viernes, 21 septiembre 2018, 06:36
Viernes, 05 Enero 2018 01:23

MIRAR(NOS): Pesimismo "findeañero"

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Así, sin mucho pensarlo ha concluido 2017. La mitad de mi vida ahora ha adoptado la mejor de las connotaciones posibles.



Con mucho ruido, la llegada de mi hijo (sin miedo a redundancias) ha colmado mis espacios vitales para mi beneplácito personal.

Cierto que las horas de sueño se han reducido... porque empujo carritos y sobrevuelo aviones a la altura de su cabeza pero ¿si esto no es la vida, qué lo será?

Haciendo una rápida recapitulación de otros principales sucesos, en los últimos diez años obtuve un título universitario que acaricié después de increíbles avatares (los contaré otro día) que en algún momento impreciso me hicieron suponer que aspiraba a un título nobiliario.


Este 2017 resultó bastante bueno, aunque bueno es un término manido que haría suponer que no fue taaaaan lindo, ni estridente.


La vida ha cambiado mucho en el último año. Tanto que no cabría en estas líneas. Mi editora pondría cara de pocos amigos, porque aunque el espacio en Internet no es tan reducido tampoco es justificado que les abrume con mis personalísimas experiencias.

Debiera decir que nuestro país estuvo marcado, sobre todo, por el paso del huracán Irma y un año sin Fidel también ha parecido demasiado tiempo, aunque estemos sin él solo físicamente, duele inexorablemente, en muchas partes del cuerpo o en todas a la vez.

A cualquier conformista le vendría bien el pretexto de estar solo, solitariamente en cualquier latitud esperando la llegada de la media naranja para lanzarse a hacer las cosas que nunca hizo. Malo es entonces cuando esa persona existe para ti, incluso por aquello de que todos tenemos a alguien en cualquier parte del globo, pero la soledad no espera ni pregunta... carcome los huesos.

A nuestras espaldas, el destino, como a traición, escribe en renglones torcidos con una letra que simula la de un médico cuando orienta un análisis de urgencia. Pero las fechas simbólicas, esas que nadie quiere pasar con el espejo, fin de año por ejemplo, se vuelven un dolor de cabeza cuando casi llegas a una edad y sigues tan solitariamente solo, como la una de la tarde, sin música ni acompañamiento.


Piense en todo lo que usted pudo hacer en los últimos 12 meses, apuesto a que no pocas veces perdió, aunque seguramente también ganó algunas mangas a la vida prestada. Prestada sí, porque se apuesta cada día su existencia, algo que no es totalmente suyo por cuanto no puede decidir el instante de su juego final.


Le propongo que repiense, rapidito, todo lo que dejó escapar por miedo, por cariño o por tener otras ocupaciones en primerísimos lugares que no merecían. Sugiero que a partir de este minuto, empiece a tomar en serio cada responsabilidad que le encomiendan. No lo haga con el sentido de trascender, ya todo está inventado.


Simplemente medite, lo que tiene todos los días ha dejado de ser importante por el llano hecho de tenerle todos los días, 24 X 24; como algo muy seguro. Piense en algo vital, el amor por ejemplo ¿Y si mañana no lo tuviera?

Para hacer las cosas un poco diferente puse a consideración este pequeño discursito, pero le deseo muchas felicidades.
¨

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Comentarios  

 
#1 Inye 08-01-2018 12:51
Gracias, y Felíz 2018 para tí.
 

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