viernes, 21 septiembre 2018, 08:31
Domingo, 01 Abril 2018 06:00

¿Peor que Trump? ¡Bolton!

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Bolton considera que para lograr sus propósitos, Estados Unidos no está sujeto a ley internacional alguna, ni tiene en cuenta tratados o convenios de anteriores administraciones.

Alguien podrá aducir, no sin razón, que Trump no necesita de consejeros que le calienten su volcánica cabeza, siempre en erupción. Pero ya ha ido conformando un grupo de halcones en el que su nuevo asesor del Consejo de Seguridad Nacional, John Bolton, es la tapa al pomo que contiene todo el infame proyecto de crear e intensificar las agresiones a quienes más molestan al establishment estadounidense.

Ni Bolton, ni otro semejante a él, cuenta con el malévolo, pero indiscutible talento de Kissinger y Brzezinski, pero con o sin ellos, no fueron imprescindibles para que el Imperio, en época de George W. Bush —a quien los propios estadounidenses llaman «Baby» Bush—, emprendiera guerras destructivas contra Afganistán e Iraq, y aún continúa directamente en el primer país, luego de 17 años.

Pero con Bolton, Trump pretende ofrecer un signo de máxima fuerza ante el indiscutible y avanzado poderío militar ruso, y poner en ascuas a los considerados aliados de Moscú, al amenazar con agresiones a Irán y Corea Democrática, y aumentar el apoyo a los grupos terroristas en Siria, en lo que el flamante asesor pone en práctica un proyecto que nunca abandonó, sin olvidar que nuestro país, Cuba, ha estado siempre en su punto de mira.

Así que se pudiera preguntar cuántas guerras emprenderá Trump, ahora que tiene a su lado a un tipo como Bolton, muy apoyado por Israel, por su opinión de eliminar la «amenaza palestina».

El bien considerado diplomático norteamericano más peligroso, cree que puede conformar un frente aún más duro y amenazante contra Rusia, a la que ya ha rodeado con todo tipo de armas, que Moscú considera quedan anuladas, por su avanzado sistema de armas hipersónicas.

Para The New York Times, «lo bueno que tiene Bolton es que dice lo que piensa», pero «lo que piensa es malo», y es de las pocas personas que pueden conducir a Estados Unidos a una guerra total. Su selección, junto a la del nuevo jefe de la Agencia Central de Inteligencia, Mike Pompeio, «muestra hasta qué punto está llevando el señor Trump sus peores instintos nacionalistas».

Y es que Bolton considera que para lograr sus propósitos, Estados Unidos no está sujeto a ley internacional alguna, ni tiene en cuenta tratados o convenios de anteriores administraciones.

Arguye que un ataque a Norcorea neutralizaría la amenaza de armas nucleares, sin pensar en las consecuencias de una horrible guerra que costaría la vida a decenas de miles de personas. Al mismo tiempo, está en desacuerdo con cualquier esfuerzo diplomático, incluyendo la planificada entrevista de Trump con el líder norcoreano Kim Jong-un a fines de mayo; y la ruptura definitiva con las conversaciones hexapartitas sobre el particular, congeladas desde el 2015, por el incumplimiento de EE.UU. del suministro de combustible a Pyongyang.

Es partidario de bombardear las instalaciones nucleares iraníes y descarta todos los esfuerzos que Naciones Unidas ha hecho para establecer convenciones que eliminen el peligro de una confrontación militar que desaparezca la vida de la faz del planeta.

Nada es sorpresivo, cuando se conoce que en sus 30 años de carrera diplomática ha desdeñado el control de las armas, favorecido la solución militar, trabajado muy fuerte para evitar que se pusiera en práctica el acuerdo de 1994 con el Norte de Corea para sustituir la producción de plutonio, que hace posible la fabricación de bombas atómicas, a cambio del ya mencionado suministro de combustible.

Bolton es partidario de una nueva invasión a Iraq, si se hace necesaria, lo cual hace recordar que, en su tiempo, expresó que los iraquíes deberían estar agradecidos a las tropas norteamericanas, porque les proporcionaban «una rápida llegada a la democracia que le negaba Saddam Hussein».

El simplismo y manodura de este peligroso personaje ha entrado en acción, desde que sustituyó al general de tres estrellas H. R. McMaster, quien había cuestionado la decisión de Trump de abandonar el acuerdo nuclear con Irán y presionar a sus aliados a que hicieran lo mismo.

Mientras McMaster nunca fue invitado a la Casa Blanca, antes de ser nombrado, Trump se pasaba horas enteras conversando con Bolton, a pesar de que, durante la campaña electoral, no lo quería dentro de su equipo de trabajo, en parte —es así, no es broma— porque «no le gustaba su bigote».

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Comentarios  

 
#3 Maria Elena 03-04-2018 16:10
Ladra, pero no muerde
 
 
#2 Annete 02-04-2018 11:34
ALEJALO SAN ALEJO!!!!
 
 
#1 Mimisma 02-04-2018 10:16
Sobran razones para estar alerta con este belicoso personaje
 

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