sábado, 23 junio 2018, 10:25
Viernes, 22 Septiembre 2017 05:16

Isabela, haciendo camino al andar

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Isabela, ya se sabe, no es la de antes. Me lo habían dicho y, escéptica como soy, quise comprobarlo con mis ojos.

Isabela, ya se sabe, no es la de antes. Me lo habían dicho y, escéptica como soy, quise comprobarlo con mis ojos. Si hubiera creído que era un espejismo, de todos modos los colegas de la prensa impresa se encargarían de sacarme de la ensoñación.

Ocho horas estuvo el potente huracán Irma azotando el poblado pesquero que había quedado desierto debido a la evacuación.


Antes Isabela era (y será por los siglos de los siglos) la cuna del mejor ostión del mundo. Jamás lo probé, por lo cual los certificados de su excelente factura no los acuñé. Tengo entendido, eso sí, que nadie se iba de la costa norte sin probarlos.

En sus inicios, parecía una Venecia insular, con casas alzadas sobre palustres y la única calle. Constituía la única salida al mar de Sagua la Grande; aquel puerto fue abierto al comercio en el año 1844.

En sus muelles entonces atracaban ocho buques a la vez, los cuales embarcaban un aproximado de 41 600 sacos de azúcar de 250 libras en cada día de trabajo; llegó a acoger 300 barcos en un año y 42 buques en un día. Azúcar, mieles, alcohol y otros productos eran depositados en los almacenes de Isabela.

Hace menos de diez días, un potente huracán de categoría cinco, que todo el mundo conoce como Irma, devastó el poblado. Trató de arrebatarles la alegría a los isabelinos, y también las ganas de echar pa´lante. ¡Como si fuera posible! Armados de tesón y curtidos por el salitre, el dolor por las pérdidas de lo material no disminuye el amor por el poblado.

Armada con mi grabadora reportera, comprobé que de allí no se va ninguno. Algunos perdieron el trabajo de todos sus años, pero no tienen ideas de empezar en ninguna otra parte. Se levantaron del Kate y lo harán de nuevo, aunque valga aclarar que el trabajo hoy es más arduo que en 1985.

Es inevitable, el olor a salitre en estos días se confunde con el dolor en los ojos, porque los isabelinos no pueden ni quieren olvidar su pasado reciente. Antes bien, ponen sus relojes en la hora del amanecer para levantarse, para echar el pueblo a andar, algo que, sin dudas, van a lograr.

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Comentarios  

 
#2 Agustin 22-09-2017 14:45
Hace 2 años estuve en ese pueblo y sin conocer a nadie pues fui de tránsito y no había donde quedarnos recibí por parte de un vecino del lugar todo el apoyo nos brindó su casa y pernoctamos en la misma, humilde pero acogedora y sobre todo este hombre resultó ser un gran ser humano, no recuerdo el nombre del señor pero llegue a él y a sus vecinos las mejores vibras para ellos, un abrazo fraternal.
 
 
#1 El_Isabelino 22-09-2017 12:09
Gracias por este trabajo mi pueblo querido nadie quiere que desaparezca la alegría de Isabela de Sagua, pocos quieren irse de su pueblo, muchos quieren construir la Isabela para que perdure: hasta los que viven lejos en otros países siguen apoyando su pueblo la entonces llamada Venecia de Cuba humilde, tranquila, alegre, acogedora, sabrosa comida de mariscos, los ostiones que nuestro comandante Fidel siempre saboreó y mi gente solidaria...
Apoyo a mi pueblo y fuerzas!!!
 

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