domingo, 18 noviembre 2018, 06:53
Jueves, 01 Febrero 2018 06:03

Ronaldo Veitía sigue haciendo historia en el judo cubano

Escrito por  Carlos González /Especial de la ACN para Cubasí
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Ronaldo Veitía, a su derecha Estela Rodríguez Ronaldo Veitía, a su derecha Estela Rodríguez

El profesor Ronaldo Veitía Valdivié, Máster en Ciencias y octavo Dan, sigue haciendo historia a pesar de su retiro oficial del alto rendimiento en 2016, en esta ocasión con su libro Estela Rodríguez Villanueva, el ébano del judo femenino cubano.

   Un justo reconocimiento a Estela, de 50 años de edad, oriunda del municipio de Palma Soriano, provincia de Santiago de Cuba, y ejemplo para las nuevas generaciones, no solo del deporte.

   La supercompleta santiaguera es dueña de medallas de plata olímpicas en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, en más de 72 kilogramos –hoy más de 78-, y oro, plata y bronce en la división abierta en los campeonatos Mundiales de Belgrado 1989, Barcelona 1991 y Chiba 1995, respectivamente.

   También ostenta preseas de oro en los Juegos Panamericanos de La Habana 1991 (+72 y abierta), una plata (abierta) y otra de bronce (+72) en Indianápolis 1987, y otras tantas en campeonatos continentales y Juegos Centroamericanos y del Caribe.

   Sin dudas, una gloria del judo y del deporte cubano que no puede quedar en el olvido, apuntó Veitía en la reciente presentación del volumen, en el centro de entrenamiento Cerro Pelado, de la capital.

   Aunque ya no es quien entrena o dirige dentro y fuera de los tatamis a la selección nacional femenina, como lo hizo durante 30 años, el Veiti o el profe, actualmente con 70 años de edad -22 de octubre de 1947-, ejercita una de sus nuevas facetas, la de dejar en blanco y negro lo alcanzado por sus discípulas.

   Este constituye el quinto libro de su fructífera cosecha como autor, pues al de Estela le antecedieron El judo femenino, mejor equipo del mundo; Driulis González, la leyenda del judo; Estrellas cubanas, la cosecha del judo femenino y Escuela cubana de judo femenino.

   Ya está próxima la presentación de otro, nada más y nada menos que su autobiografía: Ronaldo Veitía, Ippon de historias, y en camino, La Lupe del tatami, sobre Yurisleidis Lupetey, y Reflexiones más allá del deporte.

   Pero en medio de su amor por las teclas, encuentra tiempo y demuestra pasión por su indiscutible calidad como entrenador, la cual comparte con la formación de las nuevas generaciones desde su natal Santa María del Rosario, en el municipio de Cotorro, el Proyecto Primavera.

   En su momento, el laureado preparador expresó a la Agencia Cubana de Noticias que consideraba a esa estación del año la más bella y florida. Quien duda que los niños reúnen esas dos cualidades.

   También explicó que a los pequeños “siempre les debo, pues son ellos los que más me enseñaron en mi carrera profesional. Si yo no hubiera trabajado con niños y niñas no hubiese tenido la visión tan bella de la vida y la pedagogía con la que estuve trabajando muchos años en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) Mártires de Barbados”.

   La vida le dio la razón, ya que al frente de Las Marianas, como prefiere nombrarlas, acumuló cinco medallas de oro, 10 de plata y 10 de bronce en Juegos Olímpicos.

   Abundante es también el botín en citas mundiales senior (16-14-27), junior (8-0-6), por equipos (1-3-3), universitarios (6-4-8) y cadetes (1-0-0), al que se une el conseguido en campeonatos continentales (95-19-17) y Juegos Panamericanos (41-5-10), en ese orden, y otras tantas en Juegos Centroamericanos y del Caribe (91-12-12).

   A esto se suma que desde 1988 hasta 2015, varias de sus discípulas ocuparon puestos entre los mejores deportistas del año, con espacios en las más destacadas y entre las 10 más sobresalientes.

   También califica como un gran honor que el equipo femenino de judo posee la Bandera Hazaña Laboral y la Orden Al Mérito Deportivo.

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