sábado, 18 agosto 2018, 02:05
Sábado, 13 Enero 2018 06:23

Michael McClintock: Un estadounidense ligado a Cuba por música y amor

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/CubaSí
Michael McClintock en una de sus interpretaciones con el tres Michael McClintock en una de sus interpretaciones con el tres


Su historia tiene puntos de convergencia con la de otros que han hallado en Cuba su fuente de inspiración, un puente de acercamiento entre países, culturas… y hasta el amor.

A simple vista, usted lo podría confundir con un jugador de fútbol americano o baloncesto, pero lo cierto es que Michael McClintock confiesa que tuvo que recurrir a la música como un posible camino de vida, porque no se le daban los deportes, ni tampoco las matemáticas.

Hoy, cuando su primer álbum, Acento cubano, es un hecho, el graduado de guitarra clásica en el Conservatorio de Kansas City nos acompañó en un viaje por los pentagramas de su vida:

¿Cuándo decidiste estudiar música? ¿Por qué la guitarra? ¿Tu fuente inicial de inspiración?

“Era malo en casi todos los deportes. Algo inconcebible para un tipo alto, corpulento. Incluso en matemáticas. Académicamente estaba en la media. Mi tío Mark era guitarrista y, en el afán de encontrar algo que se me diera bien, comenzó a enseñarme guitarra. Tenía 13 años y estaba en octavo grado. Fue algo así como una especie de última opción.

Comencé a tomar clases una vez a la semana y tengo que reconocer que en mi familia a todos les gusta la música, fundamentalmente a mi hermana mayor, que siempre estaba escuchando algo.

Mi tío Mark funcionó como esa fuente inicial y fue mi mentor durante dos o tres años. Él amaba todo lo relacionado con la guitarra, trabajamos muy duro y me enseñó algo de flamenco, country, blue, jazz, rock and roll, y una pincelada de todos los ritmos con arraigo en Estados Unidos.

Por alguna extraña razón, mi familia simpatiza con la música latina. Mi madre es gran fan de Carlos Santana, mi tío Mark adora el flamenco… todos tenemos un pedazo de música latina en nuestro interior. Ese fue el comienzo”.

¿Cómo ingresas en el Conservatorio de Kansas a estudiar guitarra clásica?

“Cerca de mi pueblo hay una ciudad de nombre Jopline. En esa ciudad hay una universidad bastante buena, (Missouri Southern State University). Allí conocí a otro profesor Joe Leiter, un fenómeno interpretando piezas clásicas y empecé a tomar lecciones con él.

Además, conocía a un profesor de guitarra del conservatorio y eso siempre ayuda.
Lieter compuso la letra y música de una canción y yo practiqué tanto a diario, y logré una interpretación de ese tema casi idéntica a la de Joe durante unos meses más y me presenté al examen de ingreso al conservatorio. Afortunadamente, me aceptaron.

Me mudé a Kansas City y me sentí como una especie de guajiro. Un gran cambio para un joven del campo. Estudié guitarra clásica durante cuatro años y disfrutaba interpretándola, de hecho. En ese tiempo continué con mi interés por el flamenco e interpreté muchas piezas de clásicos españoles o latinos.

Al mismo tiempo me inicié en la música brasileña, especialmente la de Héctor Villalobos. Salvando distancias es lo que representa Ernesto Lecuona para la música cubana. Así me gradué en el 2006”.

¿Qué sucedió a partir de ese momento?

“Me sentí perdido completamente. Sin rumbo, graduado pero sin un proyecto al que dedicarle todas mis energías. Me debatía entre irme a otra ciudad e iniciar mi camino como guitarrista clásico de cero, un mundo muy complejo, de concursos para darte a conocer y demás; o seguir en busca de lo que me apasionaba como el flamenco y otras sonoridades latinas. Conocí a un músico increíble (Bo), él me enseñó y me habló de lugares donde poder incursionar con el flamenco.

Todos esos reconocidos intérpretes clásicos comenzaron siendo muy niños, con siete años, yo lo hice a los 17. Decidí quedarme en Kansas y tomé clases de manera oficial de flamenco como dos años, tras lo cual comencé a tocar en un grupo compuesto por otro guitarrista, Amy (bailarina) y yo.

Comenzamos a ganar popularidad poco a poco y continué estudiando en ese momento jazz  que es como parte de la esencia musical de Kansas. Confieso que me sentía muy solo, en lo musical y lo espiritual también.

Estaba rodeado de músicos con mucha calidad, en una ciudad de una vida cultural intensa. Decidí parar un poco mi carrera profesional como intérprete y dedicarme a estudiar jazz.
Lo hice poco más de un año, tiempo en el que intercambié y toqué con un colega (Jordan Sheplin) de la época del Conservatorio: yo estudié guitarra clásica, él jazz. Intercambiamos y nos nutrimos uno del otro. Me ayudó mucho con la música brasileña, que tiene acordes muy similares a algunos del jazz, especialmente el Latin.

Juntos nos unimos a un grupo llamado Mixtura Fina. Ese fue el punto en el que sentí que las cosas comenzaron a progresar para mí. Tocaba, daba clases, comencé a ganarme la vida como músico y me sentía como tal. Así me mantuve entre el 2008 y el 2013 aproximadamente”.

Entonces apareció Cuba, nuestra música, influencias… ¿Nuevos puntos de giro?

“En esos tiempos hice amigos que viajaron mucho a diversas partes del mundo. En algún punto me sentí celoso por el hecho de que ellos acumularon otras experiencias, intercambio con nuevas corrientes culturales y musicales y yo no tenía nada de eso aún.

Me sentí disminuido. Tenía un amigo (Gerardo Rendón) quien me dijo que venía a Cuba con frecuencia, que si quería acompañarlo en algún momento y le dije que sí. Él fue mi verdadera conexión con este maravilloso país. Alguien que por una coincidencia, marcó el futuro de mi vida porque a través de él conocí también a mi maravillosa esposa Dálida.

Me voy a algún sitio, si es Cuba, pues allá voy. Él también me dio lecciones de español…Así desembarqué acá en abril del 2013 por primera vez. Fue un viaje de reconocimiento, vine sin la guitarra con mi novia de entonces, buscando relajación, y sí que la hallé. Viñales, Varadero, conocer el Árabe y algunas personas que van allí a bailar salsa…

A Dálida la conocí la primera noche, pues como ella trabajaba en el Ministerio de Cultura, nos dio algunos consejos sobre a qué sitios ir a escuchar buena música, bailar y demás. Pasó algo extraño con mi novia: entre divertirse y pasar ratos agradables y la cama, escogió la cama y no salir porque dijo sentirse cansada.

Me tomó solo una noche entender todo lo que mis amigos relataban tras sus viajes: personas diferentes, cultura, ritmo. Todo. Esa es la introducción de una larga historia”.

Cuba en Do mayor y La sostenido

“Desde ese momento Dálida y yo nos hicimos amigos y después de regresar de un cajón (fiesta de rumba), en mis últimos días de estancia y con algunas copas de más, le propuse matrimonio. Confieso que desde ese primer momento me sentí flechado y hubo química entre nosotros. Por supuesto que ella pensó que yo estaba loco.

Luego de seis meses comunicándonos por correo regresé en octubre. Es bueno precisar que en mi primera visita estuve intentando comprar un laúd, pero me fue imposible, no lo encontré.

La razón fue por el hecho de que el primer músico cubano que me detuve a escuchar con detenimiento fue Barbarito Torres (Buena Vista Social Club). Lo encontré fantástico, además de que se escuchan mucho y gozan de influencia y prestigio en Estados Unidos y creo que en buena parte del mundo también.

En esa segunda visita de alrededor de un mes tuve mi primer contacto con el Tres. Regresé a mi país, decidí comprar un Tres y comencé a estudiarlo de manera autodidacta, pero algo muy básico, arreglos y notas sencillas.

Dos meses después realicé mi tercer viaje. Ya Cuba se me estaba inoculando en la sangre, por su cultura, por mi futura esposa, por la música… Entonces contacté con Efraín Amador, profesor de tres del ISA. El caso es que en Estados Unidos había un músico cubano, con una historia similar a la mía, que había escrito un libro sobre el tres cubano y su sonoridad. Él me dio información sobre Los Suegros y otros treseros.

Efraín vive acá en Centro Habana y caminaba a diario a recibir las clases durante dos meses. Él fue de notable valía, muy técnico, me obsequió dos libros suyos bien interesantes, por lo que además tenía bastante información. Y entonces comencé a tomarme en serio mi nuevo instrumento. Efraín era muy clásico y yo buscaba algo más tradicional, genuinamente cubano…

Estaba muy interesado en ese otro componente más cubano pues lo escuchaba y me decía: eso es lo que quiero tocar. Regresé a casa y seguí investigando sobre Pancho Amat, más profunda y seriamente. Por supuesto existía una barrera idiomática pues no hablaba español y aún no lo hago bien. Comencé a buscar esos intérpretes en Youtube y a interpretar esos temas, hacer transcripciones.

La continuidad hasta el momento en que surge Cubanisms

En esa otra etapa traté de acumular todo el conocimiento y habilidades interpretativas posibles, porque estaba concretando la idea de lo que quería hacer. Estaba muy interesado en la música cubana. No podía entender las letras de las canciones, pero sí escuchar e interpretar luego la música.

Uno de los ejemplos más puntuales fue Capullito de alhelí. Escuché y me aprendí un arreglo hecho por Pancho Amat. Traté de presentarme un poco en Kansas City, pero decidí regresar a Cuba y me sentí listo para comenzar a tocar en vivo.

Caminé mucho con Dálida por La Habana Vieja, pues hay muchos lugares en los que grupos de pequeño y mediano formato interpretan música tradicional y son. En el Café París conocí a Luisito y su grupo, un hombre que me abrió algunas puertas, y su novia era tresera, bastante buena. Le pedí me diera una clase y me dijo que no, que la persona indicada era Luis. Ciertamente, me dio una y me dijo que necesitaba alguien de mayor nivel. Es entonces que me presenta a César Echevarría (El lento) y fuimos a Alamar en busca de otra corriente de aprendizaje, una bien sólida.

Antes habíamos ido a escuchar a César y su grupo en El Floridita y sonaron fantásticos. Bien chéveres él y su esposa, nos invitaron a su casa, ella cocinó… Luis y yo iniciamos una descarga y él estaba observando hasta que decidió darme clases, sobre la base de lo que ya podía interpretar y lo mucho que me faltaba. Grabamos interpretaciones, me las llevaba y pasaba horas ensayando.

Buscaba algo más impactante, montunos, guarachas, sones, changüí…  todas esas sonoridades bien sabrosas. Ese fue el principio de una bonita relación profesional y de amistad actualmente”.

Sentía que recopilaba tanta información como me fuera posible. En ocasiones no me parecía estarlo viviendo. Entonces fue cuando comencé a realizar mis propios arreglos. De manera muy respetuosa hacia la música cubana, pero inspirado, y con ligeras influencias de todas las fuentes musicales de las que bebí. Me sentía muy emocionado por ese paso de avance y César estaba orgulloso de mi evolución hacia otro nivel. Siempre me aconsejó que algo esencial era encontrar mi propio estilo interpretativo. Ese era el primer paso hacia mis composiciones.

Él me dio todo el arsenal musical de que disponía y yo fui creciendo. Considero que esa ha sido una de las etapas más provechosas para mí, para llegar al punto en el que me encuentro ahora. En el futuro quisiera interactuar con Amat o Cotó (tresero de Polo Montañez). Mi cerebro está abierto a recibir todo lo que pueda, como una esponja musical”.

La inspiración de formar tu propia banda.

Tiene nombre: Dálida. Siempre me estuvo incitando desde que prácticamente nos conocimos a crecer, esforzarme al máximo, ser mejor. Me vio trabajando como trecero con otros grupos en Kansas City y se convenció de que podía tener mi propio grupo. Entonces decidí dar el siguiente paso.

Entonces puse esas dos corrientes de Efraín y César en una banda que llamé Cubanisms. El nombre surgió de una conversación entre Dálida y yo. Estuvimos manejando varias ideas. Ella tiene una especie de organización acá con la que trabaja sobre la cultura cubana e influencias en varias aristas que lleva ese nombre. Entonces nos gustó”.

¿Cuán difícil fue formar una banda con músicos estadounidenses, sin ninguna experiencia, salvo la tuya, o contacto con nuestra música, cultura, país…?

“Kansas City está bendecida con muchos músicos buenos, es algo similar al fenómeno de Nueva Orleans. De hecho, hay una gran cantidad que siempre ha estado interesada y establecido conexiones con la música latina, brasileña, cubana, el jazz… Ellos tienen algo de ese sabor.

Entonces, de alguna manera, fue más sencillo. Les mandé a los músicos videos o grabaciones de audio con Polo Montañez. Hice arreglos de varias de sus canciones y se los envié junto con los originales para que tuvieran referente de las raíces. Bongó, bajo, trompeta. Ellos hicieron sus deberes y lo hicieron bien. Todos los miércoles nos reuníamos a ensayar y poco a poco fueron aumentando las presentaciones. Al comienzo éramos siete y ahora somos ocho, pues incluimos otra vocalista.

Fedra, que es de México y le hizo coros a Luis Miguel en los 90. Por lógica, también tiene ese toque o componente latino. El otro vocalista, Bruno, es de Brasil. Eso, definitivamente, ayuda. El resto del grupo, los instrumentistas, tenían una idea bastante precisa de lo que queríamos lograr. En esta era de internet, el aprendizaje se facilita.

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Aprendí a tocar algo de salsa con el tres también, profundicé sobre los ritmos cubanos a medida que el grupo se iba consolidando. Con todos esos ingredientes nuestro sonido se hizo respetable, limpio”.

Entonces germinó la idea de grabar Acento cubano.

“La banda comenzó a interpretar arreglos de temas cubanos, pero aún sentía que no tenía ese sabor propio que perseguí durante años. Teníamos presentaciones y a medida que fuimos compenetrándonos logramos hacer algo diferente con cada una de esas canciones. Algo que merecía una producción musical. Entre esos temas de cabecera estuvo El cuarto de Tula, le introduje pequeños puentes y sonaba genial, al igual que las improvisaciones al Montuno.

Fue como una especie de homenaje al Buena Vista Social Club incluir esa versión en nuestro disco, porque precisamente a través de ellos tuve mi primer contacto con el tema. Así fui intentando arreglos más complejos a otras canciones y poniéndole algo de ese cóctel de sabor propio.

Algo parecido sucedió con el bolero Inolvidable el cual traté de llevar a una versión salsa, un tanto más bailable, porque las personas gustan mucho de bailar. Un bolero maravilloso es genial, pero si lo tocas en un Club, la gente querrá bailar. Fui profundizando, incluí una versión mía de La tarde se ha puesto triste,  incorporamos otros arreglos y esos son los siete temas que conforman Acento cubano.

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Es como mi primer hijo, al que le puse mucha energía, con la satisfacción de que todos los arreglos son de mi autoría. Muy satisfecho pues con poco más de un año de formar el grupo, Cubanisms ya tiene su primera producción discográfica”.

La Habana y qué esperar en un futuro inmediato.

“Precisamente esa es una de las razones por las que estoy ahora en La Habana. Es como un manantial de inspiración. Parte de la familia de mi esposa, buenos amigos, la vida y el ritmo de las calles, los taxis, las sonrisas y el sonido del alma del cubano. Todo eso lo voy incorporando a los ritmos, se me va impregnando en la sangre.

De hecho, en esta visita estoy explotando una nueva faceta: componiendo mis propias canciones. De hecho, en este viaje ya tengo cinco temas compuestos, diría que estoy ardiendo y la idea es redondear una decena de canciones que serán la materia prima de nuestro segundo disco.

Cuba, su música, tradiciones e influencias…

“Una fuente de inspiración de un caudal incalculable.No hubo mejor laboratorio para Acento Cubano y mis próximas producciones musicales, que esta isla maravillosa, Cuba. La música para mí es como mi casa. Ese lugar que siempre me aportará seguridad. Cuba me ha transformado. Viniendo de Estados Unidos, viviendo incluso en Estados Unidos actualmente, me considero otra persona, una mejor persona. Incluso mis amigos de Kansas, los más cercanos me lo han hecho saber, lo han notado. No solo en el plano musical. Estos aprendiendo a bailar, mi español mejora”…

Dálida, tu esposa.

“La mejor. Un ser humano invaluable en todos los sentidos”.

Tus raíces: blues, rock and roll, jazz...

“Ese ha sido mi tronco originario. Mi punto de partida. En buena medida todo este viaje ha sido posible por la convergencia de todas esas corrientes. Aprecio mis raíces en demasía también. No renuncio de nada y toda esa mezcla es realmente Michael en el mundo musical. Al igual que me sucede con mis raíces musicales, en el futuro siempre podré decir que corre por mis venas algo de Acento Cubano”.

Modificado por última vez en Viernes, 19 Enero 2018 11:10

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