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Martes, 05 Junio 2012 15:41

Siria, ¿la fórmula se repite?

Escrito por  Yuniet Escobar Ortega
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La matanza en la localidad siria de Houla, a mediados de mayo, ha dado un nuevo pretexto a las potencias occidentales comandadas por Estados Unidos, Alemania y Francia de ejercer una fuerte presión...


La matanza en la localidad siria de Houla, a mediados de mayo, ha dado un nuevo pretexto a las potencias occidentales comandadas por Estados Unidos, Alemania y Francia de ejercer una fuerte presión en la comunidad internacional para aprobar una resolución en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir militarmente en Siria.

A juzgar por lo que divulgan las transnacionales de la comunicación, el país árabe vive una situación insostenible, el presidente Al-Assad es incapaz de encontrar una solución política al conflicto y el plan de paz propuesto por el enviado especial de la ONU, Kofi Annan, es un fracaso total.

Como si fuera el guión de una película al estilo de Libia, la fórmula se repite. Los pasos dados por la administración norteamericana son iguales en ambos casos. La solución para terminar con el régimen de Al-Assad es la intervención injerencista de la OTAN para “ayudar” a restaurar la paz, aunque todos sabemos que nada más lejos de la verdad.

Sin embargo, los expertos aseguran que en este caso el resultado no es igual y que lejos de lograr el escenario propicio para una intervención armada en el conflicto interno de Siria, las potencias occidentales y en especial los Estados Unidos han quedado al descubierto. El Plan no resultó a pesar del esfuerzo.

Tanto en Siria como en Libia, se ha articulado una fuerte campaña de difamación y manipulación por parte de los medios de comunicación, tanto en occidente como en el mundo árabe. Este fin de semana se conoció que los Ministros de Relaciones Exteriores de la Liga Árabe, reunidos en Doha, Catar, demandaron a las empresas de Medio Oriente, Nilesat y Arabsat, la suspensión de la emisión de los canales de televisión sirios.

Damasco consideró la medida como una manifestación de terrorismo mediático, y un claro intento de cerrar la puerta a la verdad expresada por los propios sirios y no como la presentan los medios de comunicación de occidente y algunas naciones árabes en su afán de justificar la intervención militar extranjera.

El comunicado del Ministerio de Información denunció que algunos países del Golfo Pérsico tratan de bloquear la realidad para favorecer intereses norteamericanos y sus aliados regionales, mientras financian los grupos armados.

La absurda medida también es un reflejo del temor que existe en las monarquías ricas del Golfo de que la llamada primavera árabe llegue a desestabilizar de alguna forma su status quo. Algunos analistas señalan que tanto Arabia Saudita, Catar, juntos a otros países del Golfo solo actúan en beneficio de los planes de Estados Unidos, pero esas grandes economías no son tan ingenuas como algunos pudieran pensar.

El otro hecho que demuestra la descarada manipulación del caso sirio, es la reciente denuncia realizada a la cadena británica BBC, la cual divulgó unas imágenes de hechos ocurridos en una ciudad de Irak en 2003 como si fueran de la localidad de Houla. El hecho se conoció porque el propio autor de las fotos alertó sobre la falsedad de las imágenes.

Otro cable de prensa señaló además, que no solo se manipulan los medios de difusión sino también las redes sociales. Se divulgó que la Embajada de Estados Unidos en Siria colgó en Facebook un par de imágenes tomadas el 18 y el 28 de mayo, que correspondían a la presunta excavación de una fosa común en la localidad de Houla; sin embargo la misión diplomática norteamericana fue retirada a principios de febrero. Con la suspensión de las actividades de la representación diplomática, el perfil de Facebook correspondiente pasó a ser administrado por personal administrativo del Departamento de Estado.

Posiciones contrarias

Los analistas en temas internacionales coinciden en que la fórmula de Libia no ha dado los resultados que Estados Unidos esperaba alcanzar en el caso de Siria. En esto sin lugar a dudas juega un papel fundamental la posición de China y Rusia, en especial de esta última que desde el primer momento ha declarado que no va a ceder a presiones diplomáticas y que vetará en el Consejo de Seguridad de la ONU cualquier Resolución que se presente en relación a Siria.

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, calificó la postura rusa como equilibrada, congruente y absolutamente lógica y aseguró que no se modificará bajo presiones diplomáticas de ningún país que pretenda llevar a cabo la intervención militar extranjera en Siria; a la vez abogó a favor del estricto cumplimiento del plan de paz del mediador de la ONU, Kofi Annan.

Durante una cumbre celebrada este fin de semana en París, Vladímir Putin, volvió a fijar su posición y advirtió a la comunidad internacional sobre la inadmisibilidad de los intentos de decidir el destino de la nación árabe en contra de la voluntad de su propio pueblo y, añadió que lo principal ahora es no permitir la repetición del guión libio y la guerra civil.

Contrario a los criterios del líder ruso, el presidente galo, Francois Hollande, expresó esta semana que su país no excluía una eventual intervención militar en Siria, si esta es coordinada en pleno por el Consejo de Seguridad de la ONU.

De igual forma, Hollande, consideró necesario incrementar las presiones contra Damasco. Según el Jefe del Estado Francés, la solución de la crisis pasa por la salida del presidente Bashar Al-Assad.

Similar postura sostiene la canciller alemana Ángela Merkel, quien calificó de catástrofe a la situación interna de Damasco.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Reino Unido, William Hague, declaró a la emisora de radio británica BBC4 que Londres aun no está preparado para entregar armas a los grupos de oposición sirios ni para considerar la posibilidad de una intervención militar destinada a crear corredores humanitarios en el país árabe.

"No estamos descartando nada, pero una intervención militar en Siria tendría que tener una escala mayor que la de Libia y deberá contar con un apoyo internacional muy amplio. En caso de que fracase el plan propuesto por el enviado especial conjunto de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Siria podría enfrentarse al colapso, por lo que el Gobierno británico "tendrá que mirar todas las opciones", recalcó Hague.

Mientras, Estados Unidos hace todo lo posible para presionar a Rusia en relación a Siria. Desde ya aplica sanciones económicas, y entrega armas a la oposición junto a Arabia Saudita y Catar.

Ante este escenario, tendríamos que preguntarnos ¿podrían los países de la OTAN y especialmente los Estados Unidos llevar adelante una nueva guerra?

Los entendidos en el tema aseguran que es muy díficil para los países pertenecientes al Tratado del Atlántico Norte involucrarse en otra guerra tan pronto, en especial por la dura y compleja situación económica que atraviesa la Zona Euro en estos momentos.

Estados Unidos tampoco está en una posición privilegiada. Los comicios de noviembre próximo pesan mucho en el electorado de ese país, que se encuentra agotado por tantas guerras y sobre todo preocupado por la difícil situación económica que atraviesan, además de otros problemas internos.

Tanto para Obama como para el candidato repúblicano Mitt Romney les resulta imposible ignorar la crisis, pero esta es demasiado compleja para que logren articular una solución fácil en corto período de tiempo. En sus discursos ninguno de los candidatos respaldan la participación militar directa de Estados Unidos.

A pesar de todo, el escenario muestra que Siria está dentro de su punto de mira. La fórmula resulta simple: eliminar el gobierno del presidente Bashar Al-Assad y su partido, significaría acentuar su hegemonía en la zona; además de permitirle a su aliado, Israel, sacar de su zapato la piedra que molesta, en relación al apoyo que da Siria a la resistencia palestina. También serviría para tumbar la ficha que debilitaría a Irán, un objetivo a largo plazo por parte de Estados Unidos.

¿Qué pasará en los próximos meses? El tema resulta muy complejo. Esperemos que el Gobierno de Al-Assad junto al pueblo sirio sean capaces de encontrar por ellos mismos una salida al conflicto que ayude a evitar más derramamiento de sangre en la población civil, y sobre todo que permita la justificación que necesita Estados Unidos para llevar la guerra a ese país.

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