lunes, 24 septiembre 2018, 04:04
Viernes, 25 Agosto 2017 19:52

Premio Julio Cortázar: Un cubano triunfa entre doscientos sesenta competidores

Escrito por  Paquita Armas Fonseca/Especial para CubaSí

La entrega del premio Julio Cortázar al escritor cubano Rafael de Ávila, por su cuento Viento del Neva, tuvo como escenario una vez más a esa casa museo suerte de ícono del Vedado, que ocupa justamente la esquina de las calles 19 y E, donde Dulce María Loynaz vivió sus últimos años y que, en parte, se conserva tal y cómo fue  arreglada por la premio Miguel de Cervantes y Saavedra.

El centro que radica en ese bellísimo edificio se honra con el nombre de la autora de En el jardín, por lo que deviene justo lugar para dar a conocer los resultados del certamen que recuerda al autor de Rayuela, y que este año llegó a su décimo sexta edición.

Rafael fue el merecedor del codiciado galardón “por haber logrado llevar a rango literario un problema acaso superado en la actualidad, pero siempre vigente, y la peculiar manera de asumir la intertextualidad como hilo conductor de un discurso hilvanado con eficacia y alto nivel escritural”.

El jurado integrado por el intelectual argentino Jorge Testero, la narradora cubana Marilyn Bobes y el creador, también cubano, Edel Morales, apuntó en el acta que “por la calidad de sus propuestas y el parejo nivel estético de las obras presentadas otorgar mención y recomendar para  su publicación, sin orden jerárquico, a los cuentos: Nicodemo y Colombina, del chileno Poli Délano (recientemente fallecido); Rosa Cachete, de la cubana Dazra Novak; El hombre que tenía un secreto, del argentino, residente en España,  Carlos E. Bischoff; Chancho, del también argentino Guillermo Mae Kay y Booble, del cubano Sergio Cevedo.

Los jueces decidieron “conceder una primera mención al relato Naufragante, del mexicano Nicolás Homero  Garcia por su buen  manejo del tema de la inmigración ilegal, su excelente factura y su manera original de resolver el desarrollo de un texto notable por su crescendo dramatúrgico”.

Miguel Barnet, presidente de honor del jurado, evocó la contribución de Ugné Karvelis, la segunda esposa de Cortázar, que fue la génesis del concurso nacido en Cuba y que hoy tiene carácter internacional y que, al decir del Presidente de la UNEAC, debe seguir creciendo en su proyección internacional.

Testero agradeció la posibilidad de una vez más estar en Cuba y abogó porque siempre reine la unidad entre sus habitantes, porque el enemigo está cerca y puede aprovecharse de cualquier fisura.
 
El escritor premiado agradeció al jurado y le entregó una flor a su hija, próxima a cumplir 15 años, dedicándole el premio, por el tiempo que le roba la literatura de recibir caricias y entablar charlas con su pequeña.

Abel Prieto, Ministro de Cultura, y un grupo de intelectuales asistieron a la velada en el centro Loynaz que ha tenido un agosto muy movido.

Y, según su director el ensayista Victor Fowler, “esto no ha terminado aún”. Supe, extraoficialmente que la despedida del verano será sonada, con participación de la comunidad, como lo fue el día de puertas abiertas que se exhibió un grupo de piezas de Dulce, espejuelos y mantilla incluidos, y que también tuvo una peña, con literatura de cordel, que debe celebrarse cada mes, además de diversas conferencias.

Modificado por última vez en Domingo, 27 Agosto 2017 07:00

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