jueves, 16 agosto 2018, 12:19
Jueves, 12 Julio 2018 05:29

Argentina: Sacrificando al pueblo

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Luego de conquistar el poder, aprovechando flatulencias y otros deslices inconsecuentes de la izquierda progresista, Mauricio Macri se quitó la careta, ha ido incumpliendo promesa tras promesa y hecho endeudar al pueblo argentino hasta la coronilla.


Tal es el desajuste que ni la prensa mayoritariamente adscripta a su programa neoliberal, o sea, de entrega de las riquezas propiedad del pueblo a manos particulares, no ha podido ocultar su insatisfacción, y hasta los grandes empresarios, que ya es decir, no ocultan su preocupación.

Hace unas horas, el 54% de las empresas metalúrgicas redujo por tercer mes consecutivo las horas extra, y un porciento aún no determinado suspendió trabajadores, en tanto siguió creciendo el aumento del desempleo en ese sector.

A su vez, el 16% de las empresas implementó reducción de la jornada laboral; el 3% aumentó la utilización de agencias de servicios eventuales; y otro 3% presentó Solicitud de Repro o proceso preventivo de crisis, en tanto sólo el 1% aumentó la integración nacional de su producción y el 11% registró la incorporación de horas extras. Dicho de otra manera: el 99% de las entidades del sector ha presentado pérdidas.

Esto es una pequeñísima muestra de lo que está pasando en una nación siempre considerada de las desarrolladas en Suramérica, el “país de la carne”, como se le conoce, al igual que la vecina Uruguay es la nación del tasajo.

Pero mucho de esto, principalmente en Argentina, ha quedado atrás desde que Mauricio Macri asumió el poder, aprovechando también una crisis económica y todo un andamiaje de calumnias bien orquestada contra una ex mandataria, la ahora legisladora Cristina Fernández de Kirchner, que incluso ahora enfrenta acusaciones de corrupción en su contra, sin fundamento alguno, pero que tiene el peligro de que la injusticia latente, manejada por intereses imperialistas, le haga igual que a Lula en Brasil y le intenta hacer al ex presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Ahora Macri se acaba de regodear ante millonarios presentes en el Foro de Davos, Suiza, de que durante su mandato la pobreza se redujo de un 28% a un 25%, pero no explicó cómo han crecido los bolsones de miseria en las afueras de las principales ciudades, donde muchos argentinos sin vivienda pernoctan al aire libre.

Además, debido a su política, la economía argentina está viviendo grandes problemas como una tasa de inflación que alcanza el 30% anual, la moneda nacional se depreció en un 35,58% solo en la primera mitad de este 2018 y las reservas monetarias descendieron en más de 12 000 millones de dólares.

Todo lo relatado expone la crisis a que Macri ha expuesto a Argentina, donde las demostraciones populares en su contra suben de tono, aunque no con la unidad requerida para hacerle frente. Y eso sin recordar como pagó a aquellos fondos buitres que robaron al país decenas de millones de dólares, y lo de ahora con el préstamo que le pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI), lo cual le pone la tapa al pomo de la entre maledicencia y estupidez de la política económica.

El mandatario ya había anunciado el 16 de mayo su decisión de ejecutar el ajuste fiscal exigido por el FMI después de que solicitara un préstamo para supuestamente resolver los tantos problemas enumerados antes.

Varios partidos y grupos de legisladores argentinos denunciaron que esa colaboración con el FMI significa “más endeudamiento, recortes de sueldos, de jubilaciones, privatizaciones, despidos en el sector público y el crecimiento de la tasa de pobreza”.

Todo inútil, porque esto era una cuestión que desde principios del pasado año Macri tenía en mente, por lo que ahora acepta las condiciones del FMI, sin importarle el bien del pueblo –nunca le ha importado- por lo que ya comenzó el congelamiento de salarios, el anuncio de más despidos y de que no habrá más plazas ni reemplazos de personal en los ministerios ni otros organismos estatales.

Todo ello, como es de suponer, no afecta en nada a las empresas propiedad de su familia, porque lo único que le importa ahora para mantenerse en el poder con su política neoliberal, es seguir sacrificando al pueblo.

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