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Viernes, 10 Agosto 2018 10:08

Mali: Keita o Cissé, ¿qué más da?

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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El jefe de Estado saliente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, y el opositor Soumaila Cissé son los únicos de los 24 aspirantes que contendrán en la segunda vuelta de unas accidentadas elecciones en Mali.

El jefe de Estado saliente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, y el opositor Soumaila Cissé son los únicos de los 24 aspirantes que contendrán en la segunda vuelta de unas accidentadas elecciones en Mali, al obtener respectivamente el 41% y 17,8% de los votos. La participación fue solo del 43%.

Ambos se enfrentaron durante los comicios del 2013, en los que Keita, favorito de los ocupantes franceses, ganó con un 70% de los votos.

Por otro lado, el hecho de que no todos los rincones del país pudieran participar en la votación debido a la inseguridad es considerado por muchos como una muestra de que las elecciones no son representativas.

El proceso no se pudo efectuar en el norte del país, donde fueron destruidos por el fuego todos los centros de votación, debido a la intensa guerra que se libra desde hace años allí entre grupos opositores enfrentados entre sí y la intervención de tropas de Naciones Unidas, en las que descuellan las francesas, como siempre ocurre en la excolonia gala.

De todas maneras, sospechosos procedimientos detectados en documentos referentes al evento hicieron que la mayoría de los otros candidatos rechazaran la validez del evento electoral.

Keita llegó al gobierno después de que un golpe militar expulsara al entonces presidente, Amadou Toumani Toure, lo que provocó el caos y facilitó la expansión de los rebeldes del norte. Aunque el año pasado Mali registró un crecimiento del 5,5%, sigue siendo uno de los países más pobres del continente, y ocupa el puesto 175 de 188 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Los cinco años de gobierno de Keita no han sido efectivos para frenar a los numerosos grupos que aúnan sus fuerzas en la región del Sahel, donde se ha acentuado la violencia durante los últimos días con motivo de las elecciones. A la amenaza se unen los enfrentamientos étnicos en el centro del país entre los pastores dozo y fulani, que han cobrado recientemente la vida de unas 300 personas.

La rebelión tuareg y el auge del denominado terrorismo, en cuyo trasfondo se halla la garra de la participación occidental, han sumido desde hace seis años a Mali en una grave crisis política y humanitaria que no ha llegado a desaparecer.

La propaganda dirigida por el imperialismo ha hecho hincapié en que la nación africana necesita que tropas extranjeras sigan ocupando parte de la nación, y en ello colaboran varias organizaciones no gubernamentales auspiciadas por la inteligencia norteamericana.

Así, al fracaso inicial de unos 3 000 soldados franceses, en la primera parte de la intervención, se respondió con el envío de más tropas de París y la entrada de asesores y fuerzas especiales de Estados Unidos, que ya ha vendido en este drones y otro moderno armamento a quienes colaboran en el plan ocupante.

En todo esto hay interés de preservar los ricos yacimientos de uranio detectados en la parte septentrional maliense.

En este contexto, Lawrence Freeman, editor de la sección africana de la revista Executive Intelligence Review, afirmó que «Estados Unidos podría utilizar de otra manera más eficaz el dinero asignado en África, en vez de gastarlo en el cambio de regímenes con el uso de la fuerza», a lo que se puede agregar que, como ahora en Mali, embadurnar de falsa democracia a los que no dudan en entregar la soberanía y riquezas del pueblo al Imperio.

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