martes, 25 septiembre 2018, 16:56
Viernes, 06 Octubre 2017 06:37

Réquiem por las víctimas de Barbados

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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A medida que uno va creciendo, mientras se convierte en ciudadano del mundo, empieza a entender que de algunos acontecimientos no podrá escapar.



A medida que uno va creciendo, mientras se convierte en ciudadano del mundo, empieza a entender que de algunos acontecimientos no podrá escapar. Sucederán por menos que te esfuerces. Pero para otros se está más preparados y eso sin obviar algunos (los menos) que nos toman por sorpresa.

Normalmente, esos que sorprenden tienen que ver con reacciones por parte de la gente que conoces e incluso con las formas de actuación de aquellos a los que nunca viste.

Siempre, en situaciones límite, es bueno ponerse los zapatos del otro. ¿Qué habrán sentido los 73 del avión cubano que partió del aeropuerto de Piarco (Puerto España)? ¿Qué habrán experimentado aquellos 24 esgrimistas ante la proximidad del regreso a casa con todas las medallas de oro que se habían puesto en disputa en el recién finalizado Campeonato Centroamericano y del Caribe de esgrima?

También viajaban jóvenes procedentes de Guyana con el sueño definido de estudiar medicina en Cuba y regresar cinco años después para integrar un ejército de batas blancas al servicio de los más necesitados.  

A las 5 y 23 de la tarde detona la primera explosión. ¿Y entonces? ¿Qué pensamiento se repetiría en cada una de aquellas cabezas repletas de buenos sueños?

Cuando el avión estaba a punto de, inevitablemente, precipitarse al mar ¿cuál sería la última imagen de cada uno de los 73?

Al confirmarse el atentado, ¿qué pensaría entonces Luis Posada Carriles, a quien la CIA había comprado para cegar la vida de tantos inocentes? ¿Qué pensará hoy, cuando se cumplen 41 años del hecho, un crimen de odio por el cual no ha cumplido prisión aunque está más que probada su culpabilidad?

(…)
Vuelve octubre, para los familiares sigue pesando el dolor, les cuesta caminar con él y hablar del hecho únicamente en tono de condena alivia en un 5% la pesadísima carga. Aunque el tiempo nos enseña a vivir con heridas abiertas… lo inesperado del hecho sigue conmoviendo porque no fue algo preestablecido ni escrito en los anales del tiempo.

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