martes, 25 septiembre 2018, 09:03
Martes, 21 Noviembre 2017 13:42

Sistema Deportivo Cubano: ideología de un Comandante

Escrito por  Jit.cu
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LA VII Convención Internacional de Actividad Física y Deportes (AFIDE 2017) inició la mañana de este martes las sesiones de su programa científico, con la presencia de José Ramón Fernández, presidente del Comité Olímpico Cubano.


En la sala principal del Palacio de Convenciones de La Habana, el presidente del INDER, Dr. C. Antonio Becali Garrido, dicta la conferencia Sistema Deportivo Cubano: ideología de un Comandante, referida a los aportes realizados en este ámbito por el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.


Asisten además a la sesión inaugural Dalia Soto del Valle, compañera de vida del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, acompañada por sus hijos Tony, Alex y Alexis, ministros de deportes de varios países, glorias del deporte cubano y delegados nacionales y extranjeros.


A continuación les ofrecemos una síntesis de la conferencia magistral del titular del INDER:


La obra social de la Revolución Cubana ha tenido el sello de su líder histórico Fidel Castro Ruz, quien supo dotarla de la dignidad a que aspiró el pueblo durante sus luchas emancipadoras por más de un siglo.


Seguidor de los ideales de José Martí, Fidel dio al deporte el lugar merecido en una sociedad interesada en el progreso humano. Ello convirtió a Cuba en una potencia mundial y fomentó en la población una cultura deportiva humanista, patriótica y solidaria.


Las concepciones del líder revolucionario sobre el papel social del deporte y su rol en el desarrollo de una amplia cultura física, junto a las tantas políticas implementadas, nos ha hecho acreedores de un sistema deportivo basado en su ideología.


El desarrollo de las sociedades permitió a los seres humanos disponer de tiempo libre, y así surgieron los juegos y deportes como medios para ocuparlo sanamente y ejercitar las habilidades del trabajo. Desde épocas remotas se reconocieron también como una actividad educativa que preparaba al individuo para las labores, la defensa y la socialización de las culturas.


Las relaciones políticas y económicas impuestas en la Isla por los gobiernos de turno antes del triunfo de la Revolución en 1959, hicieron proliferar centros de recreo, clubes exclusivos e instalaciones para el béisbol y el boxeo, disciplinas  convertidas en espectáculos muy gustados que garantizaban grandes entradas financieras a los dueños del negocio.


El deporte no estaba al alcance de todos ni institucionalizado con un fin social. En la inmensa mayoría de la población, desprovista de privilegios culturales, abundaban formas de recreación enajenantes, que lejos de ayudar al desarrollo espiritual y físico de hombres y mujeres los hacían esclavos de los sueños por obtener dinero.


El deporte constituyó privilegio de las clases pudientes, toda vez que el Estado no prestaba el interés necesario a su fomento como vía para satisfacer necesidades de la población. No se consideraba un patrón para medir el desarrollo y tampoco un medio de poder político.


Al triunfar la Revolución se propuso cambiar los hábitos recreativos y promover una cultura basada en los mejores ideales nacionales y universales. En días tan tempranos como el 13 de enero de 1959 Fidel expresó: «El juego debe acabarse en todas sus formas comerciales», con lo que demostraba una concepción decidida a romper con viejos hábitos y dar al deporte funciones que se correspondieran con los ideales concebidos a lo largo de nuestra lucha emancipadora.


En abril de 1959, Fidel aseguró: «Cuando cada muchacho encuentre en la ciudad, en el pueblo, en el barrio, un lugar apropiado para desarrollar sus condiciones físicas y dedicarse por entero a la práctica del deporte de su preferencia, habremos visto satisfecho el deseo de todos los que hemos hecho esta Revolución…».


Con esas acciones se daba un nuevo carácter a la cultura deportiva nacional: la masividad como derecho y deber de todo ciudadano.


Desde este mismo año, Fidel se orientó hacia la necesidad de eliminar el profesionalismo y estimular el deporte amateur, así como a la aspiración de que Cuba se constituyera en una potencia internacional. Para ello no solo se construyeron áreas, sino que además se organizaron eventos y un movimiento que abarcó a los sindicatos y otras organizaciones de masas.


Los viejos clubes fueron puestos en manos del pueblo y pasaron a ser círculos sociales, como muestra de la lucha contra la discriminación: «Los buenos atletas debían salir de las clases trabajadoras, los buenos atletas debían salir de las clases humildes del pueblo, porque estos eran capaces de sacrificarse; de ser constantes, de ser tenaces, de tener todo el entusiasmo y todo el interés que se requiere para ir a una competencia y triunfar…», sostuvo.


En 1961, mediante la resolución 936, se creó el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), con el objetivo de fomentar y organizar la práctica de los deportes en la nación.


En ese propio documento se anunció la creación de los Consejos Voluntarios Deportivos (CVD) y se estipuló el nacimiento de la Escuela Superior de Educación Física (ESEF). Antes se había constituido el Movimiento de Corresponsales Voluntarios para informar por la radio y la prensa sobre el acontecer de las localidades.


En la clausura de la I Plenaria Nacional de los CVD, efectuada en la Ciudad Deportiva el 19 de noviembre de 1961, Fidel afirmó que la Revolución tenía que ocuparse de la educación física y del deporte como una cuestión fundamental para el país.


Su formidable empeño en ese sentido quedó avalado por la Constitución de la República en su artículo 52: «Todos tienen derecho a la educación física, al deporte y a la recreación».


El gobierno cubano ha brindado a estas actividades una especial atención, preparando profesores, construyendo instalaciones, reconociendo los méritos y divulgando los acontecimientos, razón por la cual ha ganado gran respeto y admiración.


El INDER ha asumido la dirección de la práctica de actividades físicas y de recreación en forma masiva, que ha de promover una ciudadanía sana, vigorosa y de carácter firme, preparada para la defensa y el progreso de la Patria, con un profundo sentido de sus deberes cívicos, y que estas deben practicarse como medio de expansión y solidaridad entre la población, y de exaltación de los más altos valores humanos.


Ese proceso social sin precedentes se inspiró en la máxima de que el «deporte es un derecho del pueblo», lo que coincide con los principios de la Carta Olímpica.


Es oportuno resaltar el pensamiento de vanguardia del barón  Pierre de Coubertin, enaltecido por el Comandante en Jefe de la siguiente forma:


«El barón Pierre de Coubertin comienza a soñar con reunir en una competencia a deportistas de todos los países bajo el principio de la unión y la hermandad, sin fines lucrativos. Sus ideas inicialmente no fueron muy comprendidas pero persistió, viajó por el mundo hablando de paz y unión entre los pueblos y los seres humanos. Lo principal fue, a mi juicio, la profundidad y la nobleza de sus ideas que ganaron el apoyo de los pueblos del mundo. Por la mente del fundador del olimpismo no pasaba el deporte tarifado ni el mercado de atletas. Ese fue también el noble objetivo de la Revolución cubana.» (30 de octubre del 2011).


No era fácil cambiar toda la situación existente en el ámbito deportivo antes de 1959. Pero el pueblo de Cuba enfrentó las dificultades, no se atemorizó y emprendió la difícil tarea. Los atletas comprendieron y apoyaron aquella transformación.


El rumbo seguido incluyó la masificación del deporte, la creación de escuelas para la formación y superación de atletas,  cuadros y profesionales a todos los niveles; la introducción de la educación física de forma obligatoria; la atención a los atletas de alto rendimiento en activo y retirados; el apoyo del gobierno en todas sus necesidades y la formación del potencial científico del sector.


Sin Fidel hubiera sido muy difícil alcanzar las medallas olímpicas y mundiales que hoy exhibe con orgullo el movimiento deportivo de una Isla respetada por contar con atletas de alto calibre a nivel universal.


Su impronta estuvo también en la creación de los Juegos Deportivos Escolares Nacionales, las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), las Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) y las Escuelas Superiores de Formación de Atletas de Alto Rendimiento (ESFAAR), donde se concentran los deportistas de los equipos nacionales que representan al país en certámenes internacionales.
 

El papel desempeñado por Fidel permitió que Cuba fuera sede de diferentes eventos internacionales, defendiendo el derecho de los países más pobres a desarrollar juegos dignos y ejemplares.


Ante el compromiso de preservar las hazañas alcanzadas en esta esfera, adquieren extraordinario valor sus ideas sobre la actividad olímpica. Resalto sus denuncias sobre la excesiva comercialización, el robo de atletas y la tolerancia ante el cambio de nacionalidad, mediante lo cual figuras formadas en un país y con altos resultados se les autoriza a participar por otro, fundamentalmente por razones económicas u otras ventajas que su tierra de origen no puede aportarles. Así se nos arrebatan
clasificaciones o medallas en beneficio de los ricos.


Inspirados en los ideales del Jefe, el deporte cubano ha rechazado históricamente el dopaje y fue creado para su combate un prestigioso Laboratorio Antidoping. La medicina del deporte ha escalado también un sitial de honor.


Se ha prestado colaboración y ayuda técnica a más de 50 países pobres, en todas las facetas, y graduados en nuestras aulas a cientos de extranjeros como profesores de educación física, entrenadores y especialistas de las distintas ramas asociadas.


El pensamiento científico de Fidel y su incidencia en los profesionales de la cultura física constituye hasta hoy el motor impulsor de nuestro desarrollo.


Su voluntad política, la priorización real del sector incluso en los momentos más complejos; el estímulo permanente a todos y su ejemplo de lucha y perseverancia fueron —y serán— los factores determinantes de todo lo alcanzado.


Cada victoria llevará grabada, por siempre, su nombre. Resultó un verdadero privilegio tenerle tan cerca.

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Comentarios  

 
#1 Jape 21-11-2017 19:29
Excelente!!! Honor a quién honor merece, reconocer la virtud es practicarla, decía Martí... los agradecidos lo acompañarán siempre. Indudablemente, el fifo está y estará en cada medalla ganada por atletas cubanos, aún cuando por tan mal agradecidos así no lo entiendan debido a acefalía
 

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