que complementó diciendo que “la situación en Venezuela ya está lista, y cuando EEUU lo desee, va a comenzar la guerra”.

No es la primera vez que se dice, pero siempre hay que apuntar que cuando se estudia lo que pasó en Ucrania, Siria y Libia es exactamente la misma metodología, que se aplica hoy contra Venezuela.

Siempre comienza igual, con la acusación al gobierno de cometer crímenes horribles, luego envían al país unas fuerzas especiales, unos francotiradores, que se colocan en los techos durante una manifestación, con el objetivo de disparar tanto contra los manifestantes como contra la policía, creando una confusión enorme, y cada bando está convencido de que fue el otro el que le disparó, y ese es el comienzo de un enfrentamiento interno.

De esta forma comenzaría una “guerra simbólica” que utilizarían los medios internacionales para explicar que se trata de una “revolución” a la que EE.UU., prestaría todo su apoyo a través de sus “organizaciones no gubernamentales” y las bases militares dispuestas en los países vecinos que rodean a Venezuela.

Contra Libia utilizaron a Egipto y a Malta también; en el caso de Siria, a casi todos los Estados aledaños: Turquía, El Líbano, Iraq, Jordania e Israel. Si van a atacar a Venezuela, sin duda van a utilizar a un Estado o a varios Estados fronterizos de Venezuela, como es el caso de Colombia, donde hay siete bases controladas por militares norteamericanos, y ahora también se habla de Perú, lo que no es seguro.
Perdonen si repito estos conceptos ya publicados, pero es para que nunca se olviden, porque al final EE.UU., desprecia a quienes envía para derrocar a gobiernos que le son molestos.

De ahí la importancia que, en el caso venezolano, se vaya hasta las últimas consecuencias para esclarecer todo lo que haya alrededor del fallido intento de magnicidio contra Maduro, que no tiemble la mano y no se quede a medias como algunas que otras medidas para intentar paliar los problemas económicos.

Hoy son muchos quienes denuncian que la extrema derecha venezolana y sus disociados seguidores juegan con fuego y, cegados por la codicia, el odio irracional y el engaño, no se percatan que están siendo utilizados por el imperialismo para un juego en el que todos perderían, menos las compañías que se lucran de la guerra y la destrucción.

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