viernes, 17 agosto 2018, 08:47
Sábado, 28 Julio 2018 06:00

Nicaragua: Ultras persisten en la destrucción

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Aunque disminuida, se ha entrado en el cuarto mes de violencia Aunque disminuida, se ha entrado en el cuarto mes de violencia

Aunque se dice que la intentona contrarrevolucionaria ha sido derrotada, esta no ha dejado de manifestarse, remedando sus hechos más sangrientos, como los asesinatos públicos de sandinistas, algunos carbonizados en vida.



Cuando se estaba logrando un consenso y llegando a una situación en la que violencia comenzaba a disminuir en Nicaragua, nuevos elementos al servicio del imperialismo, tanto de la ultraderecha como la que se regodea bajo el falso ropaje de la izquierda, han vuelto por las andadas, mientras aquellos que dicen jugar un papel contemporizador, en realidad persiguen la renuncia del actual Gobierno Sandinista.

La cuestión es no analizar ahora qué se ha hecho mal en el proceso revolucionario, cuando con buenas intenciones se puede subsanar; sino evitar el hacer el juego a una oposición mercenaria al servicio de Estados Unidos, que cuenta con el apoyo de la Organización de Estados Americanos y algunos que otros dignatarios eclesiásticos locales que se dicen neutrales, pero están plenamente complotados con organizaciones no gubernamentales al servicio de la oligarquía nacional y las transnacionales.

Aunque se dice que la intentona contrarrevolucionaria ha sido derrotada, esta no ha dejado de manifestarse, remedando sus hechos más sangrientos, como los asesinatos públicos de sandinistas, algunos carbonizados en vida.

Todo eso ha dañado la imagen de desarrollo humano y sostenible logrado por el sandinismo en medio de una región centroamericana plagada de miseria y criminalidad.

El gobierno de Nicaragua, además de haber logrado éxitos en el crecimiento económico, la disminución de la pobreza y la satisfacción de las necesidades alimentarias, con un alto crecimiento productivo agrario e industrial, frenó el éxodo a Estados Unidos, lo que no sucede en México, Honduras y El Salvador.

Se estaba convirtiendo en un destino turístico mundialmente reconocido para viajeros en busca de paz, tranquilidad y experiencias culturales sanas y amigables con el medio ambiente. Había alcanzado unos niveles de participación política de la mujer que solo se encuentran en los países desarrollados, y logrado frenar a los cárteles de la droga y al crimen organizado.

Pero aunque disminuida, se ha entrado, subrayo, en el cuarto mes de violencia, por lo que es necesario utilizar tanto métodos de persuasión con los confundidos, como los de mano dura con quienes sí saben lo que hacen.

NADA DE INGENUIDAD

Todavía algunos se preguntan si Estados Unidos está involucrado en la farsa de la rebelión montada por la contrarrevolución, cuando es tan obvio que sí lo es, en tanto la prensa local a su servicio habla de “reclamos” y desconoce las masivas marchas populares que promueven la vuelta de la paz al pequeño país centroamericano.

La prensa internacional, a su vez, describió la rápida escalada de disturbios en Nicaragua como “una explosión espontánea de descontento colectivo”, tratando de ocultar que la participación de la inteligencia estadounidense en nutrir a ciertos grupos de la sociedad arroja luz sobre el poder del financiamiento transnacional para influir en los resultados políticos en el siglo XXI. “Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho encubiertamente hace 25 años por la CIA”, admitió Allen Weinstein, un ex asesor del espionaje norteamericano.

Las caras más visibles del movimiento anti-Ortega y contrarrevolucionario en general no han sido los jubilados afectados por las reformas de la seguridad social, que enseguida fueron derogadas, sino los estudiantes urbanos que han forjado una alianza con opositores ultraderechistas que los arman hasta los dientes en busca de una victoria total.

Han sido cómplices de las acciones de hombres enmascarados con morteros y armas de fuego que particuparon en el bloqueo de los principales medios viales, lo cual drenó la economía de Nicaragua en unos 250 millones de dólares en ingresos.

Es tan obvia la acción de Estados Unidos en Nicaragua, que asombra por un lado que figuras importantes de este país, surgidas del sandinismo, cuya oposición a Ortega se basa en diferencias internas, hayan hecho silencio en estas circunstancias y con ello permite el desangre del país con apoyo público de EE:UU., verdugo de Nicaragua desde el siglo XIX.

Esto denigra a la denominada izquierda nicaragüense -un hecho que se debe analizar- porque se ha hecho cómplice y partícipe en el complot que desarrolla Estados Unidos contra los gobiernos progresistas, todos los cuales le son molestos.

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