En los años 70 y 80 era usual tropezarse por las calles, en guaguas y cualquier otro espacio público a ciertos personajes portando gigantescas reproductoras que les hacían sentir “los más mejores”.
Si aquellas grabadoras, como las llamaban, eran plateadas, mucho mejor, y mientras más grandes eran y por tanto más visibles, pues el placer era casi orgásmico.
Pero placer solo para quienes las portaban. Aquel exhibicionismo buscaba, más que alegrar al prójimo con música gratis, evidenciar cierto estatus lo mismo en cuestiones de la moda que financiero.
Se trataba de algo así como una credencial, que tuvo un lejano abuelo en los radios portátiles VEF y Selena, también al hombro.
Ahora, de nuevo han vuelto los portátiles pero esta vez en formato reducido.

El avance de la tecnología ha permitido que los parlantes portátiles sean ahora pequeños aparaticos, a veces del tamaño de la palma de la mano, y en ocasiones con originales diseños que incluyen formatos semejando latas de refresco o bebida.
Pero esas laticas parlantes pueden, más que refrescarte, envenenarte la vida.
Cada quien tiene el derecho a disfrutar de la música que quiera y cuando quiera, pero no a imponerles a otros sus preferencias musicales.
Sin embargo, el elevador de mi edificio el otro día parecía a punto de desplom
arse de tan alto que sonaba la latica gritona. Y estaba el elevador lleno de gente, entre ellos, algunos que recientemente habían perdido familiares. No es fácil.
Tampoco lo es tropezarse con esa gente que porta al hombro, como lo hacen los mochileros de la campaña antivectorial, sus altavoces, y con ellos van anunciando su paso musical, lo mismo a las 6:30 de la mañana que a las diez de la noche, que a las tres de la madrugada.

El problema es que si les dices algo... el día se te puede complicar de mala manera. Y sí, tiene que existir un civismo ciudadano, una actitud en bien de la comunidad y de uno mismo, pero también las autoridades han de jugar su papel.
Porque existen leyes y decretos-leyes, y decretos, y contravenciones y... ¿pero quiénes y cómo las hacen cumplir? Me refiero a la contaminación sonora, a cuánto de agresión al medio ambiente, a la salud humana, puede representar.
¿Y qué decir de los vendedores ambulantes? Sé de un vendedor de paleticas de helado que llueva, truene o relampaguee, él hace puntual su recorrido vespertino acompañado de la bocinita portátil que no por ser “ita” se oye bajita.
En cada rincón de la barriada, hasta el más lejano, se cuela su musiquilla de carrusel, almibarada cual sirope de helado.
Da lo mismo que existan personas enfermas reposando sus dolores, o que el bebé esté durmiendo la siesta, o que el custodio, en vela toda la noche, ande a esa hora durmiendo, el vendedor de paleticas pone a sonar su ritornelo a la hora en punto y sin falta.
Otro tanto pudiera también comentarse de algunos conductores de bicitaxis, almendrones y guaguas. Sin olvidar a pasajeros que igual compiten en ver quién suena más alto.
Esperemos a que empiecen a sonar cada vez más alto las regulaciones para proteger a todos de esa contaminación sonora, que, en vez de endulzarnos la vida nos la amargan.
Comentarios
Tarde en la noche por mi casa (Cotorro) pasa un cuenta propiesta con una audio a todo volumen:
- EL BISCOCHO, EL PESCAO EMPANIZADO, LA GALLETA CON SABOR A MANTEQUILLA, NO LE PIDAS AL VECINO...SE COMPRA UN FRIO O UN FRISI
lo escribo tectualmente, me lo se de memoria ¿esto está también aprobado en su licencia?,
Y no solo es esto, te montas en una guagua y hay 2 ó 3 y hasta más con música en los celulares o en estos "equipitos" portátiles que es insoportable, pero es en la misma giagua donde igual se monta el policía, el inspector y no pasa nada de nada, por eso siempre lo digo, si las autoridades que están para eso no lo hacen ¿por qué yo tengo que buscarme problemas?
En mi barrio la misma historia, los equipos de audio a todo meche hasta las 11 u 12 de la noche y no pasa nada.
Creo que el estado debe tomar control sobre esto, en um momento se trató de equilibrar e incluso se multaban los particulares con exceso de volumen en la música de los carros, pero eso fue un momento, ya es agua pasada y ahora si me monto en ul almendrón y me llaman al movil tengo que colgar, esperar a llegar al destino y entonces hablar.
esto es increible, y como dice Oscar esto nada más pasa en Cuba.
Desigualar la mayoría y la minoría que en asuntos como estos ocurren en la mayoría con hábitos de la grosería la indecencia la ordinariez, el engreimiento, esto es un tema que se comenta alarmantemente en las universidades, escuelas, centros laborales, etc., etc., y así tenemos que circular los que de una manera conservamos al sistema socialista rodeados de todos estos elementos, es una asquerosidad oír las ofensas de una esquina a la otra entre ciudadanos en las tomadoras de cervezas, las griterías de palabras ocenas en el negocio encantando de oferta y demanda permitido por el propio estado cubano, todo esto en el medio de cualquier zona y avenidas urbanas, de igual modo viviendas con aquellos bafles de sonido a todo meter, lo mismo días entre semana y FIN de semana lo peor.
Es un lastre de años y aburre al que tiene al menos un poco de noción tener que leer artículos de este tipo en pleno siglo XXI- año 2017. Sin solución, a quien hay que ahorcar
Conseguimos que estos mandante desprestigien y se rían del propio estado cubano en sus mismas narices, porque solamente el estado cubano tiene los procedimientos de liquidar en menos de 72 horas esta maleza que daña a una república y hasta los que saben de política conocen hasta donde puede llegar esto. OK
20/10/2017
Desigualar la mayoría y la minoría que en asuntos como estos ocurren en la mayoría con hábitos de la grosería la indecencia la ordinariez, el engreimiento, esto es un tema que se comenta alarmantemente en las universidades, escuelas, centros laborales, etc., etc., y así tenemos que circular los que de una manera conservamos al sistema socialista rodeados de todos estos elementos, es una asquerosidad oír las ofensas de una esquina a la otra entre ciudadanos en las tomadoras de cervezas, las griterías de palabras ocenas en el negocio encantando de oferta y demanda permitido por el propio estado cubano, todo esto en el medio de cualquier zona y avenidas urbanas, de igual modo viviendas con aquellos bafles de sonido a todo meter, lo mismo días entre semana y FIN de semana lo peor.
Es un lastre de años y aburre al que tiene al menos un poco de noción tener que leer artículos de este tipo en pleno siglo XXI- año 2017. Sin solución, a quien hay que ORCAR.
Conseguimos que estos mandante desprestigien y se rían del propio estado cubano en sus mismas narices, porque solamente el estado cubano tiene los procedimientos de liquidar en menos de 72 horas esta maleza que daña a una república y hasta los que saben de política conocen hasta donde puede llegar esto. OK
M@
20/10/2017