domingo, 19 agosto 2018, 05:11
Domingo, 05 Agosto 2018 06:00

Afganistán: Cinismo estadounidense

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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No es nada nuevo decir que el pensamiento del establishment estadounidense se basa en la destrucción, no solo de Afganistán, sino también de Siria y Yemen, porque para Washington el mejor enemigo es el enemigo muerto.

Mientras la prensa occidental hacía historias sobre los intentos del presidente norteamericano, Donald Trump, de llevarse bien con su colega ruso, Vladimir Putin, y en este contexto alardeaba sobre una salida pacífica del problema afgano, aviones estadounidenses repetían los masivos bombardeos a las amplias zonas donde actúan la resistencia talibana y otros grupos afines, sin tocar aquellas regiones en que sus mercenarios del Estado islámico -todos extranjeros- siembran el terror para restar apoyo a los opositores  a Estados Unidos, sus aliados y al gobierno local impuesto por estos.

Las palabras melosas de Trump se perdían poco después en amenazas a los talibanes y la crítica a Rusia, porque Putin afirmó que la estrategia del multimillonario norteamericano está basada en la fuerza militar y rechazó que Moscú se acercaba a la resistencia afgana, debido a su preocupación por el Estado Islámico.

Para el lector no es nada nuevo decir que el pensamiento del establishment estadounidense se basa en la destrucción, no solo de Afganistán, sino también de Siria y Yemen, porque para Washington el mejor enemigo es el enemigo muerto.

Pero el colmo del cinismo estuvo a cargo de una alta funcionaria de la Casa Blanca, al decir que “los rusos han adoptado un papel muy táctico y están tratando de minar nuestra reputación en la región”.

La resistencia afgana ha subrayado que lucharía cien años o más hasta derrotar a EE.UU., si este sigue apuntando a una estrategia de mayor presión militar para convencerla de que no puede ganar sobre el terreno y obligarla a negociar, como sugirió Trump, sin hacer caso a quienes le sugieren que no se limite a ayudar al ejército, sino presione a las autoridades a luchar contra la corrupción y a reforzar las instituciones.

La cuestión es que quienes gobiernan Estados Unidos, en aras de mantener flotante la industria de la guerra, subrayaron la política ya expuesta en el 2016  de que las tropas estadounidenses no abandonarán el territorio de Afganistán hasta los próximos 50 años.

La página Web canadiense Global Research, se ha referido a una entrevista realizada a Lawrence Wilkerson, el exjefe de personal del exsecretario de Estado de EE.UU., el general Colin Powell, quien ostentaba asimismo el cargo de jefe del Estado Mayor Conjunto (1989-1993), en que desvela las realidades de la presencia norteamericana. en Afganistán y la importancia estratégica que tiene el país asiático para Washington.

“La guerra se ha transformado en Afganistán. Ya no se trata de una guerra contra Al-Qaeda o los talibanes. Se trata de una guerra  contra China, Rusia, Paquistán, Irán, Siria, Iraq, Kurdistán. Es una guerra por el crudo, el agua y la energía en general. La presencia de Estados Unidos en Afganistán; voy a predecir en este momento: no va a desaparecer hasta después de otro medio siglo... y va a crecer, no va a disminuir”, ha sostenido Wilkerson.

Global Research ha evaluado de suma importancia las afirmaciones del extitular norteamericano, ya que, a su juicio, la opinión pública occidental sigue creyendo que la invasión de EE.UU. a Afganistán formaba parte del plan de la Casa Blanca para luchar contra el terrorismo.

“Siendo realistas, la invasión de Afganistán en el 2001 nunca tuvo nada que ver con el terrorismo, sino que fue por la situación geopolítica y la gran cantidad de riquezas que posee este territorio”, ha confirmado.

De igual forma ha concluido que, como en siglos anteriores, Afganistán y Asia Central serán en los próximos años el epicentro de una competencia feroz de EE.UU. contra las otras grandes potencias.

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