martes, 22 mayo 2018, 06:02
Jueves, 10 Mayo 2018 06:00

En fin, el mar: ¿ya no las hacen como antes?

Escrito por  Antón Vélez Bichkov / Especial para CubaSí
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Comentamos la telenovela cubana del momento, que en nuestra opinión tiene debilidades, pero no es «de lo peor» que se ha transmitido en los últimos tiempos...

Cubana, si tienes cuñado y vive contigo, ¡ojo!, que puede estar al acecho. Al menos, es la moraleja que nos dejan las últimas ¡tres! novelas del patio que, con previsión solidaria, nos «alertan» sobre tan «alarmante tendencia».


Jocosidad aparte, En fin, el mar repite esta y otras tramas, probando que el guionista criollo tiene, como dijimos en su estreno, un perfil estrecho, e insiste en una «realidad» terciada, breve, incluso cuando escoge un escenario «no habitual», como es el caso.

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Ahora, no es para afirmar que es de lo peor, como leo por ahí; mucho menos, si la comparamos con la previa, cuyo «triunfo» prueba lo caprichoso que puede ser el gusto.


Como todo es cuestión de fórmulas, cada vez que se quiere establecer un contraste, el público saca a colación Sol de batey (un clásico), Pasión y prejuicio (la mejor de todas) y Tierra brava (muy sobreestimada y con un éxito que aún no logro descifrar). «Ya no hacen novelas como antes», dicen con nostálgica insistencia.

 
Pues bien. Lamento no sumarme a la añoranza: las novelas cubanas que recuerdo siempre han sido así; palabras más, palabras menos...


Con el tiempo han ganado en ritmo, subtramas e intenciones (sobre todo en los 90, cuando se cuidaron más con la ilusa expectativa de exportarlas).


Pero en materia de guion, puesta y creatividad siempre han estado a la saga y, a pesar de ciertos avances formales, la brecha con su congéneres sigue y crece, pues la telenovela ha evolucionado (y el público, rezagado, eso sí, tiene más opciones y no se conforma ni con las programaciones fijas, ni con la «realidad» como único atractivo).


Y no es una cuestión de recursos. Ahí tienen la argentina, hecha con «dos pesos» y sin embargo logra mantener un mercado interno e incluso conquistar algunos otros.


El video mató el oficio de la TV en vivo (*). Pero no tenía que matar el arte del libreto…


Con una progresión dramática muy tenue, la trama no se percibe, aunque va dando pasitos de tortuga.


Descubrí, no sin sorpresa, que se trataba de un Romeo y Julieta tropical por declaraciones del director. Hasta el capítulo 19, cuando empezó a hervir el caldo, nada lo anunciaba. De hecho, bastante tarde fue, para una trama de 70 episodios.

Un script-doctor (**) recomendaría plantear el nudo en el estreno y adelantar el detonante, quizás extremo, pero aceptable por el género y la forma en que se esbozó: el padre del novio muere en circunstancias dudosas; el padre de la novia carga con las culpas… No solo por unidad estilística y coherencia narrativa, sino para no traicionar al espectador, que no veía venir un giro tan radical. Para recoger hay que sembrar.

 
Ni siquiera pueden decir que fueron «enamorándonos» de los personajes, pues Marina y Javier han tenido un paralelismo que difícilmente los identifique como pareja, al punto que este dio confusas señales con respecto a Claudia durante todo el inicio.

 
Por otro lado, el trance entre las familias tampoco se sostiene una vez que se descubre que Justino no mató a Gonzalo (según informe pericial remitido, a contrapelo de la lógica, al ¡jefe de la empresa!).

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¿Qué sigue ahora? ¿Cómo atizar los odios de Capuletos y Montescos en la mitad que queda?

 
No bastan las reticencias de un suegro cascarrabias, ni la ceguera psicosomática de una madre desquiciada. Hace falta algo más, y ese «algo» es el que falta…


También una estructura ascendente/progresiva que resuelva el capítulo con eficiencia.

 
Como no existe, estos se tejen libremente, situando escenas al azar, sin sistema y van en caída inversa... dicho de otro modo: empiezan «alto», a veces, pero van decayendo...


Las situaciones, abundantes, es verdad, se resuelven en clave menor y sin fibra.

 
Recuerden a Marina dejando al niño en casa de Omar, porque este lo retiene a la fuerza; parece que viene una tormenta, un gran embate, pero las nubes se disipan pronto: la joven no es enfática –no le da el talento, ni el texto–, sigue una plática mediana y jurídicamente inexacta sobre los «derechos» de cada uno; para terminar conversando como si nada con Javier, tras aceptarlo entre tácita y mansa.


¿Guion o puesta? Ambos.

La revelación del paradero de Cristina tampoco tuvo garra (los veteranos se salieron bien, pero no pudieron suplir las faltas de la dirección y los novatos, Dalaytti en especial); la justificación fue inverosímil, pues irse del país, incluso en lancha, hace tiempo no es ningún pecado que haya que ocultar con leyendas y nebulosas.


Pero nada como la desaparición de Gonzalo dada por elipsis y, por ello, de modo omiso.


El mar, textualmente, se tragó los datos y la tensión de la secuencia. Los personajes discuten, acaba el capítulo sin mayores señas, empieza el otro, en cortes varios vemos el bello mar esmeralda, el barco… y de pronto las ¿búsquedas? ¿De dónde? ¿Por qué?


Siendo un punto muy dramático, la inquietud de Justino y su tripulación se da por referencia. Descubrirlo, orientarse, reaccionar y actuar en consecuencia le sumaría minutos en pantalla –algo vital en una narrativa larga– y nutriría la emoción, materia prima de cualquier telenovela bien escrita.

 
Cierto es, que el dúo de autores trató de jugar con el misterio de la muerte, pero abusaron del tono novelero, haciéndolo poco creíble y anulando con ello la intriga.

 
Otra vez el delito no le rinde a la villana, que recibe remesas, está en 500 tejemanejes y trabaja en la fábrica, donde tiembla ante la supervisora (de novela, porque hay pocas así) ¿para robarse dos paquetes de pescado?


La trayectoria de Omar es confusa: primero parece un tipejo violento, capaz de todo para retener a la mujer y al hijo; de hecho, le advierte que no intente llevárselo; pero ella se lo roba, se arma la trifulca, y luego él casi le ruega, invocando sus «derechos».


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En general, su rol con respecto a Marina ha decaído y hoy es un personaje sin rumbo.


Directamente ligado a él, el itinerario de Baby no se conecta con la línea protagónica, pues si Marina ya es pasado, no se justifican las intrigas al efecto, ni su solidaridad repentina. Ni siquiera por el natural rapport que se establece de mujer a mujer.

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El alambique del alcoholismo no para de destilar melodramas, como no paran las fábricas de ron, ni las frustraciones. Pero ya es hora de ir a otros temas.

En resumen, como pasa muchas veces, En fin, el mar luce más trepidante en los avances que en el capítulo mismo. Y en ello hay responsabilidades compartidas.


¿Qué nos haríamos entonces, si no fuera por las grandes actuaciones de Enrique Molina y Obelia Blanco? (cuya clase se vio en el diálogo tras el altercado en el velorio, en que Molina también se lució, amén de que la escena no estuviera bien resuelta).

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Contrario a lo que se comenta en la web, En fin… tiene razonables desempeños.


Empezando por Alberto Joel, un galán de amplio rango que sabe matizar sus emociones. Muy a pesar del papel, francamente indigesto.

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La lista la siguen Porto, Belissa (colosal, a pesar de sus pocos años), Yailín, Yazmín, Cruz y Edwin… También Susana, Rolando, ‘Paz’ y ‘Eli’ (cuyos nombres desconozco).

 
Y es raro en un texto tirando a flojo (con momentos); lo que prueba compromiso con los roles y dirección de actores. Si no la hubo, al menos un fogueo respetable.


La musicalización le resta impacto. Los mismos acordes, omnipresentes, cansones, sin temas de tensión no le hacen justicia a las pocas escenas fuertes y dan aire monótono.


Canciones hay (según Angelito Bonne), pero no las ponen. La del par central se oyó por primera vez en el ¡capítulo 34! A mitad de trama. ¿Para qué hacerlas entonces?


Atizar la polémica en torno de la despedida, es hacer ruido por gusto. Es obvio, que el tema se escogió por su cadencia, no por su letra, ya que nada tiene que ver con el foco de la fábula. A menos que sea un recado de la dirección a las posibles críticas (***).

 
Sea como fuere, no veo apología al machismo y contra la liberación de la mujer, pues está en tono de ironía.

La imagen sigue mejor en exteriores, que en estudio, a pesar de incómodas tomas en ángulo estilo novela colombiana y al molesto barrido (ya del área de la edición).

 
Con todo y eso, la novela consigue ser refrescante por momentos, sin el aura depresiva de la anterior, sobre todo con el personaje de Socorro, sus paisajes, cortinas, diálogos con cierto vuelo, por lo cual es complejo hablar de involución como afirma el público.

Su verdadera involución no reside en que esté por debajo de las anteriores (no lo está), en los elencos desfalcados por la inmigración, la desidia o la desprofesionalización del gremio (todo cierto); está en no querer evolucionar –amén de mil factores objetivos– y mantenerse, con afeites, fieles a un modelo que se ha probado ineficiente.


El problema es, justamente, que las novelas las siguen haciendo como antes –lo que en proporción al tiempo y la competencia las hace desfasadas–. Los que no somos como antes somos nosotros (aun y cuando el gusto ande de paseo… y demorará en volver).


(*) Durante los 60 y 70, la Televisión Cubana tuvo una rica producción dramática que incluía dos aventuras, dos novelas, varios humorísticos, El Cuento y el Teatro ICRT; el advenimiento del video-tape hundió al dramatizado en una rutina productiva ineficiente y desgastante.


(**) Consultor de guiones, que señala sus errores y aciertos; rol que en Cuba debían desempeñar los asesores, que no tienen herramientas para ello.

 
(***) Tanto fue el cántaro a la fuente, que cambiaron el tema de despedida por otro no menos irónico. ¿Mensajes implícitos?

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Inteligente y apasionada, esta bella actriz cubana defiende la imagen genuina, curvas incluidas, de la mujer latina, declaró en entrevista online en CubaSí.

El actor cubano Alberto Joel García visitó nuestra Redacción y respondió las preguntas que enviaron los lectores.

Comentarios  

 
#35 Cary 15-05-2018 16:28
Antón, disculpas aceptadas e igualmente ofrezco las mias por si acaso. Fue gusto intercambiar :)
 
 
#34 unowen 15-05-2018 16:12
Querido Antón, eso lo sabemos todos los que hemos tenido la suerte de ver -más de una vez- esta novela. Xiomara Blanco, Dora Alonso... y de tales nombres ilustres, aún no entiende el éxito ni los logra equiparar.

Y hasta aquí llego, que me llaman por IMO
 
 
#33 thelastsoulja 14-05-2018 10:41
para mi la novela no tiene ni pie ni razon de ser en pleno siglo XXI. Un pescador con una casa de mas de 4 cuartos que tiene a sus hijos en su casa y ni deja que la divorciada con un hijo trabaje... en pleno siglo XXI en CUBA!!! (Para que se crearon los circulos infantiles). Una adolecente rompiendo el plan de produccion de muñecas en cuba. Un ex-esposo "bucanero" que vive entre lujos. Un policia tonto y la violencia gestual, violencia de palabras que abunda en la novela donde todos son nacidos y criados en Cayo Hueso!!!!
 
 
#32 Osvaldo 12-05-2018 11:25
Porque no graban de nuevo novelas como Cecilia Valdés, la propia Sol de Batey, o Pasión y Prejuicio, o las famosas Novelas horizontes, que me dicen de la Peña del León que inmortalizó al famoso personaje de Melesio Capote, excelentemente interpretado por ese gran actor que fue Reinaldo Miravalles
 
 
#31 avb 11-05-2018 20:14
@Roberto: cierto que no es habitual ver el que el crítico 'baje del pedestal' a dialogar con los lectores, pero entonces se vuelve una especie de imposición de mí hacia Ud.

(cosa que le pasa a la TVC con sus novelas - amén de que no puedan adoptar un modelo más dinámico y actual, por razones obvias).

- Hay quien critica las novelas por no ser 'alta cultura' o 'alta dramaturgia'
- Hay quien las critica por sus 'problemas ideológicos'
- Hay quien las critica por no machear con su 'sensibilidad' o expectativa como consumidor cultural

Yo, las enfoco desde la perspectiva de lo que son y lo que no llegan a ser... (si fuera el caso)

Dicho de otro modo: desde sus reglas, sus cánones, desde su 'gramática' tan peculiar.

La telenovela (y la mayoría de los dramatizados) no son estrictamente 'literatura' (aunque tienen un obvio componente literario).

Tiene su infierno y su paraíso, sus dioses y sus demonios, sus hitos y sus fracasos.

Brasil, que es donde todo esto se ha llevado a su máxima expresión, tiene un repertorio de autores y temáticas que ya clasifican como referencia, que han desarrollado una 'literatura' propia

(expresada en estilos y modelos personales que es imposible dejar de comparar por la naturaleza del producto: Aguinaldo Silva no escribe igual que Gilberto Braga que no escribe como Silvio
de Abreu que no lo hace como Glória Perez que tampoco produce como Benedito Ruy Barbosa, pero todos salen por nuestras pantallas periódicamente alegrando a algunos y entristeciendo a otros; ellos, aunque han bebido en muchas fuentes, algunas de ellas consideradas cultas, terminan teniendo una marca y una habilidad que es muy personal).

O sea, que la radio/telenovel a tiene en sí misma su mejor definición y límite y la actitud más inteligente es analizarlas en perspectiva, sin pedirle peras al olmo, pero tampoco pasarles la mano
cuando no cumplen con su esencia, forma y cometido.

Lamentablemente , en Cuba, la patria del culebrón, no se acaba de asumir ese lenguaje y mientras eso suceda, independienteme nte de los problemas prácticos, no se podrá llegar a resultados decorosos.

¿Por qué? Porque no existe formato, ni referencia 'literaria' o no que rellenar con contenidos. Se ha querido inventar el agua tibia, pero el gas está bajito y el agua no llega a la tubería.

Si a esto sumamos la baja calidad literaria de los libretos, su pobre impronta comunicativa y la falta de técnica narrativa (técnica de guión), obtenemos lo que vemos día a día en pantalla.

O sea: ni cumplimos con el canon, pero no tenemos especialistas que sepan crear materiales con fuerza dramática para suplir los espacios.

Hay también un cierto 'fatalismo artístico'... del que no voy a hablar ahora, que tiene que ver con lo práctico, pero también con la sensibilidad/ca pacidad para captar lo que es 'narrable' y darles formas modernas.

Lo que sí está en boga en todo el mundo, donde los guionistas andan en pos de buenas historias y 'nuevos' estilos.

En resumen: faltan artistas en los medios.
 
 
#30 avb 11-05-2018 20:08
@Cary, estimada, quizás no nos entendimos: yo no capté el sentido de su escrito, ni Ud. el del mío, porque no le respondí con 'agresividad', ni con 'neurosis'.

Apenas me sorprendió lo que parecía una falta de atención. Como siempre digo: donde no hay ofensa, no hay agravio y si hubo un bache en la comunicación, lo siento, no me tome a mal.

En cuanto a lo otro, créame, no contesto 'disparado'. De hecho, demoro bastante redactando las respuestas y siempre trato de ser proporcional a lo dicho, como ahora:

@Domingo: si le dio 'asco', quizás deba ir al médico: las nauseas tienen muchas causas, entre ellas forzar la vista (o el cerebro);

@Manuel: hace años una persona me comentó exactamente lo mismo; esos efectos se graban a parte, en un estudio, donde los efectistas trabajan cada escena, ya que el audio original se pierde con el doblaje;

@Indira: yo sí veo un toque de ironía (y no precisamente de Angelito); creo que está dicho arriba: una especie de galleta sin mano de la dirección al público o los especialistas.

"...y si no te gusta ¡bajando!"

Es evidente que, al estar fuera de lugar, su mensaje resulta aún más estridente, que si se conectara 'dramatúrgicame nte' con las situaciones, pero por alguna 'misteriosa' razón la mayoría de las canciones-temas , no se usan;

es como si las estuvieran economizando para no pagar derechos de autor... el otro día sonó otra de esas que hasta ahora oímos en instrumentales;

Yo le agradezco, de corazón, sus palabras y sus criterios (las diferencias de enfoque tienen que ver con el temperamento de cada cual: Yuris es un caballero, gentil y considerado; yo estuve en el área jurídica unos años, lo que me hace un 'tin' más tajante, jejeje).

@Mimisma: es un poco eso... la falta total de rumbo ¿cuál es el fin de esta historia? ¿por qué deben luchar sus personajes? ¿qué se quiere decir?

Ninguna de estas preguntas tuvieron respuesta durante el momento de su escritura; si no, no las haríamos ahora... A todos gracias por leer y comentar.
 
 
#29 Mira tú 11-05-2018 17:31
Domingo edúquese, que manera mas grosera de expresarse, parece tener mucha falta de cultura, y se le dio asco pues tome novatropin o una pastilla de carbón, su comentario es mas indigesto que lo que escribió el periodista
 
 
#28 Rebecca 11-05-2018 15:35
Es una pena que sea tan mala la interpretacion de algunos jovenes de los que aparecen en la trama,que decir de la rubiecita (Eli), de Paz,de la exagerada rectitud de nuestro queridisimo Molina,Obelia magistral, sin mencionar a Yasmin Fenomenal, pero que todo se desluce ante tanta mediocridad, reitero es una pena......
 
 
#27 Mimisma 11-05-2018 14:13
En fin... el mar !No! Si nos remitimos a los fenómenos meteorológicos y naturales, seria !un vendaval sin rumbos! si dejas de ver esta telenovela un dia o dos, no se empata con nada, no la entiendes, que cosa fuera de lógica; Antón muy de acuerdo con usted.
 
 
#26 domingo 11-05-2018 13:34
No soporto a los críticos de arte, que lenguaje mas enredado sin necesidad. solo leí dos párrafos y me dio asco.
 

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