domingo, 19 agosto 2018, 05:09
Martes, 29 Mayo 2018 05:34

Maluma y el gran zoo

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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De la tenencia de animales de granja en espacios urbanos, de la higiene, los ruidos y otras desconsideraciones con el prójimo aquí se habla.

Nadie puede decir que ella no es limpia, baña a su puerca hasta tres veces al día. A Maluma –la puerca- es a la que no le gusta ni un poquito el agua y chilla como alma que se lleva el diablo cada vez que empieza la sesión de higiene.

El asunto no tendría trascendencia alguna de ocurrir en algún campo de Cuba, pero su escenario tiene lugar en el primer piso de un edifico en el corazón del capitalino municipio de Playa, a unas quince cuadras de la tienda de 5ta. y 42.

En un amanecer apacible y bien silencioso, es probable que hasta en las inmediaciones del teatro Karl Marx se escuchen los chillidos de Maluma.

Pero aspirar a un amanecer así es una utopía para los vecinos de la puerquita porque antes de que la susodicha empiece a gritar, ya sea por el baño o por comida, al comenzar los primeros claros el gallo se adueña de los micrófonos con una puntualidad pasmosa.

Ese no tiene nombre propio pero sí un potentísimo canto, tanto, que parece irrumpir junto a las almohadas de todos los durmientes del barrio. No importa que sea sábado o domingo, o que entre semana tengas ese día libre, o que estés enfermo, justo a las 4:30 el animalito rompe disciplinadamente a cantar.

Ojalá la puntualidad del gallito fuera la de los empleados de la tiendecita cercana, o del taller de reparaciones, o del policlínico... pero para brindar servicios las puertas no se abren con la precisión del gallo aunque sí se cierran compitiendo con su exactitud: ni un minuto después.

Como el pobre gallo no podía quedarse tan solito en un barrio como ese, tan poco amistoso con animalitos como él, además de la puerca están las gallinas y los pollitos.

Los vecinos más antiguos aseguran que fue por los años 90, en lo más duro del Período Especial, cuando a esa familia le dio por criar pollitos en el balcón. Después, pasó el tiempo y pasó, “pero parece que les quedó la costumbre de criadores”, comenta con resignación la abuela que vive en el piso de arriba.

Nada de costumbre. Son como diez, les dicen Los muchos y nada más trabaja uno. De ahí que su crianza de animales no es resultado de ningún hábito y menos de algún viso filantrópico. Los crían para comer y para venderlos. Suerte que no les ha dado por querer tomar leche de chiva.

Pero aunque así fuera, la desgracia no sería mayor porque el ruido más grande no lo hacen los animalitos, sino sus dueños.

Con los adjetivos cariñosos más impublicables empiezan llamando a voz en cuello, también al amanecer, a las aves de corral para echarles su alimento. Y con la misma “ternura” mal hablada, muy mal hablada, la emprenden a continuación con la puerca para su baño.

Sí, la banda sonora de ese pedacito de La Habana es una maravilla... surrealista. Y no es la única encrucijada capitalina donde así ocurre.

Cuentan que si en ese lugar de Playa lo hacen para la venta y la alimentación, hay otro punto en Plaza, en el Vedado, donde crían bicho para el solo disfrute de tener un zoológico en casa. Lo han conseguido.

Aseguran que allí hay, en sus respectivas jaulas, desde pavorreales hasta iguanas. Con las consiguientes afectaciones no solo para los vecinos sino también para los propios animales, que viven confinados en pequeños espacios tras barrotes.

Desde tiempos de los faraones y aun mucho más atrás se han emitido ordenanzas y otras exigencias para regular el ordenamiento y convivencia urbana, de ahí que el Decreto 272 de febrero de 2001, sobre las contravenciones en materia de ordenamiento territorial y de urbanismo y las medidas aplicables no resulte ningún extremo.

Publicado en la Gaceta Oficial de la República el 21 de febrero de 2001, en este decreto el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros establece las contravenciones en materia de ordenamiento territorial y de urbanismo. En la sección De la Higiene Comunal, el inciso f del artículo 18 “prohíbe la tenencia o crianza de ganado equino, bovino, caprino y porcino dentro del perímetro urbano. A los infractores se les imponen multas de 100 a 300 pesos y/o se les decomisa los animales”.

Es probable que la cuantía de la multa resulte escasa en relación con los beneficios que pueda reportarles a los vecinos el criar a Maluma.

Pero más allá de números, habría que detenerse en los perjuicios que esa práctica puede ocasionar a la salud, incluyendo los daños por contaminación sonora, en los que son reyes los dueños de la puerquita, del gallo y demás animales.

Eso de levantarse cada día del año con el cantío de un gallo en la madrugada en medio de una de las urbes más citadinas de la capital constituye por sí solo un motivo casi para desesperar.

No por gusto se habla de daños como taquicardia, aceleración del pulso, aumento de la presión arterial, dolor de cabeza y hasta de pérdida de la audición a causa de los ruidos -el déficit auditivo provocado por el ruido ambiental se llama socioacusia.

Tales ruidos, en el ámbito psicológico pueden ser causantes de insomnio, fatiga, estrés, depresión, irritabilidad y también agresividad, por solo mencionar algunas de sus secuelas.

Considerando estos males, existen normas jurídicas como la ley 81 del Medio Ambiente, el Decreto Ley 141/1988, los códigos de Seguridad Vial y Civil, y el Decreto Ley 200 de 1999, a la vez que hace tres años, fueron creadas a instancias gubernamentales comisiones a todas las instancias para enfrentar con acciones concretas la contaminación sonora.

Que a nadie se le vaya a ocurrir restarle importancia a lo que hace la dueña de Maluma, el gallo y compañía, aduciendo que “así somos los cubanos”. No considerar al prójimo, molestarlo y hasta enfermarlo nada tiene que ver con la idiosincrasia de este pueblo.

Porque, si hemos sido capaces de ir a luchar por otros pueblos hermanos, si hoy son tantos los cubanos alejados de sus familias para brindar ayuda solidaria a otras naciones, ¿cómo entonces vamos a perjudicar en vez de ayudar al vecino de al lado?

Visto 607 veces Modificado por última vez en Jueves, 21 Junio 2018 07:59

La sonora es de las contaminaciones ambientales que más perjudica la calidad de vida. Su enfrentamiento debería ser más efectivo y nadie debería aceptar la justificación de que «los cubanos somos así».

Disminuir el ruido es una cuestión de educación cívica, significa preocuparse por el entorno, por lograr una convivencia agradable.

Comentarios  

 
#8 Teresa 31-05-2018 11:03
Bueno, para hablar de esto, hay tela por donde cortar, por mi casa pasa uno diciendo: pan, panadero a las 7 de la mañana, un día estaba saliendo para el trabajo, y estaba tan molesta, que le grité, oiga usted no ve que es muy temprano, me dijo, me respondió, que si yo quería vendiera por Blootoh, le dije, no se, yo trabajo días alternos, da lo mismo que sea feriados o festivos, me pone de mal humor, las vociferías, lo mismo de los vendedores, que de los vecinos, para eso no puedo hacer nada en mi casa y me dirían que soy una conflictiva, la música alta a cualquier hora, las fiestas de santo, para colmo los panaderos pasan 3 veces al día, tienen unas cuerdas vocales que se las envidio, porque se sienten bastante lejos, para colmo, un gallo, no se de qué edificio es por detrás de mi casa, lo mismo canta a las dos, las 4, las 5, un perro en mi edificio que ladra hasta por gusto, un taller de carros en un local de un edificio enfrente, todos los choferes cuando prueban el carro, un ruido con el tubo de escape, los vendedores, las bocinitas que están en lo último, voy a un lugar hay veces a almorzar, es pequeño y tienen un equipo, cuando ponen reguetón o música bailable, aunque esté normal, parece que estás en una discoteca, más las personas hablando, las guaguas pasando y la gritería de la calle, es penosos ver nuestra ciudad maravilla, con sus jabas llenas de basura, las latas, el edificio de enfrente de un piso alto tiran jabas con excremento, yo digo que esas personas las deben poner a vivir en el barrio de las yaguas sin contemplaciones de ningún tipo, la policía ve a las personas con las bocinas a todo lo que da y no le dicen nada, nada, que todo el mundo campea por sus respetos, la conciencia se la comió el chivo, miren que se ponen en la tv los spot, en los periódicos se habla de esto; pero no pasa nada, hubo una Mesa Redonda sobre el tema, hay leyes y nadie hace que se cumpla.
Pues por todo esto antes expuesto me tuve que mudar de cuarto, suerte que tengo uno que me sobra, total, sigo oyendo a los vendedores que pasan por detrás también al gallo.
¿Hasta cuándo?
 
 
#7 Otelo 30-05-2018 14:40
Para nuestra Asamblea Nacional: !!!!!APRUEBEN LA LEY DE PROTECCION DEL MEDIO AMBIENTE YAAAAAAAAA !!!!!!!.
 
 
#6 Diego 30-05-2018 11:31
Para Mimisima:
Muy bueno y ocurrente tu comentario... jajajajaja... Pero recuerda que estás hablando de Paris, Amsterdam y Nueva York mi amor, lo demás son áreas verdes....
 
 
#5 Carlitín 29-05-2018 22:54
Donde vivo no está Maluna pero si hay muchos energúmenos que desconsideramen te poen el reguetón más barbaro de los que no se escuchan en la Radio como si fuera la Radio Base de una escuela hasta altas horas de la noche celebran cualquier fecha, cujmpleaños, ciclones, partidos de fútbol, en fin lo que se les ocurra vivo frente al descanso de la escalera y es al criterior de algunos vecino espacio público donde si quieres dormir la mañana, el medio día o ver TV o escuchar radio, ese sitio es el palacio de convenciones de las conversaciones si se puede llamr donde gritan los últimos chismes del día, en la noche es pabellón conyugal con su respectiva música y en muchas ocasiones servicios sanitario, las bolsas de basura vuelan por lo balcones para lo que fue en un tiempo jardín, en fin todos saben lo que pasa pero nadie le pone coto al asunto hasta la prensa ha publicado pero como dice Julio Iglesias "la vida sigue igual", cuando la desde hace años la Delegada por obra y gracia de otras áreas no la nuestra que la han elegido no era Diputada se ocupaba un poco de aquello, las filtraciones, interiores, la falta de pintura, la inactividad de actividades culturales para los niños bien dirigidas brillan por su ausencia y eso que viven Dirrigentes del Sector de la Cultura en ese sitio,los palomarea en el tanque del agua donde las palamos se bañan alegremente siguen ahí. Esa una lástima que si no lo van a reparar traten de volver a tomar el sitio como hotelera cuando fue en otros tiempos para ver si evacuando el lugar se acaban las indisciplinas sociales en Los Framboyanes del Reparto Pastorita en Cienfuegos.
 
 
#4 UnKnown 29-05-2018 15:55
En el artículo se menciona el caso de una persona que en bajos cría animales y molesta a los de arriba...
En mi caso particular los que crían animales son los de arriba y yo vivo abajo (bárbaro) en una biplanta, donde tal convivencia se agradece a las burradas de vivienda, quien en un momento determinado se le ocurrió la genial idea de hablar de mitades de posesión, incluyendo el patio por supuesto y no sé cuántas estupideces más. Supongo que tal mediocridad haya surgido de ideotas que a veces se nos ocurre con el supuesto objetivo de ser más justos y equitativos.
Yo no critico la intención de procurar ser justos en la vida, pero esto no quiere decir igualitarismo, y bajo esa banderita, a veces lo que se nos ocurre parece haber surgido usando la mitad del cerebro, donde cada neurona se puso a trabajar a la mitad de su capacidad.
Al que le guste el campo, eso es fácil: se le da un área para trabajar y un plan de acopio y si intenta mudarse para una zona urbana, lo volvemos a meter en el campo, pero esta vez en un área llena de marabú y a la tercera lo metemos preso y ya porque esa gente cuando viene a un área urbana, vienen muchas veces con falta casi total de conceptos de convivencia.
 
 
#3 Mimisma 29-05-2018 15:50
!Lo que hay que aguantar en este país señores, un mar de leyes y muy pocas se cumplen, es como un Oeste, hay que poner un freno, no me imagino Paris, Amsterdam, ni Nueva York con un puerco en ningún edificio, por qué aquí a ver, por qué?
 
 
#2 plaff 29-05-2018 13:22
Pues eso es verdad Leu, muchos campesinos bajaron a la Ciudad y con ellos sus costumbres, solo que en una Capital también se ven horrorosas costumbres que nada tienen que ver con la bajada de las montañas del tan criticado campesino.
Esto lo tiene que tomar salud Pública e Higiene y Epidemiología, donde vivo un buen día pasó un inspector y dio la orden de eliminar los corrales que estaban en la parte trasera de los Edificios, ni se imaginan foristas la que se armó.. pero ellos, la Autoridad sanitaria, se impuso y se eliminaron todos, hoy tenemos menos mosquitos y nuestro aire, aunque contaminado, se recibe mejor... Ahora nos quedan los gallos finos que dicen... que si .... juega pues "ellos también" y ahí si que no sé como se harán las cosas, es lamentable ver un Reparto con sus casas y sus jardines tan bonitos convertidos en una granja avícola-porcina.
Esto tendrá que venir dentro de los cambios que se avizoran con la nueva dirección del país... Así que la Capital Maravilla creo no se recorrió completa para darle ese título
 
 
#1 Leu 29-05-2018 07:23
A ver que no se me malinterprete esto, con la emigración de las personas de zonas rurales en la búsqueda de mejorar y encontrar otras oportunidades en las ciudades la mayoría se llevan ciertas costumbres propias del campo como tener practicamente un zoológico o una finca en el patio que si lo sabré yo, desgraciadament e en Cuba existe un gran desvalance económico-socia l entre el campo y la ciudad, la cabecera provincial y los municipios y si a eso le sumamos que el Oriente del país tiene un desarrollo mucho menor que el Centro y con Occiedente ni hablar
 

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