domingo, 23 septiembre 2018, 04:16
Martes, 22 Mayo 2012 05:20

Cuba contra la homofobia

Escrito por  Yuris Nórido, especial de Cubasi
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La Revolución socialista es inclusiva y se opone por principio a cualquier tipo de discriminación. Han quedado atrás, afortunadamente, los años de incomprensiones y errores.


No debe asumirse como justificación o atenuante, pero lo cierto es que las manifestaciones de la homofobia en Cuba nunca han sido extremas. No conocemos aquí, por ejemplo, crímenes por ese móvil, una situación que no es extraña en muchos países de la región. El cubano heterosexual homófobo nunca ha trascendido la agresión meramente psicológica, pocas veces con serios problemas para la integridad del agredido. La mayoría, de hecho, se regodea en la burla, una variante de ese choteo que de alguna forma marca la identidad nacional.

No es un atenuante, reiteramos, sin embargo no se puede negar que en otras regiones es mucho más difícil ser homosexual y asumirlo. En Cuba, de hecho, muchos homosexuales viven en pareja sin grandes complicaciones. Buena parte de sus vecinos los asumen con naturalidad e incluso con respeto y cariño.

Desde el punto de vista familiar, sobre todo en los últimos años, es evidente una tendencia a la tolerancia a la homosexualidad. No siempre lograda, de acuerdo, desde el primer momento, pero conseguida muchas veces con el transcurso del tiempo. Tener un hijo homosexual ha dejado de ser, sobre todo en núcleos urbanos, motivo señalado de vergüenza. Y muchas familias aceptan sin problemas la homosexualidad de sus hijos.

Otras personas, sin comprender o aceptar el fenómeno, se muestran cautas, respetuosas o indiferentes. En el peor de los casos manifiestan una homofobia pasiva. Pero el criterio más generalizado es aquel que reza que "no lo acepto, pero que cada cual haga lo que quiera con su vida".

Para algunos esa última posición es insuficiente, y lo es, de hecho. Pero a la larga hace menos daño que una homofobia militante, esa que afortunadamente ha perdido espacios en el ámbito más público. En Cuba, en este principio de siglo, no es "políticamente correcto" ser homófobo. O al menos hacerlo ver.

Tampoco es suficiente: se sabe que la hipocresía y el sentido de la conveniencia pueden ser camuflaje efectivo de actitudes francamente reaccionarias o prejuiciadas. Mas es evidente que si se asume que no es apropiada determinada actitud, aunque estemos dispuestos a ellas, algo hemos comprendido: al menos sabremos que el contexto ha cambiado.

Y es algo que será difícil abatir. Los que esperaban un pronunciamiento político en ese sentido, lo tuvieron en la reciente conferencia del Partido Comunista de Cuba. Para la organización, el hecho de ser homosexual no implica imposibilidad para formar parte de sus filas. De hecho, se ha marcado una oposición explícita a cualquier tipo de prejuicio en ese sentido en la sociedad cubana. Quizás no sea el primer paso en la lucha contra la homofobia desde el punto de vista institucional, pero para nadie escapa que es sumamente importante.

No podía ser de otra manera. Está claro que el tema sigue siendo polémico, incluso en el seno del Partido. Pero la evidencia científica acumulada y el carácter emancipador que se espera de una organización de vanguardia marcaron la decisión.

Nadie podrá ofrecer argumentos sólidos e irrefutables que justifiquen la homofobia: solo el temor a la diferencia, los prejuicios tradicionales, los acercamientos pseudocientíficos. Incluso, desde el punto de vista religioso cristiano, la posición más habitual -y oficial- no es agredir o desconocer al homosexual, sino pedirle que se abstenga de vivir su sexualidad.

(Algunos, dentro y fuera de las diferentes iglesias, consideran que esta es una actitud homófoba en esencia, y puede que tengan razón. Pero a nadie obligan a formar parte de una iglesia, y de todas maneras, la iglesia ha dejado de ser hace mucho tiempo rectora de la sociedad. Es parte, tiene voz, pero no puede imponer sus dogmas. Dejemos que esas diferencias las resuelvan ellos mismos al interno).

Cuba está ahora más preparada que nunca para tomar decisiones en pos de una sociedad sin prejuicios sobre la sexualidad. Y más allá del debate debe prevalecer el derecho.

Algunos consideran que todavía hay que hacer mucho en el ámbito de la educación. Otros creen, además, que debe hacerse con cautela y poco a poco, para no levantar ronchas. Lo primero es cierto. Lo segundo es más discutible.

Pero ninguna de las dos posiciones puede esgrimirse ante la responsabilidad mayor de una sociedad socialista: luchar contra cualquier tipo de discriminación. Primero hay que garantizar los derechos de los ciudadanos, incluso aunque esos derechos no sean comprendidos por la totalidad de la sociedad. Mientras y después, hay que trabajar en la educación y la promoción de esos derechos.

Los homosexuales tienen derecho a que el estado reconozca su unión, a contar con un respaldo legal en ese sentido. El nombre y el alcance de esa unión será con seguridad sometido a debate (yo, particularmente, me inclino por el matrimonio, lo que no significa que crea en él; creo, eso sí, en el derecho a la igualdad de derechos), urge al menos llevar el tema a las instancias.

El Centro Nacional de Educación Sexual, la Federación de Mujeres Cubanas, y otras instituciones científicas y sociales, han presentado un nuevo proyecto de Código de Familia -el que está vigente fue en su momento uno de los más avanzados de América Latina, pero ya precisa actualizaciones-. El Parlamento deberá analizarlo y pronunciarse.

Lo cierto es que el momento es propicio. Y los que piensan que Cuba tiene por delante cuestiones y retos mucho más importantes que atender las reivindicaciones de los que luchan por la igualdad de derechos de las "minorías sexuales", puede que tengan razón: no le demos al tema la extraordinaria relevancia que no tiene: resolvámoslo ya, y ocupémonos de a lleno a garantizar la supervivencia económica de nuestro proyecto. Esa es ahora mismo la prioridad.

Este 17 de mayo, Día contra la homofobia, centenares de cubanos marcharon apoyando todas las acciones a favor de la lucha contra la discriminación. Para algunos, la marcha es una provocación. Como lo es toda la jornada que organiza el Centro de Educación Sexual. Allá ellos, afortunadamente son cada vez menos.

El país ha abierto el debate sobre el tema, y al mismo tiempo realiza labores de promoción de una sexualidad plena, responsable. La Revolución socialista es inclusiva y se opone por principio a cualquier tipo de discriminación. Han quedado atrás, afortunadamente, los años de incomprensiones y errores.

Quedan rezagos; deberán ser resueltos con paciencia y pragmatismo. En momentos en que varios países de América Latina reconocen ya los derechos de los homosexuales, Cuba, que fue pionera en hacer realizada reivindicaciones sociales, no debe quedar a la zaga.




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Cubasi reproduce entrevista con la directora del Cenesex, a propósito de la Jornada contra la Homofobia que se celebrará en Cuba en mayo próximo.

Unas 400 personas de diferente orientación sexual protagonizaron hoy aquí un colorido desfile contra la homofobia, en el que reclamaron el cese de la discriminación.

Sobre el trabajo educativo que durante décadas ha llevado a cabo el Centro Nacional de Educación Sexual, Mariela Castro Espín accedió a conceder una entrevista exclusiva para CubaSí.

Comentarios  

 
#5 jr 26-12-2013 11:36
yo creo que cada uno hace con su vida lo que desee y la vive a su manera, lo que si no podemos estar dándole tanta promoción a estas personas, ahorita nos los ponen hasta uno por tarjeta.. vamos que está pasando con los cristianos de este pais.. dios creo solo hombre y mujer.. no hay términos medios... bata de promoción
 
 
#4 Juan Garcia Lopez 18-05-2013 14:09
De este tema se habla a diario y es muy lamentable que millones de personas en el mundo aun descriminan a las perosnas que por decesion propia eligen su deseo sexual, no es cierto que ese grupo de población es conflictiva y problematica, conflictiva y problematica existen en todos los grupos poblacionales, si hay homoxesulaes inrespetuosos , tambien los hay heteroxesuales, es decir no hay tal diferencia , cada persona elige algo , unos eligen malos caminos y de andar rodando por la vida, esos puden ser homox. o heterox. lo que define a los seres humanos debe ser sus sentimientos y no su deseo sexual, todavia en cuba hay mucho que mejorar en ese aspecto y sobre todo los miembros de la PNR que no pueden ver dos homres respetuosamente hablando, los rechazan y tenemos que eliminar esos perjuicios, que de hecho han mejorado mucho, porque epocas pasadas los llevavan a las unidades de la PNR y los golpeaban y despues ellos se quejaban porque se atendieron muchas quejas de este tipo y las respuestas a estas familias era: estaban en lugares oscuros y haciendo no se qué, cuando relamente no era asi, por favro todos tenemos en nuestras familias al menos un familiar con esas inclinaciones y es digno de respetar.
 
 
#3 marta 22-05-2012 12:39
Estoy plenamente de acuerdo con el periodista... Si de verdad la lucha contra la homofobia no es tan importante, ¿por qué no acabamos de superar este debate? Igualdad de derecho para todos los ciudadanos. Espero que a estas alturas nadie crea que ser homosexual es un pecado o una enfermedad.
 
 
#2 paquitoeldecuba 22-05-2012 09:39
Para el comentarista Ramón David: ¿quién determina y con qué criterio que problema social es más importante que otro? ¿Lo hace usted desde su propia sensibilidad o desde el poder heterosexual que invisibiliza el sufrimiento ajeno?
Para el autor: Coincido en casi todo el análisis, muy completo además. Solo llamo la atención de que el hecho de no tener información sobre formas más extremas de homofobia en nuestro país, como los crímenes de odio, no quiere decir que no ocurran. Lamentablemente , ni siquiera esa categoría de delito está tipificada, y muchas veces los asesinatos de personas homosexuales pasan a hurtadillas como crímenes pasionales, además de la ausencia de estadísticas sobre el problema. Pero sí existen, y la película Verde verde, de Pineda Barnet, ya ha hecho brotar más de un testimonio que recuerda casos concretos parecidos.
 
 
#1 Ramón David Fernández Pérez 22-05-2012 08:35
En Cuba hay problemas sociales más importantes que la lucha contra la homofobia. No me refiero solo a los económicos, me refiero también al racismo, a la pérdida de valores, indisciplina social, a los que debía prestársele mayor atención que a la lucha contra la homofobia, que en CUBA, a mi parecer, no es un problema crítico que precise de tanta atención.
 

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