domingo, 23 septiembre 2018, 09:51
Miércoles, 06 Diciembre 2017 07:32

Premundial de básquet rumbo a China 2019: Primeros pasos izquierdos de Cuba

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/Cubasí
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El pívot indómito Javier Jústiz es el referente ofensivo cubano El pívot indómito Javier Jústiz es el referente ofensivo cubano www.fiba.com

La selección masculina de baloncesto sufrió dos derrotas en el inicio del Premundial rumbo a China 2019 (certamen que reunirá a 32 países) con matices distintos...


¿Qué viví el encuentro de baloncesto masculino entre Puerto Rico y Cuba correspondiente a la ventana premundialista rumbo a China 2019 con una nostalgia tremenda? Es cierto. ¿Qué por mi mente pasó aquella imagen del Coliseo de la Ciudad Deportiva aquel 9 de mayo de 1999, cuando faltando solo 42 segundos Roberto Carlos Herrera rompió el abrazo a 63 con Puerto Rico?

 Triple, cobro adicional de falta, y nuestros baloncestistas fueron fieles a su virtud histórica: férrea defensa, para perpetuar un marcador 67-63 y materializar su tercer cetro en línea en certámenes Centrobásquet.

Un dejavú de época dorada y último en el recuerdo. Traigo ese pictograma al presente para recalar en los primeros dos actos (sellados con reveses) de la selección cubana ante sus similares de México 66-72 y Puerto Rico acá en el coliseo de la Ciudad Deportiva 72-95. Por cierto ese desafío ante los boricuas con morbo adicional pues moviendo los hilos en el banquillo estaba el otrora “triplero” zurdo temible Eddie Cassiano.

Lo cierto es que nuestra armada, si bien mejoró en ambos desafíos los porcentajes colectivos respecto a las últimas presentaciones de selecciones nacionales, nuevamente adoleció de contundencia en el juego colectivo, además de no mostrarse determinante hacia los cierres de partido, pues con México llegaron a estar delante hacia las postrimerías del tercer parcial, cuando se derrumbó su accionar ante hombres de mayor kilometraje.

En ese sentido de seguro incidieron las notables ausencias del base titular Osmel Oliva y del alero bajo o escolta William Granda, aquejados de lesiones.

A ritmo de Ranchera en Nuevo León

Llegaron y se plantaron de forma desprejuiciada los nuestros en Nuevo León. El pívot santiaguero de 2.10 metros Javier Jústiz tiró del carro ofensivo de los cubanos al encestar 25 puntos, capturar 19 rebotes y propinar tres tapones. Colectivamente los nuestros tiraron para el 43% de dos puntos por 36 de los anfitriones; 22-27% fue la relación más allá del perímetro y 73-67% desde la línea de libres.

Ligera ventaja para las huestes del avileño Yoannis Zaldívar, solo que desaprovechada ante la carencia de team work en momentos cruciales y la ausencia de respuestas en el denominado cierre, cuando el choque agoniza.

Si profundizamos estadísticamente hallamos que hubo paridad tanto en rebotes (48) como en asistencias (19), solo que en las tablas ofensivas los aztecas mayorearon 19-12. A eso le adicionamos mayor aporte de su banca 20 por 16, y el elemento que considero más determinante en el desenlace: los tantos derivados de las pérdidas de balón del rival, fijados en 24 para los coates y solo una decena de los nuestros. La causa es que los doblamos en pérdidas 18-9.

Ahí entró a jugar otra variable: presión en defensa, que conllevó a que la armada mexicana, mucho más experimentada en su composición y con hombres de rendimiento en diversas ligas, fuera capaz de sacar partido de los desaciertos de los nuestros, quienes acusaron rotación del esférico imprecisa y mala selección de tiros hacia las postrimerías.

A Jústiz lo acompañaron en tierra de mariachis de manera loable al ataque Jasiel Rivero (13 rayas, cuatro tableros y tres asistencias); y Karel Guzmán (7-6-6). Mientras, al otro lado de la duela descollaron Héctor Hernández (23-8-1), Juan Toscano (15-11-3), y Gabriel Girón (12-0-1 y trío de robos).

Sucede que los restantes titulares de la Mayor de las Antillas, entiéndase el armador Yasser Rodríguez y el alero Yoanki Mensiá solo se combinaron para cinco cartones.

La toma del coliseo por los boricuas

Lección magistral de juego colectivo en todos los frentes. Eso  justamente fue lo que nos dictó la selección boricua en casa. Baste echarle una ojeada a la pizarra para, además del abultado marcador adverso, constatar el equilibrio de los visitantes en todas las líneas.

Los dirigidos por Eddie Cassiano nos hicieron añicos en los porcentajes colectivos: ventaja 56-43% en disparos de dos puntos, 42-24 más allá de los 6.75 metros, y 90-69% desde la personal.

Como aderezo todas sus piezas aportaron al menos dos unidades al pastel ofensivo, encabezados por el ala-pívot Raóm Clemente (15-3-1), y el alero Ángel Vasallo (14-4-1). De hecho, Vasallo ha sido el puntal boricua con media de 15 cartones por desafío, en tanto Jústiz ha vestido la casaca de líder indiscutible por los nuestros con medias de 23 unidades y 17 capturas bajo las tablas, señal de su progresión y su condición actual de jugador (centro) dominante.

Adentrándonos, los dirigidos por Cassiano ns superaron además en rebotes 40-35, asistencias 19-15, pérdidas 14-19, y robos 10-7. Además, pese al empuje de Jústiz y Rivero (máximo anotador con 23 rayas), igualmente nos aventajaron en la pintura 40 cartones por 34.

Eso provocó que hacia la mitad de la batalla, el parcial les favoreciera 51-29, con un segundo cuarto pésimo para nuestro elenco, al punto de únicamente encestar nueve puntos.

Dagas de tres puntos que no hallaron respuesta defensiva, rotación efectiva del esférico y seguridad en las transiciones, fueron otros argumentos puestos sobre la cancha por los puertorriqueños y que dejaron una vez más al descubierto nuestras carencias. Con esos truenos, verdaderamente no se puede dormir en paz.

Tras este arranque 0-2, y aún sin medirnos ante nuestros similares de Estados Unidos, con todo y su elenco de segundo-tercer nivel de calidad, es muy poco probable que nuestra selección alcance la clasificación en el grupo C y se convierta en una de las 32 agraciadas que prestigiarán el Mundial de China en el 2019. Para conseguirlo, tendrían que experimentar un giro considerable en su performance venidero. Y que conste que no descarto el hecho de que el llamado deporte ráfaga tampoco ha escapado de la emigración de deportistas, pero hay que encarar el torneo y la realidad con lo que poseemos.

Por ahora, la esperanza se entremezcla con números y realidades de accionar.  
 

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