miércoles, 14 noviembre 2018, 12:58
Lunes, 18 Septiembre 2017 04:12

¿Del consumo a la utopía? Reflexiones para los padres…

Escrito por  Giusette León García/ Cubasí
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¿Hacemos más felices a nuestros hijos cuando nos afanamos en llenarlos de cosas lindas y brillantes? ¿O más bien les estaremos creando necesidades ficticias que siempre pueden ser fuentes de frustración?


Después de comprar los forros de princesas o Minions, los rollitos de nylon que alcanzan para seis libretas y cuestan un dólar, las figuras geométricas impresas en cartulinas, los marcadores de Disney plastificados para que duren todo el curso, el delantal, la sufridera y el doyle , también plastificados y con los muñecos de moda, las toallitas y las servilletas que hacen juego con el resto del equipo y son prácticamente iguales a las de los otros niños, el títere y hasta la planta ya sembradita en su latica de leche condensada, te sientes aliviada, ya tienes casi todo lo “necesario” para empezar el curso, pero al mismo tiempo, sabes que tendrás que apretarte el cinturón todo el mes porque no quieres ni pensar en cuánto dinero se te fue y, de repente, extrañas a tu abuela…

Se venden forros y nylon

Aquellos tiempos en que abuelita…

… cosía los delantales con cualquier pedacito de tela, improvisaba un títere de retazos y nos hacía un mantelito, menos sofisticado que los doyles de Frozen o el Rayo McQuin, pero único y tocado por la gracia de sus manos hábiles y tiernas.

Aquellos tiempos en que importaba el contenido de los libros y las libretas, que eran muy felices forradas con revistas rusas, papeles de regalo de los de gaticos o con algún invento del más artista de la familia, mi mamá, por ejemplo, raspaba crayolas de colores sobre un pliego de papel blanco (afiche, almanaque lo que hubiera a la mano), derretía aquello con la plancha y dígame usted, yo llevaba lo último en producción para la escuela.

¿Las sufrideras? Siempre fueron grandecitas, no del tamaño de una hoja tipo carta, una buena caja de cartón abierta y forrada por el más curioso de la familia, con figuritas recortadas de algún libro y el toque final un nylon que, la verdad, no recuerdo de dónde salía. Los marcadores, sobra decirlo: tiras de cartulinas con el respectivo piquito al final y si los dibujabas con plumones, eran la bomba, pero tampoco te costaba la vida llevarlos coloreados con lápices de colores o hasta en blanco.

Venta de artículos para los escolares

Y qué decir de las “loncheras”, nuestras loncheras eran bolsitas de tela que se enchumbaban cuando sudaba el pomo (casi nunca termo) del agua, pero nada todos las teníamos más o menos iguales y nuestros padres se las arreglaban para que no se mojara el pan, eso sin contar que duraban todo el curso.

Dime la verdad ¿cuántas mochilas usaste en la primaria? Yo no recuerdo con exactitud, pero puedo jurar que no llevaba una nueva cada curso, a veces no por falta de dinero o de ofertas en las tiendas, sino porque en la cabeza de casi nadie cabía que si la del año anterior esta “entera”, fuera una necesidad comprar otra para el próximo septiembre.

Los hombres no tienen tiempo de conocer nada, compran las cosas hechas en los mercados…

Gracias a la vida no hay, aún, mercados de amigos, y los niños sigue obligados a ejercitar sus encantos para hacer amigos el primer día de clases, pero no me extrañaría que en los próximos años alguien saque una licencia para poner un taller de amigos, jugosa matrícula por medio, y así ya lleguen a la escuela con los amigos asignados.

Todos los que hoy somos padres, podemos recordar cuánto se disfrutaba aquel “hacer” en familia las cosas, seguramente usted estará pensando, como yo, en algunos de los tantos inventos con que le alegraron la infancia sus padres, tíos y parientes, o los ratos que compartió en los últimos días de vacaciones ayudando a prepararlo todo para la escuela.

Y ese es el primer sabor amargo que me queda después de dejarme arrastar, de a ratos, a esta mala copia de las sociedades de consumo, donde no hay tiempo para conocer ni hacer y el único camino es comprar: ¿qué les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Los estamos haciendo más felices al llenarlos de cosas lindas y brillantes? ¿O más bien les estaremos creando necesidades ficticias que siempre pueden ser fuentes de frustración, complejo y discriminación?

Que el búcaro no sea más que la flor…

Finalmente Martí, sabio, me zarandea a tiempo, me sacude con esa frase que le escribió a su niña querida. “Mucha tienda poca alma”, le advirtió, “quien lleva mucho adentro necesita poco afuera”…  El curso apenas comienza y en las escuelas cubanas nuestros niños tienen uniformes accesibles para todos, materiales docentes y libros gratuitos, la misma maestra para los que llevan la mochila de Mickey Mouse y los que prefirieron una más simple y económica. Los padres deberíamos pensar, y me incluyo, qué es lo que verdaderamente necesitan para  aprender y crecer y no enredarlos, ni enredarnos con superficialidades.

Como todos, claro que disfruto darles gustos a mis hijos y no tengo nada en contra de las cosas lindas, atractivas, solo me cuestiono la falsa necesidad y el afán desmedido por tenerlas. “Yo lo entiendo, pero si el mío no lo lleva lo miran mal”, me dice con verdad una amiga, también yo me he deshecho en afanes de ese tipo, pero qué tal si nos salvamos, miramos bien todos de una vez y recuperamos lo esencial ¿será una utopía?º

Visto 1866 veces Modificado por última vez en Jueves, 21 Septiembre 2017 15:07

Elevar la calidad de la educación es un objetivo esencial, tanto en la enseñanza general como universitaria. A ello se destinan cuantiosos recursos materiales y financieros.

¿Alguna vez se ha preguntado cuánto cuesta cada uno de los materiales escolares que reciben sus hijos? Mi pequeña de seis años ha puesto a toda la familia a pensar en ese tema...

Comentarios  

 
#16 Teresa 25-09-2017 17:10
Algunos comentarios están buenos, pero otros están que para qué.
A la escuela se va a estudiar no a ir con lo último en producción.
Además, mejoren la ortografía que la educación no se cobra, por ende fueron a la escuela o nunca los maestros les hicieron dictado, ni dieron la asignatura de Español, ni les revisaron la libreta, ni sus padres tampoco.
LA EDUCACIÓN EN CUBA ES GRATUITA.
También alguien quiere que le den un subsidio para comprar los aditamentos de la escuela.
Bastante que no tiene que pagar la educación de su hijo hasta hacerse un profesional.
No voy a seguir escribiendo, porque hay mucha tela por donde cortar.
 
 
#15 sachiel 20-09-2017 13:32
Muy buenos comentarios, en especial el de manuel(12) y maite(13) Nuestros hijos no entenderan que lo que les damos es fruto del esfuerzo y el trabajo, porque no trabajan ni muchas veces se esfuerzan por estudiar, por el maternalismo-pa ternalismo acentuado de esta sociedad. Hemos llegado al punto de, o se toma la sugerencia de la obligatoriedad en las escuelas que daba plaff(6) o sencillamente, aceptamos que hay ricos y pobres, y de ahi a la debacle, no va nada. Concuerdo en que hoy se ven más muchachos estudiantes con celulares, que adultos.
 
 
#14 Amanda 20-09-2017 11:39
Porque se acabó la igualdad social. Los hijos de los Cuenta Propistas y dueños de negocios y Paladares pueden ostentar y darse todos esos lujos. Los hijos de los profesionales y obreros que trabajamos por un salario no podemos darle nada a nuestros hijos, pues solo con la comida y la merienda ya tenemos para sufrir bastante.
 
 
#13 mayté 20-09-2017 11:10
yo no he sacrificado a mi hija a vivir en el pasado sencillamente le doy lo que pueda darle y nadie me puede decir que es menos que ninguno, todos son iguales, esas no son las cosas que realmente importan, son cosas superfluas, trato de hacer lo que puedo y tiene las cosas que cualquier niño puede tener, no deja de tener su merienda, ni su jabita, ni todo lo que piden, pero todo de acuerdo a las posibilidades, y tiene que entender que cuando no se puede no se puede, ella feliz en su escuela como todos.
 
 
#12 manuel 19-09-2017 13:31
muy bueno el comentario. y el escrito de los foristas. siempre habra diferentes criterios. pero les digo algo. usted ve en las reuniones de padres como los mismos padres se quejan de que si las medias blancas estan caras. pero estos mismos padres que se quejan sus hijos tienen celular y todos los meses se lo recargan o de afuera. nosotros los padres que ya somos cuarentones llegando a los cincuenta somos los que queremos justificar todo y estar a favor de nuestros hijos dandole todo el gusto que ellos piden. no se habla del tema uniforme. ya este tema da pena hablarlo. soy del criterio que los alumnos de pre y politecnico se le debiera quitar el uniforme y que utilisen sus medios (ropas) para ir a estudiar. solamente prohibirles que no pueden ir en camiseta, chort o chancleta. todos los uniformes en este tipo de enseñansa los transforman de una manera que no parecen que van a estudiar. a pesar que hay un reglamento que esta juventud se burla de ello junto con los padres. que se lo permiten. el estado se gasta en uniformes para pre y politecnico. y los padres se vuelven locos buscando las tallas. para que al final lo transformen. solamente dejo uniforme para primaria y secundaria. mi hija que salio este año de los Camilitos. en todas las reuniones de padres todos los meses el Director. tenia que dar el teque de: los barones transformando el uniforme. los padres se lo permiten, que no se pueden sacar las cejas y los padres se lo permiten, no se pueden pelar a lo moderno y los padres se lo permiten, no se pueden tatuar y los padres se lo pemiten. las hembras. que el uniforme la saya no puede ser corta y los padres se lo permiten. yo escuchaba todo esto y me horrorisaba. algunos padres la mayoria bravos. por decian que el director la tenia cogida con los alumnos y que decian los alumnos. que el director es un Cheo y un Cuadrado. Yo me pregunto ¿esto no es militar? por que no se hace cumplir el reglamento. por que nosotros los padres somos asi. y muchas mas preguntas que me hago. que no encuentro respuesta. es verdad los tiempos cambian. pero la disciplina la educacion siguen siendo la misma. y los reglamentos hay que cumplirlos. son directivas de un organo superior cuando estas cosas no se cumplen se imponen pero ni una cosa ni otra. entonces cambiamos para mal. ya esto es parte de la sociedad en la cual vivimos. cuando mencione los cuarentones y cincuentones es que nos llamaban la generacion de los correctos. por las etapas de la revolucion que nos toco vivir. sin embargo queremos darle mas de lo que podemos a nuestros hijos. en ocaciones mi hija y su mama me dicen que ella es muy buena estudiante. yo le digo por supuesto que lo tiene que ser. si es lo unico que se te pide. si no haces mas nada. tienes que ser buena no. muy buena estudiante aunque no te de los gustos que tu quieres. Siempre con los hijos se falla en algo y todos nos damos cuenta cuando ya estan grandes y comiensan a enfrentarse a una familia. entonces es cuando nos jusgan. y nos preguntamos. que hice mal y que hice bien.
 
 
#11 Lien 18-09-2017 22:24
Hey plaff no se trata de ser iguales se trata de tener sentido común y darle importancia a lo que es realmente valioso, porque una cabeza hueca no tiene cura ni con todo el lujo del mundo se puede enmascarar la superficialidad q se ve hoy
 
 
#10 Ely 18-09-2017 22:08
Creo que la periodista se expresó muy claro y, no se trata de que en la actualidad nuestros hijos tengan que llevar exactamente lo mismo que nosotros 30 años atrás. Cada tiempo tiene sus cosas y sus modas, pero sí se entiende muy bien que lo que ella dice no es que las bolsitas de tela mojada sean mejor ni peor que los accesorios de ahora, sino que antes teníamos artículos más sencillos y éramos felices con ellos,
que el hecho de comprar un merendero igual que el del niño que más recursos tiene del aula no era algo determinante, ni tan importante, que nos sentíamos alegres con esas cositas sencillas y menos costosas salidas de la manufactura de la familia, precisamente porque nos preocupabamos por otros asuntos más importantes, como aprender algo nuevo e interesante cada día en nuestra escuela.
Pero creo que si recordamos esa época también quisiéramos tener de vuelta a nuestros maestros, esos tan dedicados y sonrientes, con buena presencia, que despertaban respeto y ternura al mismo tiempo, que nos inspiraban a estudiar mas, a leer y no aprender las cosas de memoria ni a obligar prácticamente a escribir un trabajo práctico en computadoras, que por supuesto, luego hay que gastar en imprimir. Antes los trabajos escritos por uno mismo, de hecho, demostraban a esos buenos maestros que habían sido hechos por nosotros mismos, sin copiar textualmente de la Encarta o Internet. Que por cierto cada día mandan más tareas inútiles para niños que obviamente no pueden hacerlo en tiempo limitado y más bien lo que hacen es obligar a los padres de los alumnos a buscar desesperadament e en artículos digitales y ponerlos tal cual, como si ella maestro no se diera cuenta de que es un fraude y jamás eso salió de la búsqueda y la investigación dedicada de un estudiante sentado en la biblioteca de su barrio (que por cierto, también han desaparecido porque se fueron destruyendo y nadie las reparo)
Quien engaña a quien ?
En fin, es el cuento de nunca acabar
Pero me parece super oportuno el artículo de Giusette, sobre todo cuando una está madre se da cuenta de tantas cosas que hay que hacer por los hijos.
El delirio por la brilladera de las mochilas y cualquier cantidad de tarecos que los niños creen que necesitan en esta época no es más que la carencia en el interior, como decía Martí
Hay mucha tela por donde cortar aquí, muchos futuros artículos de opinión, que seguramente Cubasi seguirá brindando porque son lo máximo en el periodismo digital, siempre una visión fresca y cercana a lo que nos preocupa como público. Saludos para todos
 
 
#9 VIOLETA 18-09-2017 17:08
La verdad no veo porque tenemos que vivir en el atraso,yo use de todo lo que me hizo mi abuela,ahora,no veo porque mi hijo tiene que usar esos accesorios de los 80 y 90,ademas por ejemplo, donde estan los bolsitos de mallita?,por dinero cubano digo,las mochilas,las luncheras,donde ?.Hay que hacer sufrir el bolsillo y aunque nos cueste caro,tambien hay que hacerles entender a nuestros hijos que esas cosas fueron fruto del trabajo y sacrificio y no sacrificarlos a vivir en el pasado.
 
 
#8 Yuniesky 18-09-2017 16:53
Muy acertado el artículo. Creo que no se basa en lo que solo debe garantizar el Ministerio de Educación (como algunos lo pueden interpretar), más bien en lo que debe garantizar la familia para que nuestros hijos no crezcan ni se desarrollen en una sociedad de consumo y aprendan desde pequeños que: "... lo esencial, es invicible para los ojos..."
 
 
#7 Alexander 18-09-2017 15:32
No veo porque hay que seguir con el bolso de tela mojado y la demás cosas de antes, si hay avances de todo tipo en la sociedad y en la economía. Si bien consumir por el solo hecho de consumir no es sano, hacer de pobre no nos hace mas noble, ni lleno de virtud.
No se puede tapar el sol con un dedo, el problema no es que no se compre sino que el país ponga todo su esfuerzo en desarrollarse que llevamos más de medio siglo en construcción del socialismo, que "paradogicament e" se hizo por desarrollar y dar más bienes y servicios y por ende mayor riquezas materiales y espirituales y ha sido al contrario.
Si la producción nacional fuera competitiva y de calidad, no haría falta buscar lo foráneo.

O sea usted aún escribe en maquina de escribir mecánica o lo hace en una moderna, capitalista y moderna PC?

Mejor haga un reportaje serio de porque ministro tras ministro de educación mienten al empezar los curso escolares y mi hijo no ha empezado porque la escuela no llegó los materiales durante las vacaciones y no tiene puertas y ventanas. Entonces a pesquisar un niño que va a dar 8vo grado. Gánese la plata haciendo un verdadero periodismo.
 

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