sábado, 20 octubre 2018, 08:37
Jueves, 02 Agosto 2018 05:50

Brexit: Theresa May y las chapucerías

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Theresa May, primera ministra británica Theresa May, primera ministra británica

Hasta los más acérrimos partidarios de la primera ministra británica, Theresa May, están reconsiderando sus simpatías por la Premier, debido al caos político en que se encuentra sumido el Reino Unido.

Hasta los más acérrimos partidarios de la primera ministra británica, Theresa May, están reconsiderando sus simpatías por la premier, debido al caos político en que se encuentra sumido el Reino Unido, con la posibilidad de una división al estilo catalán, la chapucería cometida con Rusia para ensuciar —en vano— al presidente Vladimir Putin y, sobre todo, por los miedos que surgen del tremendamente propagandizado Brexit, o la salida de la nación de la Unión Europea (UE).

Problemas internos, que incluyen incluso el orgullo de tener una eficiente política sanitaria, cuyo retroceso es evidente, debido a la falta de presupuesto, y el desempleo rondando otra vez en las grandes industrias, compiten con la inutilidad del montaje de la farsa del envenenamiento de un exespía ruso y su hija, quienes están vivos y más saludables que nunca, hicieron caer en el ridículo a May, la inteligencia británica (que estuvo a cargo del montaje) y países afines, con Francia y Estados Unidos en primer lugar, todos integrantes de una rusofobia que no pudo desprestigiar al Campeonato Mundial de Fútbol en Rusia, el mejor que se ha efectuado hasta el momento.

Pero el principal problema que atraviesa May reside en lo que parece ser el arrepentimiento de muchos británicos de haber votado por la salida de Gran Bretaña de la UE, y ya se habla de un nuevo referendo, a lo que se niega la Primera Ministra.

Al menos la mitad de los británicos, según una encuesta de Sky News, pide ya un segundo referendo sobre el Brexit, algo impensable hasta hace unos meses. Y es que las negociaciones con la UE hacen imposible algunos planes de Londres al respecto, por lo cual muchos se plantean si vale la pena que las islas británicas se alejen del continente.

Algunos apuntan ya incluso que las papeletas de una nueva votación tendrían que incluir tres posibilidades: abandonar la UE bajo los términos acordados por May y Bruselas; o marcharse sin acuerdo alguno, o seguir formando parte de Europa.

La mitad de los británicos está ya dispuesta a ir a las urnas otra vez, mientras el 40% se opone a una nueva consulta y el 10% no sabe o no contesta.

Hasta ahora, muchos creían que un segundo referendo desgarraría al Reino Unido. Algunos argumentaban que hace solo dos años que se preguntó. Otros, sin embargo, que el electorado ha podido cambiar desde entonces. Y, lo más importante, que nadie conocía los detalles ni las consecuencias reales de la marcha.

Los cambios políticos en el mundo desde entonces, como la elección de Trump, debilitan a Reino Unido en solitario. Por ello, muchos están pensando ya en dejar el Brexit, y otros tantos, que votaron a favor, podrían cambiar el sentido de su voto.

Y es que dos de cada tres británicos creen que el resultado de las negociaciones será malo para el Reino Unido. Por eso, ahora, el 48% dice que preferiría seguir en la UE. El 27%, los más radicales, optaría por salir sin acuerdo. Y solo el 13% apoyaría el plan de May. El 8% no votaría y el 3% no lo sabe. Solo uno de cada diez considera que May está haciendo un buen trabajo en las negociaciones.

Las encuestas, en este sentido, son bastante serias y exactas, principalmente cuando se trata de un problema que concierne a los británicos, porque, de otra manera, salen tergiversadas, con el fin de favorecer a la clase adinerada.

Con tales resultados en las encuestas, ya hay diputados que han lanzado una campaña para impulsar un nuevo referendo. «Creen que el Brexit es una chapucería y quieren ser consultados sobre el acuerdo final», ha dicho el laborista Phil Wilson, uno de los impulsores de un nuevo referendo.

Y, al parecer, tiene razón, porque ¿cómo se podría aplicar una acción tan importante como es la de abandonar un acuerdo colectivo, con virtudes y defectos, si no se vuelve a verificar tal salida con el voto popular, y más cuando el hombre común está ahora más enterado de lo que se quiere hacer y los peligros que ello representaría, como el abandono abrupto de capitales, inversiones, el aislamiento, etcétera, solo por complacer el egoísmo de quienes siempre han vivido de los demás?

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