martes, 25 septiembre 2018, 05:09
Miércoles, 10 Enero 2018 06:49

Lado a lado: folletín militante

Escrito por  Antón Vélez Bichkov/ especial para CubaSí
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Constanza es la única villana tridimensional. Constanza es la única villana tridimensional.

Los compromisos crean obligaciones. Y las obligaciones, cargas. Lado a lado, la actual novela brasileña, tiene tantos compromisos que la carga que se ha impuesto es mayor que ella misma.


 
Lado a lado es un folletín «militante». Al concebir un pseudo-romance para enmascarar un sinfín de activismos usaron la telenovela de tribuna y con ello opacaron su mensaje.

 
En dramaturgia, pienso yo, no hay error mayor que producir trama para decir cosas, cuando es mejor decir cosas produciendo trama.

 
Tal parece que los guionistas hicieron un inventario de contradicciones sociales, que distribuyeron mecánicamente en una sucesión sin originalidad ni grandes peripecias.

 
Cuando las miras con una lupa, percibes que Laura e Isabel, no tienen más función que ilustrar cuanto prejuicio existiera en el Brasil de principio de siglos y luchar contra ellos.


Su trayectoria en tanto heroínas románticas importa menos que su posición en la época y el posicionamiento con respecto a ella.

 
José encarna cada lucha que tuvo el «movimiento negro» (inexistente entonces, pero tratado como tal) y sin excepción participa en todos sus sucesos, reales o ficticios.

    
Édgar es otro dechado de virtudes: ha estado en el barco, en el cuartel, escribe bajo un alias en pro de los oprimidos y las causas justas, increpa la corrupción del padre, etc.


Sólo peca cuando asume a Catalina con la hija y con ello rompe el equilibrio de una relación icónica, sin mancha que no se sostenía a base de arrumacos y ternuras.


En eso, José María luce más vivo, pues «héroe» y todo, no acepta a la novia desflorada, ni la tolera bailarina. Un punto a su favor, si no sonara previsible. Tan previsible como la aprobación tardía y su complejo. José es bueno y digno ¿qué otra reacción le cabe?


Que las novelas tengan tema es legítimo. Es lo que distingue a la telenovela brasileña.


En este caso, la negritud en su perfil más amplio: samba, capoeira, incluso religión.


La última no sale bien parada en calidad y número de referencias. La mãe de santo, más que adivina es maga cuando tira los caracoles y habla hasta lo que no podrían revelar. Pero no es capaz de ver desde el principio que el niño de Isabel no ha muerto.  


Y aquí advertimos que más valen los intereses que los ideales. El prejuicio del que incidentalmente hablan en la serie y que tendrá un episodio cumbre, está más que vigente, sobre todo en la camada protestante, y ello aconseja moderación con el tema.  


Lo mismo pasa con Isabel y Laura. Osadas a la fuerza con respecto a su tiempo, no pueden darse el lujo de serlo con respecto a éste, so pena de sufrir el castigo del auditorio que, en términos generales, sigue mojigato. Por eso son convencionales, siempre en el marco estrecho de lo aceptable y lo políticamente correcto.  


Ejemplo: Isabel se declara católica y describe la religión afro como un elemento de identidad. Una lectura anacrónica y contemporánea. Su justificación no es ante su patrona francesa que la increpa, sino delante de esos millones de espectadores que siguen viendo el Candomblé como un culto primitivo, incluso infrahumano.  


La Isabel de Lado a lado nunca se haría santo, aunque probablemente fuera el camino más natural en esa etapa. Y no por convicciones superiores. Sino por la inercia del contexto o incluso por superstición, pues ni siquiera hoy se entiende su calado filosófico. Mucho más rico y próximo de la matriz en esos años.


Quien habla de religión, habla de sexo. Esta mujer que ha saboreado la libertad de la farándula francesa, no ha conocido más varón y nunca cruza la línea que la presente libertina. No a los ojos de la sociedad carioca de 1911. Sino de la que cien años más tarde la lapidará como una Magdalena si se le va un desliz, por mínimo que sea.


La única libertad que conoce Isabel es la del vestuario escotado y las declaraciones rimbombantes que tampoco se avienen al período.    


En un país con serios problemas educativos como Brasil, muchos le cobran a la televisión una función didáctica y ven con entusiasmo cualquier producto que «enseñe».


De ahí su éxito de crítica y en cierto segmento del público. No mayoritario. Lo recalco.


Escolar no es sinónimo de cultural. La obligación de transmitir contenidos pedagógicos es de la escuela. Que los medios apoyen es válido. Que les endilguen la función, no.


Cierto que una cuña de novela, la menos vista, «descubre» cualquier asunto para una multitud desinformada.

 
Pero el balance no se puede romper al punto de desfigurar la cara artística de la obra.


En Lado a lado los conflictos sociales se tragan los temas sentimentales y son estos últimos los que realmente movilizan la atención de las masas y son objeto del género.


Incluso, cuando los han llevado a conflictos de relación (conflictos interpersonales) como manda el manual. El modo más efectivo de presentar asuntos abstractos o complejos como la política e historia a audiencias vastas y no siempre ilustradas.


Doña Beija conjugó con éxito todas las materias que Lado a lado intenta. Como Isabel, Ana Jacinta de San José es víctima de su tiempo y rompe cánones. A veces con una estridencia sólo vista en el culebrón (lo que la hizo tan adecuada para su adaptación).


De igual modo Lado a lado aprovecha sus peripecias para pinchar indirectamente su cotidiano. Violencia urbana, prejuicios, racismo… que aún perviven en el Río del siglo XXI.


Pero a diferencia de Beija, las novelas de los años 70 o Historias de tres hermanas de la antigua CMQ, no busca decir cosas prohibidas por medio de la alegoría.


Es una forma de conectarse con su público y ¡una vez más! hacerse un camino desde la militancia que pierde la esencia en la eterna ejecución de la forma.


No se puede negar que Lado… intenta conciliar el teque con el melodrama. Sin embargo, el melodrama resulta tan tibio como el discurso, muy a pesar de toda la pasión que se le imprime (al discurso, porque al melodrama lo tratan con cálculo).


Y eso es el gran problema: apuesto que los autores no lo sienten y con ellos nosotros.

 
Para que los «golpes bajos» del folletín funcionen hay que tenerlos en vena. No programarlos en una tormenta de ideas, como se suelen trabajar estas historias escritas por muchas manos y con poco corazón.

 
Las actitudes precocidas de las heroínas, entran en este mismo apartado.


¡Qué absurdo! se volvió —sin proponérselo— la muletilla de Laura e Isabel, porque todo lo que es expresión de [los prejuicios de] la época no sólo merece un espacio en este prontuario de activismos, sino un enjuiciamiento [bien moderno] en boca de ambas.


Por una parte es sociológica, al punto de volverse pedagógica. Por otra, se permite libertades anti-históricas y lo que es peor ¡anti-dramatúrgicas! porque estas heroínas, con vulnerabilidad calculada y mecánica resistencia, ni sienten, ni padecen.


De Beija no sabíamos qué esperar. «Ella ama, ella odia» (como decía su canción-tema). Sin contar, que a nivel novelesco era mucho más orgánica y vigorosa que la actual.


Aquí nada de lo que digan o hagan será sorpresa (nos la conocemos de memoria); nada de su vacilación ante los retos y prejuicios nos inquieta, porque sabemos que ellas dirán: ¡qué absurdo! e irán a la lucha con adarga y espada en ristre.

 
De nuevo un ejemplo: Isabel, duda si vuelve a bailar para salvar El Ajera, por el remilgo de su padre... ¿Acaso tenían dudas que Isabel bailaría? Eso es demasiado calculado.


En este duelo ideológico cada uno tiene una contraparte y el mismo desafío. Isabel/Alfonso, Laura/Constanza, Sandra/la abuela. Progreso y rezago en pugna.


Esos no son los únicos pares. Tenemos al senador bueno/senador malo. Periodista bueno/periodista malo. Capoerista bueno/capoeirista malo. Mulata buena/mulata mala.

 
La mala (Berenice), después de ser determinante en la primera etapa, perdió el brillo. Como, de hecho, la propia Isabel que tras volverse rica se ha quedado sin historia y ni siquiera busca al hijo, porque lo cree muerto. ¡Qué desperdicio para el melodrama! tan dado a las intuiciones maternales y al inexorable llamado de la sangre.


Tampoco hay chances que el amor de Albertico rinda y le traiga algo de contradicción y escándalo a esta trama, pues está claro: él es el malo, ella es la buena, y ante el despertar de su consciencia como mujer negra, sólo merece alguien a la altura de su color y su firmeza ideológica. Es más, ya tiene otra en perspectiva. O sea: sin sorpresa.

 
Laura, por su parte, seguirá recalcando su independencia sin un conflicto más interesante que la oposición del medio y la familia.
 
Hay, en general, una desaceleración. Tras un comienzo tibio, Lado a lado ganó un ritmo adecuado, que logró seducir y a la altura del episodio 80, aburre. Ninguno de los ajustes que introdujeron para mejorar sus parcos ratings salvó la telenovela.


Era evidente que entonces trabajaban para amarrar su gran viraje: el robo del bebé y la partida a Francia. Hoy, apenas son presa de la inercia e hilvanan situaciones de relleno.

 
Constanza es un capítulo aparte. La Baronesa es el único papel tridimensional, con fluctuaciones emocionales, para ser creíble e inquietante.

 
Algunos cuestionan que la villana racista se aficione al nieto mulato (la misma base del asunto es forzada: en aquel tiempo nadie haría tanta bulla por un hijo natural, más teniendo hermanas negras como mismo reconoció la propia Constanza).


Ahora, ¿ya pensaron lo lineal que sería la malvada? Gracias a detalles como este la galería de arpías clásicas gana una pieza más, casi todas venidas de la telenovela brasileña, pues las mexicanas y afines sólo gritan y enarcan las cejas.

Visto 1470 veces Modificado por última vez en Viernes, 19 Enero 2018 11:11

Comentarios  

 
#17 Olguita 01-02-2018 12:23
Ufff qué extenso este comentario, fue la primera impresión que me llevé. Y comencé a leer, no temí. Fue tan poco el temor que lo devoré, porque te lleva, te involucras y lo mejor, aprendes. Se aprende de historia, de guiones, de tramas, de épocas, y ya entonces para eso rsulta poco el texto, mire usted qué contradicción.
Pero cuando una crítica se hace desde el conocimiento y la investigación se consume aunque sea extensa. Gracias.
 
 
#16 Elio 12-01-2018 17:39
Yo realmente lo que veo los personajes de Laura e Isabel es el resumen de las mujeres que quisieron hacer historias. No recuerdo los nombres pero al comienzo de la novela se habló de tres mujeres, que no tuvieron relación entre sí, pero los dos personajes anteriores se formaron a partir de estas tres últimas. Esta novela quizo contar una época, y para eso no puede, ni debe poner cada característica en un solo personaje. Amén de pecar de lo que usted dice AVB, siempre en un dramatizado hay que resumir varias características en pocos personajes, ya sea por presupuesto o por no aburrir demasiado con encontrarle guión a cada uno. Yo en lo particular lo disfruto demasiado y aunque sepa lo que va a suceder, disfruto el verlo como sucede. A veces en ajedrez hacemos una jugada que provoca que el contrario haga solamente una movida, y no por eso deja de ser emocionante, verlo demorarse tiempo para luego hacerla. jejeje
 
 
#15 avb 11-01-2018 20:33
Baronesa... a sus pies.

Yo también soy fan de Yuris, a pesar de la diferencia de estilos.

Y sí ¡qué vida la crítica!
 
 
#14 yo 11-01-2018 17:37
Por favor, a los que dicen que de la novela Cubana no se habla, es que no leen, si lo que mas han hecho los críticos es hablar mal de nuestra novela, déjense de habladurías y disfruten de las novelas, total no están hechas para ser perfectas, sino para entretener.
 
 
#13 guere 11-01-2018 15:09
A decir verdad hay que tener bastante tiempo libre para dispararse a la susodicha Lado a Lado, en mi caso ese es el momento de sacar el perro.7ek75
 
 
#12 La Baronesa 11-01-2018 14:17
Doy fe de que este crítico es una cuchilla, y los que lo critican por no criticar a la novela novana hablan sin saber, porque él ya la ha hecho tierra varias veces en este mismo sitio. Y no ha sido la única crítica a la telenovela cubana, el otro día publicaron aquí mismo una de Yuris Nórido que también le mete mano, lo que pasa es que Nórido es más amable siempre que Antón, lo que dice siempre está bien argumentado, pero es más elegante, como si le pasara la mano a los artistas. Antón es más directo y no deja títere con cabeza, pero también habla desde los argumentos, no desde el capricho, al que no le guste que no lo lea, a mí me encanta. Yo felicito a Cubasí por tener ahora mismo a dos de los mejores críticos de televisión ahora mismo en Cuba, a Yuris "el bueno" y a Antón "el terrible". ¡Que viva la crítica!
 
 
#11 avb 10-01-2018 19:40
@Habanera y cía que me reclaman por 'no hablar de la cubana'.

cubasi.cu/.../...
cubasi.cu/.../...
cubasi.cu/.../...

¡He hablado tanto, que hasta creen que lo hago de mala fe o soy un amargado! ¡Por favor, digo yo 'amiga'!

Esta reacción la esperaba, pero no era 'profesional' colocar el pronóstico en el texto... además que no tenía dónde.

Ojo, este escrito no es para 'balancear'.

Desde el principio no las tengo todas con Lado a lado y lo dije con claridad meridiana. Incluso recalcando sus muchos méritos formales.

El resumen para Nei, que no entendió: la novela es panfletera y se declara muy progresista, pero tiene personajes mecánicos, que no se atreven a superar la barrera del presente, supuestamente superando los prejuicios del pasado.

Aproveché para explicar algo del contexto en que se creó.... para 'educar' al público (que es otro reclamo que oigo a cada rato, sobre todo cuando les duele el comentario).

Voy a ser tan absoluto como Uds.: con los lectores nunca se queda bien, ni cuando defiendes sus 'intereses'. Entiéndase: un entretenimiento con calidad y sustancia. No pido otra cosa.

Gracias por leerme. A Pereyra por 'defenderme' ;)

PS. ¿Dónde están los críticos de la cubana que no aparecen cuando nos hacen leña cuando le señalamos los defectos?
 
 
#10 Pereyra 10-01-2018 15:47
Para los comentarios que me preceden.... La novela cubana ya la han hecho talco en más de una ocasión, pueden revisar hacia atrás. El coma mató la novela, pero ese es otro tema. El periodista se refiere en este caso a la Brasileña y pueden no coincidir con el, pero es su criterio bien fundamentado y se debe respetar. Acostumbramos a contestar con comparaciones o criticarlo todo y desde mi punto de vista es cierto, esta novela Brasileña parece cualquier otra cosa más que una novela. Trapos bonitos y conflictos siempre han existido, pero de que es un paquete hasta aburrido, es un paquete.... Es mi criterio
 
 
#9 Nala 10-01-2018 14:03
Ciertamente una critica dura, a mi entender hasta excesiva, no dejo de reconocer muchas de las afirmaciones referidas, sobre todo las referentes a la carencia de matices humanos en los personajes, sin jugar con las contradicciones y emociones internas de las personas (el bueno es bueno y el malo es malo y no hay mas que hablar), ademas del hecho de que muchas cosas pasan como si no tuvieran trascendencia alguna, o siguen logicas ciertamente novelescas porque en la vida real las reacciones de cualquier persona ante algunos de los acontecimientos , no concuerdan para nada con la que uno, imaginandose en dicha epoca y situacion, asumiria. Como novela al fin su proposito es complacer al publico, y esta al menos trata tematicas que aunque hiladas de modo ficticio edcucan de algun modo, o traen a la luz polemicas aun vigentes en la sociedad actual, por lo que las demas fallas se le perdonan. Es muy dificil que la critica aprecie algo positivamente, y si es el caso, que el objeto de dicha benebolencia sea apreciado por el publico. Ahora, si nos ponemos a pensar y a comparar con las novelas de produccion nacional, nunca he visto una critica tan dura y la verdad creo que las merecen peores. La ultima novela que recuerdo que logro captar la atencion del publico de manera bastante positiva fue Latidos compartidos y aun asi su final para mi fue una decepcion. Las aventuras han corrido un poco de mejor suerte, sin embargo, solo cada ciertos años sale alguna que verdaderamente agrade a los espectadores, tal fue el caso mas reciente de Zoologico y asi todo estuvo tras la sombras un buen tiempo, razon por la cual, cuando fue transmitida por la television cubana ya la mayoria de la poblacion la habia visto por canales alternativos. Si hablamos de En tiempos de amar y algunas anteriores creo que no me alcanzaria el dia, porque falta de recursos no es sinonimo de falta de calidad, mucho menos en el guion y las actuaciones. Me viene a la cabeza la cancion Catalejo de Buena Fe (con el la luna se ve, Marte se ve y hasta Pluton se ve, pero el dedito del pie, no se me ve)... Se critica mucho lo exterior y hacia lo interno poco se hace, tal vez si los criticos escribieran novelas o trabajaran en conjunto con los escritores, lograran un producto que complazca tanto a la critica como al publico, aunque esta definitivamente solo seria una de las tantas variantes.
 
 
#8 Bombon 10-01-2018 13:21
Según mi punto de vista, creo que la novela referida no es capaz de atrapar al televidente, de manera que a alguien le pece dejar escapar uno o varios capítulo de la misma dado que ¨se perderá el hilo de la trama¨. Independienteme nte de que el objetivo de esta sea el de entretener a los espectadores mediante historias de luchas ¨anti¨ (machistas, costumbristas, raciales, sumisas), creo que su contenido es demasiado predecible. Todos saben lo que va a suceder luego del acontecer de un amor madrugador o reconciliación de una relación antes concebida. !!DEMASIADO DRAMÁTICA!! --Para decirlo en buen cubano--- !!!!DEMASIADO BABOSA!!!!! Desgraciadament e esa es la tendencia, hasta de las efectuadas en CUBA. Hace falta que alguien se dé cuenta de que al cubano no le gustan las cosas absurdas y la bobería fantasiosa. En cuba son contados los directores que satisfacen mi ecuación. Ejemplo: Rudi Mora, Rolando Chong y Roly Peña. !!!!Son los únicos que tocan la realidad sin tanta BABA!!!!. Por ello soy un fiel seguidor de sus obras.
 

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