viernes, 14 diciembre 2018, 00:31
Lunes, 19 Marzo 2018 04:14

La felicidad en el trabajo y el cambio de paradigmas

Escrito por  Alina M. Lotti / CubaSí
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¿Es usted feliz en el trabajo? ¿Le cuesta levantarse temprano para cumplir con la jornada laboral? ¿Siente satisfacción y placer por lo que realiza a diario fuera de su hogar?

Las personas que buscan lo que es intrínsecamente motivante son más felices y funcionan mejor en diversos ámbitos de la vida.

¿Es usted feliz en el trabajo? ¿Le cuesta levantarse temprano todos los días para cumplir con la jornada laboral? ¿Siente satisfacción y placer por lo que realiza a diario fuera de su hogar? Luego de unas vacaciones, ¿cómo asume el retorno a estas actividades cotidianas? Son muchas interrogantes, vayamos por parte.

El trabajo, el buscar el sustento cotidiano, es tan antiguo como la propia humanidad. Y la actitud de los seres humanos al respecto ha variado a través de los años.
 
Es cierto —y puede afirmarse al margen de cualquier estudio científico sobre el tema— que siempre han existido los obsesionados por trabajar, quienes no le interesa mucho hacerlo, y los que prefieren perder el tiempo o “vacilar” a costa del sudor de otros.
 
La sociedad cubana ha pasado por diferentes etapas. Luego del triunfo de la Revolución, en los primeros años, existió hasta una ley contra la vagancia, más la dedicación y el amor por el trabajo, unido a la disciplina laboral, en sentido general siempre estuvieron presentes.

Sin embargo, el derrumbe del campo socialista y la aparición del llamado período especial trajeron aparejado algunos males, entre ellos el desaliento por ganarse la vida. En ese entonces el dinero (peso cubano) perdió valor y lo legal, prácticamente, sucumbió frente a un sinnúmero de actividades ilegales y un mercado negro que cada vez se afianzaba más. Resultaba más fácil y económico vender cualquier cosa en una esquina que cumplir un horario de 8 horas. El trabajo se desvalorizó.  

La situación trajo aparejado, como era lógico, una amplia gama de indisciplinas, cuyas consecuencias han llegado hasta nuestros días.  No obstante, en la medida que la sociedad encontró vías para salir de ese “ahogo” y enrumbar el camino hacia el desarrollo, se hizo cada vez más necesario retomar valores que siempre habían caracterizado a los cubanos, tales como la laboriosidad y la responsabilidad laboral.

“Trabajitis”, un mal de no pocos….

Más de un sector de la sociedad cubana de estos tiempos clama por un aumento salarial —los médicos, los maestros, los periodistas, entre otros—. Sin embargo, aunque muchos profesionales y trabajadores de estas ramas “cumplen por cumplir” valga la redundancia (otros tantos, miles diría yo), lo hacen por amor a su profesión y oficio.

Recordemos que durante el período especial los cirujanos recorrían largas distancias en bicicleta para luego salvar vidas en los quirófanos de los hospitales. ¿Simplemente lo hacían por un salario, por demás insuficiente en aquellos tiempos? No lo creo.

Quizás usted esté pensando: “esta periodista es una ilusa, no tiene los pies bien puestos en la tierra, vive una realidad distinta”. Nada de eso, lector. Tengo experiencias tan enriquecedoras como las suyas, y le puedo asegurar que no siempre es el dinero y la retribución salarial lo que hace felices a las personas, aunque lógicamente tengan que recurrir a ello para garantizar el sustento de la familia y satisfacer otras necesidades personales.

Conozco historias de quienes se han ido tras un mejor salario, pero jamás han vuelto a disfrutar lo que hacían en el anterior desempeño. La vida da y quita al mismo tiempo.

¿Cuántos profesionales en Cuba abandonaron sus puestos, incluso siendo médicos, y se convirtieron en maleteros en aeropuertos y hoteles? Pero también, cuántos otros permanecieron en sus ocupaciones, por apego a la carrera estudiada, a los años universitarios, al compromiso con pacientes y directivos, por tan solo poner un ejemplo en el caso de la Medicina.


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Muchos médicos cubanos permanecieron en sus puestos por apego a la profesión, al margen de los bajos salarios durante el llamado período especial. Ello demuestra que no siempre el salario es lo que determina la estabilidad y el sentirse realizado en una profesión determinada.


Tengo colegas y amigas que confiesan padecer de “trabajitis” pues sienten tanta pasión por lo que realizan, que dejan a un lado los achaques de la edad, y otros pesares, y se mantienen tan activas como cuando eran jóvenes. Aclaro, y no perciben altos salarios.  

Entre lo material y lo espiritual

En los años 60`del siglo pasado —según un artículo publicado en internet*— los jóvenes universitarios al ser interrogados sobre los principales objetivos respondían que “era desarrollar una profunda filosofía de vida”, mientras un porciento más bajo hablaba en primer lugar del “éxito financiero”.

Lamentablemente, tal y como reconoce el autor del artículo ¿Podemos ser felices en el trabajo? Afirma que en los 80` lo material comenzó a ocupar los primeros lugares de las preferencias.

“En la actualidad estos números han ido en aumento, configurando una escalada sin precedentes en lo que lo que se conoce como materialismo”, que no es otra cosa que el incentivo del consumo desmesurado.

Claramente la búsqueda de recompensas materiales no sería perjudicial per se. Sin embargo, el problema vendría cuando la búsqueda de recompensas extrínsecas (fama, dinero, imagen, etc.) se coloca por sobre la búsqueda de recompensas intrínsecas (relaciones humanas, ayuda a la comunidad, auto-desarrollo).

Es decir, que el dinero o el sueldo —y no el sentido de vida o el desarrollo personal— es el factor que se prioriza al buscar empleo. “Por lo que en estos casos, no podemos hablar de una real felicidad en el trabajo”.

El autor de este artículo (el chileno Wenceslao Unanue), basó sus criterios en investigaciones, las cuales le han permitido afirmar con certeza que “las personas que buscan lo que es intrínsecamente motivante son personas más felices y funcionan mejor en diversos ámbitos de la vida”. Son más felices, con mejor salud, menores niveles de ausentismo, mayor creatividad y productividad, y en definitiva, un mejor desempeño, subrayó.


Trascender la utopía

Las investigaciones sobre el tema arrojan estrategias y buenas prácticas sobre la correspondencia que debe existir entre los trabajadores y el ambiente laboral para alcanzar altos niveles de productividad.

Está demostrado que un espacio satisfactorio, en todos los sentidos —buenas condiciones, comprensión, afecto, flexibilidad— trae ventajas tanto para los empleadores como para los empleados. En ello mucho tiene que ver la postura de los jefes inmediatos.

Un clima de armonía, donde cada cual perciba que es necesario la labor que realiza, que sus aportes —cualesquiera— son tenidos en cuenta, y que no existen obstáculos para la realización personal, son elementos fundamentales para alcanzar la felicidad en el trabajo. Ello es posible y real, no es una utopía, ni un logro del capitalismo, criterio que muchas veces se ha querido imponer.

En el sistema socialista también resulta loable tal propósito, pues como hemos dicho antes no solo se tiene en cuenta el salario, aunque claro está ese indicador influye en las decisiones y en el nivel de satisfacción, pues permite cubrir las necesidades de cada cual.

El dinero no lo es todo, sino miremos a nuestro alrededor. Seguramente encontraremos aquellos que les cuesta trabajo ir todos los días a un centro, cumplir con la jornada, y producir bienes y servicios. Pero también tropezaremos con muchísimas personas, que incluso con baja remuneración, realizan todo eso a la inversa, y resultan eficientes en el puesto que ocupan.

Sí es posible alcanzar la felicidad en el trabajo y para ello hay que tener en cuenta lo ya planteado. De ahí la importancia de que los organismos empleadores, en sus diferentes instancias y niveles, cuenten con una preparación adecuada que les permita poner en práctica determinadas estrategias en aras de lograr la permanencia de sus subordinados, evitando por todos los medios fluctuación laboral y el descontento. ¡Tamaña tarea!

El antiguo slogan de que un hombre o una mujer feliz rinde por dos, todavía mantiene su vigencia.



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Hay oficios que se heredan de generación en generación, y quienes lo desarrollan lo aman notablemente.


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En el trabajo por cuenta propia, que se ha fomentado en Cuba en los últimos años, también se puede encontrar la realización personal y la felicidad en la labor que se desarrolla, al margen de que en este sector los salarios son, en algunos casos, más altos.

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¿Trabajamos solo por lo económico? ¿Constituye el salario la única motivación? ¿Amamos lo que hacemos, ya sea oficio o profesión?

No se trata solo de establecer normas y principios, sino de velar por el estricto cumplimiento y en ello deben desempeñar un rol activo directivos y administraciones.

Viernes a media mañana, salgo a realizar una gestión X, el transporte no ayuda. Llego al lugar y… ¿Por qué no vienes el lunes y lo vemos a primera hora? Es que hoy viernes terminamos temprano.

Hace unos días en este mismo portal describimos un fenómeno creciente: la reducción, o distorsión más bien, de la jornada laboral de viernes por disímiles causas.

Comentarios  

 
#18 Carlitín 16-08-2018 12:00
Soy feliz en parte, pues con mi trabajo trato de hacer feliz a otras personas y logro hacerlo la mayor parte del tiempo, el problemas radica en que otros no me hacen feliz pues a pesar de haber cursado estudios universitarios y ser Máster, mi salario es lamentable pues no puedo salir de vaciones solo hago receso laboral, no puedo con mi salario decir un día ayudo a mis hijos, me tomaré unas cervezas o iré a ver a mis familiares o amigos en otras provincias, ahora o como, o me visto, o pago las cuentas de la casa, en los carnavales fui un rato me tomé tres cervezas mayabe pues la de pipa no quiero verla, y para casa pensando si el gasto no repercutirá por el resto del mes, si pudiera satisafacer mis necesidades materiales y espirutuales podría ser feliz. otra cosa ya estoy cansado de que hacer más para tener más, pues hago más pero no tengo más, entre los gastos, no cumplirlos planes que desde que se hacen se sabe que no se cumplen y encima las condiciones del lugar donde trabajo con todo el dinero que entra anualmente en vez de mejorar cada vez se deteriora más y eso hace que cada vez hayan más opiniones negativas y menos satisfacción para huéspedes y los trabajadores que cada día deben ir en espera de un día mejor.
 
 
#17 vilma 22-03-2018 14:28
Es muy bonito trabajar por Amor. y tambien es muy bonito que te paguen por tu trabajo cada cual segun su trabajo, cada cual segun su salario. El hombre es cabeza de familia y tiene la obligacion de darle a su mujer y sus hijos todas las cosas mas necesarias tanto en sentido fisico emocional, espiritual ya que el esparcimiento y las vacaciones no son un lujo es una necesidad disfrutar, ver bellos paisajes pasar momentos felices de calidad con familiares y amigos. Caer en este olvido es un error ya que la persona se desvalora y se cree que no le hace falta descansar y disfrutar y lo peor se muere sin intentarlo, no ligar los terminos esto de conformarse con amar el trabajo sin persivir un salario justo que te permita vivir dignamente por lo menos para mi no cuenta. Amo mi trabajo me gusta y estudie y ejerzo mi profesion, pero de que por amor no me van a pagar no me parece justo. La Biblia que es la palabra de Dios dice "No le pongas bozal al buey que trilla" Libro Deuteronomio 25:4 Escrito esta en la Biblia "No retengas el salario del trabajador ya que el es digno de su salario" si alguien quiere trabajar por amor sin que le paguen bueno esa es su eleccion no lo critico. Pero mis hijos mi vida y mi familia tienen necesidades y yo me siento responsable de atenderlos y no permitirles que roben, ni prostituirse y yo menos. La Biblia dice en Genesis 3:19 "Trabajaras todos los dias y comeras el pan con el sudor de tu frente" es decir el trabajo tiene un resultado tu alimento, Asi que para Dios no es justo que una persona o una nacion trabaje y no reciba una medida justa de salario.
 
 
#16 Jose Luis Milan 22-03-2018 11:40
E verdad yo tambien amo a mi trabajo pero entre reuniones Inspecciones , visitas ect eso ocupa un gran especi, ademas de los controles que siempre te meten miedo, que si un papel mal firmdo, te sancionan, nadie quiere trabajar estatalmenteEj a nosotros nos prometieron cuando la Recuperacion del Ciclon Irma que a todos los Ingenieros y el personal que trabajaria en estos menesteres se nos pagaria por La Resolcion No 15, que es un pago superior, todos Trabajamos con amor y esperanzados el la Remuneracion, Conclusion a los compañeros de La Inmbiliaria de Ciego de Avila que se Batieron las semanas enteras desde mitad de Septiembre hata el mes de Diciembre no se nos pago por tal Resolucion y a las otras provincias Si , ademas de que Nadie , ninguna autorida o Dirctivo nuestro nos dio Explicasiones del Po que no nos Pagaron por la Resolucion No 15, y No paso nada ....
 
 
#15 DMH 22-03-2018 10:57
Cuando estaba en la universidad, una muy buena profesora mía nos dijo en un turno de clases, que trabajáramos en algo que nos gustara mucho cuando fueramos trabajadores para que nos sintiéramos como si nunca trabajáramos. Y tiene sentido... A mí me encanta mi trabajo: enseño inglés en un IPU, aunque no me gradué en un pedagógico sino en la Universidad de Oriente. Pero lo que me disgusta es el Sistema de Educación de nuestros días donde hay que tratar por todos los medios que el alumno apruebe porque si suspende el "malo" es uno; y hoy ya los alumnos no quieren estudiar y los padres no son tan exigentes como antes.
Me gusta enseñar, pero tampoco se le da a mi asignatura el valor requerido. Hay quienes me han dicho que yo no enseño Matemáticas y que lo coja con calma. Entonces con todo eso, el poco salario que no renumera el sacrificio y las condiciones materiales en las escuelas, cuesta trabajo ser feliz en el trabajo.
No es una cuestión de salario, aunque hace mucha falta: es una cuestión de valores. Llevamos años luchando por recuperar los valores que el Periodo Especial nos quitó, pero no creo que la sociedad cubana pueda recuperarlos por completo algún día en este mundo mediatizado que cada vez está peor, lleno de crisis y problemas medioambientale s.
 
 
#14 paulina 22-03-2018 06:40
No solo en el período especial los cirujanos recorrían muchos kms para llegar al trabajo. Aún pasa y mucho peor, pues el transporte sigue con sus dificultades y ahora, el precio de los viajes es muchísimo mayor, así que son aún un ejemplo de amor en el trabajo.
 
 
#13 may 20-03-2018 13:51
lo q quise decir fue q en conclusión, por un salario alto, como te pagan para que lo ganes, en ocasiones ni deseos tienes de reirte y sin embargo tienes que hacerlo, de lo contrario, si te gusta y disfrutas lo q hace, el tiempo en el trabajo, te hace olvidar todos los percances personales, te ries sin esfuerzos y siempre deseas que llegue un nuevo día (claro no digo q a todos nos gusta ganar un poco más) pero a costa de esfuerzos sobrehumanos, no lo quiero.
 
 
#12 marc 20-03-2018 13:33
Como ellos hacen que me pagan 400 cup al mes, yo hago como que trabajo
 
 
#11 may 20-03-2018 13:31
Me gustó mucho el artículo y de acuerdo con Félix "es mejor querer lo que uno hace que hacer lo que uno quiere" queriendo lo q uno hace te da tanto bienestar aunq con eso no se compre en ningun lado porq lo q se hace sin querer, te da, a la larga, disgusto, tristeza, eso es lo q demuestran algunos que te prestan servicios, q a pesar de lo q ganan, no se sienten realizados.
 
 
#10 socorro 20-03-2018 11:50
Soy Joven porque tengo 45 años y así me siento puedo decir que le tengo AMOR a mi trabajo ya que soy graduado de Técnico Medio Textil y desde que me gradué en el 1991 comencé a trabajar en mi Fabrica Textilera BELLOTEX y todavía estoy en ella y como todos sabemos el salario en la Industria Ligera es bajísimo pero me gusta lo que estudie y he dedicado toda mi juventud a eso que me gusta GRACIAS POR EL ARTICULO
 
 
#9 Carlos Sánchez 20-03-2018 08:07
Pensaba no decir nada, pero en fin! Se trabaja para ganarse lo elemental en vida (techo, abrigo, comida). Si lo que uno percibe por trabajar no da para eso, entonces de qué hablamos. El amor al trabajo, vital para los que nos gusta trabajar, no paga las cuentas, no pone comida sobre la mesa, ni calza a los niños, etc. En cualquier sitio donde venden algo si no pagas con dinero, (casi siempre a precios muy alejados de la realidad), no te venden nada aunque seas el mejor trabajador del país. El mal tiene raíces más profundas. Entonces, ¿de qué escribe la periodista?
 

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