domingo, 19 agosto 2018, 05:10
Viernes, 27 Julio 2018 07:17

Riad y Tel Aviv: Peligrosa convergencia

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu y el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud. El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu y el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud.

Nada extraño podrá resultar de una coincidencia en la amistad con Estados Unidos, Israel como punta de lanza del imperialismo en la región y Arabia Saudita en la estrecha colaboración con la agresión a Siria



Mientras el lobby sionista radicado en Estados Unidos sigue alentando a Donald Trump para que intensifique aún más sus acciones provocativas contra Irán, los gobiernos de Arabia Saudita e Israel –sin tener formalmente relaciones diplomáticas- estrechan profundamente sus relacione y dirigen también su quehacer peyorativo contra Teherán.

La perniciosa prensa occidental ya divaga que ambos países se sienten amenazados por Irán, y prepara a la opinión pública para una posible transformación del mapa político del Medio y Cercano Oriente.

Nada extraño podrá resultar de una coincidencia en la amistad con Estados Unidos, Israel como punta de lanza del imperialismo en la región y Arabia Saudita en la estrecha colaboración con la agresión a Siria y en la primera línea de la guerra genocida que encabeza contra Yemen.

El pretexto de ambos sigue siendo la presunta amenaza iraní, pero detrás de ello está la ambición de obtener cuantiosos recursos naturales, principalmente energéticos, e incluso aumentar o mantener territorios usurpados.

Esto se veía venir desde que el jefe del Estado Mayor de Israel, Gadi Eizenkot dijo a periodistas sauditas, que su país estaba dispuesto a intercambiar información, incluso de los servicios secretos, con países árabes moderados. Y agregó que Irán "es la mayor amenaza en la región". Un claro mensaje.

También el premier sionista, Benjamín Netanyahu, se refirió a una reorientación de las relaciones israelo-árabes, “para trabajar juntos por la paz”, aunque no aclaró si la de los sepulcros.

En ese mismo sentido se manifestó también Anwar Ashki, general retirado del Ejército de Arabia Saudita, si bien destacó que aunque las relaciones bilaterales no son oficiales, todo apunta a un "deshielo”.

Para Ashki, la opinión pública saudita está abierta a una aproximación entre ambos países. La razón es evidente: "la amenaza iraní es mayor que la amenaza israelí”, dijo el ex general. Y resaltó que en las últimas semanas "no fue Israel el que nos atacó con cohetes, sino Irán; ese es el país que realmente amenaza nuestra seguridad nacional”.

Cualquiera pensaría que se refería a un truculento ataque coheteril de Teherán contra territorio saudita, pero hasta los periodistas occidentales reconocieron la ridiculez de una declaración en la que no se mencionaba que era un simple misil lanzado por los agredidos yemenitas –interceptado por la fuerza aérea de Riad-, cuando este destruye sistemáticamente vidas e infraestructura de la nación urbe más pobre.

Precisamente, Tel Aviv acusa de proiraní a los rebeldes yemenitas, en tanto bombardea Gaza, con el silencio cómplice saudita, porque Hamás, la organización que dirige la resistencia, también es amiga de Teherán.

En medio de la agresión a Siria, cuyo ejército ha dado muy fuertes golpes a los grupos terroristas al servicio de Washington y Tel Aviv, la milicia chiíta Hezbolá, aliada de Irán, avanzó hasta las Alturas del Golán, ocupando posiciones muy próximas a la frontera con Israel.

OBSESIÓN

Para Tel Aviv está muy claro que Riad aprobaría cualquier pedazo de papel sobre el largo conflicto en Oriente Medio con tal de poder aliarse con los israelíes contra Irán.

Las autoridades de Arabia Saudita, en particular el príncipe heredero Mohamed ben Salmán, están dispuestas a aprobar cualquier acuerdo entre israelíes y palestinos con tal de eliminar el principal obstáculo para estrechar lazos con Israel, un potencial aliado contra Teherán.

Aunque oficialmente Israel y Arabia Saudita, subrayo, ni siquiera tienen relaciones diplomáticas, hace más de una década Riad propuso una iniciativa para mejorar las relaciones con Israel, respaldada por la Liga Árabe, que contiene un llamamiento para que el Estado hebreo se retire de los territorios ocupados, incluido Jerusalén Este, y logre "una solución justa al problema de los refugiados palestinos".

La reinstauración de las fronteras anteriores a 1967 sigue siendo el principal punto de referencia en cualquier discusión sobre un acuerdo pacífico entre Israel y los palestinos. Sin embargo, Arabia Saudita podría aceptar cualquier acuerdo entre las dos partes, traicionando sus prioras iniciativas al efecto, opina la inteligencia sionista.

Y es porque su obsesión contra Irán, su deseo de hacer grandes negocios con Israel y el afán de demostrar la fortaleza de sus vínculos con Estados Unidos, han hecho que para Arabia Saudita lo más importante es que haya cualquier acuerdo entre los palestinos e Israelíes, para así aproximarse y tener vínculos con Israel.

Como han reiterado algunos especialistas: A Arabia Saudita le importa un bledo el acuerdo al que lleguen agredidos y agresores.

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