viernes, 21 septiembre 2018, 10:30
Viernes, 12 Enero 2018 06:17

Teresita Fernández: la paz que tanta falta nos hace

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Crecí, como mi generación, con sus canciones en la radio y en el día a día cuando en los parques infantiles y en todos los espacios llenos de niños la música infantil era la tendencia.



Conocí a Teresita Fernández. Digamos que debido a la suerte, porque en esa época todavía contábamos en Sagua la Grande con Feria del Libro y aunque sus viajes a su Santa Clara natal eran cada vez más escasos, en uno de los últimos hizo el honor de desviarse 48 kilómetros al norte.

Lastimosamente, no conservo una foto. Sería tremendo golpe de suerte contar ahora mismo con una instantánea no para probar nada, sino para inflarme de orgullo por haber posado junto a ella. Culpen a mi majadería: Teresita se demoró con la prensa (cuando yo no era parte de ella) y entonces no entendí que los artistas, los de su talla, tienen el derecho de demorarse o que quieran porque uno siempre va a esperar por ellos, sobre todo para la foto.

Crecí, como mi generación, con sus canciones en la radio y en el día a día cuando en los parques infantiles y en todos los espacios llenos de niños la música infantil era la tendencia y Bad Bunny (con perdón de quien se ofenda) no ofendía a las de mi género con sus propuestas nada románticas.

¡Qué tiempos! Abogo por ellos, por supuesto, incluso ahora con mayor énfasis desde mi rol de madre. De otro modo los niños olvidarán a Teresita, y sería imperdonable que algo así ocurriera.

Ella se definió siempre como una juglar. En el libro-entrevista de la profe Alicia se autotituló como una maestra que cantaba, tal vez por esa facilidad tan suya para confundir el magisterio con la ternura o para creerlos la misma cosa.

No porque tener una palangana, un gato, un zunzún o una jicotea fueran la gran heroicidad. En estos tiempos sin tiempo para uno mismo, tener tiempo para los otros (aunque sean animales) es un acto de verdadero amor. Pero no por eso y sí porque su música nos transmite (lo sigue haciendo) una paz que no tenemos y que mucha falta nos hace.

Ahora le dedican el Longina, acá en Villa Clara, pero a la gente como Teresita debieran dedicarle todos los días del año.

Visto 525 veces Modificado por última vez en Sábado, 13 Enero 2018 08:40

Comentarios  

 
#1 heart 12-01-2018 13:51
En el pasado festival de títeres en Matanzas hubo un grupo de teatro que le dedicó una obra a Teresita, era un compendio de sus canciones, cantadas por los actores y con títeres de los animales a los que hacía referencia las canciones. Yo fui con mis dos niñas y mientras veía la obra las lágrimas se me salían por la nostalgia de mi infancia, tantos recuerdos lindos, la inocencia, la alegría, todo se me juntó en el alma en ese momento. Al concluir la obra pidieron a los niños que subieran al escenario a cantar también en una ronda, fue hermoso, muy emotivo, yo subí con mi pequeñita. Cuando nos íbamos de regreso mi niña más grande me preguntó por qué veía a los adultos con los ojos aguados y colorados y pensé, yo no fui la única que se emocionó ese día. Su magia todavía nos llega. Me preocupa que en los compendios de música infantil que escucho en parques, incluso en las canciones infantiles que se ponen en el televisor, muy pocas veces son de Teresita, puede que nuestros niños más pequeños nunca lleguen ni a conocerla. En mi opinión la ternura y el cariño en sus canciones no tienen comparación.
 

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