martes, 20 noviembre 2018, 08:40
Viernes, 12 Enero 2018 11:19

Entrevista a Carlos Tabares: La inmortalidad viste una camiseta 56 (+ Videos)

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/Cubasí
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Carlos Tabares, visiblemente emocionado durante su despedida oficial Carlos Tabares, visiblemente emocionado durante su despedida oficial tomada de Cubadebate (Roberto Garaycoa)

La inmortalidad deportiva vistió la noche de jueves una camisa con el dorsal 56. Tabares fue despedido del deporte activo. La pelota cubana siempre le estará agradecida.


Temporada 1992-1993. Jorge Trigoura al mando. Industriales tenía una nómina de respeto. Lázaro Valle, Orlando “el Duque” Hernández, Germán, Padilla, Vargas. Imaginen que su debut fue nada más y nada menos que en el Guillermón Moncada de Santiago de Cuba, otra caldera que al igual que el Latinoamericano lo vio vestir su casaca 56 heroica en disímiles batallas.

Esa vez, en calidad de emergente, sería el comienzo de 25 años de carrera, de su custodia de las praderas en Industriales y los equipos Cuba, de honor a su padre Alfredo Tabares Verdura, quien le inculcó la pasión por el béisbol, lo inició en cuestiones de pelota y lo más importante: lo hizo un hombre de bien, de conceptos y procederes positivos, que lo llevaron a ser capitán de los Leones durante años y que lo convirtieron en ese pelotero paradigmático, capaz de dejar piel, cuerpo y alma en el terreno.

Nunca olvidaría Tabares esa comparecencia en rol de emergente por William Rodríguez, nunca olvidará la noche del jueves 11 de enero del 2018.

No alcanzan 56 razones para ponderarlo por sobre muchos otros patrulleros. No descollaba por sus condiciones naturales. Pequeño, era una extraña combinación de inteligencia, empuje y disposición 100 % en todo momento.

La vida le dio la posibilidad de cohabitar con sus dos ídolos: Javier Méndez y Víctor Mesa. Con el primero creció, aprendió e incluso asumió la titularidad por él en la temporada 1996-1997. Del Show Mesa, salvando distancias y particularidades, clonó su espíritu esa chispa e hiperactividad sobre el terreno, múltiples fildeos espectaculares y el estar pendiente de cada detalle, por mínimo que fuese.

El estadio Latinoamericano sin que cupiese un alpiste de público fue el mejor reflejo de cuan querido es el “pimentoso” Tabares entre los apasionados del béisbol. Miles de flashes, el respeto, la ola gigante, reflejo de otros millones de cubanos, que sin importar el elenco de su preferencia reconocieron anoche la calidad y entrega de un jugador que prácticamente ha inmortalizado ese dorsal 56.

Pasajes en esos 25 años hay muchos: jits decisivos, el famoso fildeo frente a los australianos en Atenas 2004, mezcla de engaño y bendición… Jonrón memorable frente al diestro indómito Osmel Cintra en  la final del 2006.

El capitán azul, ha dignificado la frase el popular dúo Buena Fe que reza que cada jugada está escrita en el cielo… Así lo hizo en 25 Series, para convertirse en el hombre que más clásicos domésticos ha vestido la icónica franela de Industriales.

En medio de un enjambre de periodistas, ávidos de arrancarle unas palabras a Tabares en medio de lágrimas y emoción, cuando pisó la grama acompañado de su madre, esposa e hijos, que custodiaron ese engarce o batazo de inmortalidad, expresó a Cubasí:

“En 25 años de pelotero activo vi llenarse el estadio y sentí esa emoción que destila una ovación del público por un fildeo, un jit o un jonrón en múltiples ocasiones. Hoy ha sido especial, y confieso que a pesar de experimentar una extraña presión, sentí mucha emoción y alegría. Hubiese deseado que un ser querido y tan determinante en mi vida como mi padre estuviese, pero nada, creo que el pueblo ha disfrutado mi despedida. Ha sido un gran homenaje y espectáculo para un hombre que se entregó en cuerpo y alma al béisbol de la capital, a la pelota cubana”.

Te vimos llorar, al igual que a tus hijos, ¿más tiempo para dedicarle a la familia ahora?

“Me retiré del béisbol activo, pero no puedo desvincularme de la pelota, sería como quitarme un pedazo del corazón. Mi familia siempre ha sido incondicional conmigo, de lo contrario no hubiese sido posible alcanzar toda la felicidad y los resultados que tuve. Mi niña lloraba porque emocionada me dijo: menos mal que ahora tendré un poco más a mi papá. Se sentía muy, muy emocionada y por eso me abrazó tan fuerte”.

Te despediste del público, pero aseguraste que continuarías contribuyendo con la pelota, especialmente con el béisbol capitalino. ¿Cuán cerca la posibilidad de dirigir a Industriales?

“Me gustaría muchísimo en el futuro estar al frente de la nave azul. Sucede que considero que lleva un poco más de estudio, porque me gusta hacer las cosas bien y no quiero que haya improvisaciones o innovaciones sin fundamento. Creo que deben conjugarse mucho trabajo, estudio, visión. Eso sí, donde me ubiquen, desde la base, voy a hacer por el béisbol todo lo que esté a mi alcance y haga falta”.

En una ocasión me dijiste que haberte despedido del terreno en una temporada en la que Industriales no había siquiera clasificado a los play off te había dejado un vacío considerable. ¿Te dio la vida la posibilidad de redención?

“Era algo con lo que venía cargando. No pude conseguirlo en mi última campaña como jugador, pero hoy ya ves: el equipo logró sus dos primeros objetivos que eran avanzar a la segunda fase y luego estar entre los cuatro grandes. Ahora estamos de a lleno en la pelea y mientras haya vida, juegos de pelota y seguidores, Tabares seguirá siendo un hombre alegre”.

¿Momentos cumbres de tu carrera que vienen a tu mente esta noche?

“Los seis campeonatos que gané con Industriales es algo que siempre recordaré. Por mis venas circula sangre azul. Desde mi infancia vivía soñando con vestirme de Industriales y 25 años haciéndolo es lo que más ha pesado en mi carrera deportiva. En este tiempo cometí muchos errores, como todo pelotero, también le regalé momentos de felicidad a la afición. De cualquier manera los errores te fortalecen, te hacen estar más concentrado, tener más deseos de quedar bien con tu público. Y esa retribución de llenar el Latino hoy,  es el mayor premio, la mejor retribución posible”.

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«Campeón», «caballo», «salvaje», son algunos de los elogios audibles. Y Tabares llora, mostrándonos la nobleza que rodea a aquel negro ahora de traje, que es grande, muy grande; y nuestro, sobre todo nuestro.

El otrora estelar jardinero de Industriales y equipo Cuba, Carlos Tabares, intercambió con los lectores de nuestro Portal.

Es el último símbolo de esa generación dorada de los años noventa, aquella que repletaba estadios y hacía soñar a cientos de niños.

Comentarios  

 
#3 Elizabethcuba 12-01-2018 17:11
Felicidades y muy bien por tí en tú decisión de seguir contribuyendo con el beisbol cubano. Te deseo que tus sueños continúen cumpliéndose y éxitos en tu vida futura.
 
 
#2 cristina rodriguez l 12-01-2018 13:29
felicidades tabares
 
 
#1 cristina rodriguez l 12-01-2018 13:28
Muchas felicidades a ese pelotero que tanto hizo por nuestro paiz
 

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