jueves, 15 noviembre 2018, 09:21
Martes, 22 Agosto 2017 14:29

Oscar Pino: Digno sucesor de bronce de Mijaín López

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/Cubasí
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Oscar Pino se colgó un merecido bronce Oscar Pino se colgó un merecido bronce

Oscar Pino debutó por la puerta ancha en Mundiales al vestirse de bronce en los 130 kg del estilo grecorromano como parte de la cita del orbe que acoge París

Héctor Milián, Mijaín López, Oscar Pino. No lo dude, todos han dicho presente en el feudo de los mejores gladiadores súper completos del estilo grecorromano. Tres generaciones distintas, que han tenido la posibilidad de fraguarse al calor del nivel de sus predecesores, heredar en el colchón técnicas, mañas, variables de triunfo y parte de ese espíritu de campeones incluso.

Hoy nos compete como parte del Mundial de lucha de París, la historia del capitalino revestido en bronce Oscar Pino (26 de octubre de 1993), quien ha crecido indiscutiblemente bajo el azote de los desbalances letales de Mijaín. Como también lo hizo el cubano nacionalizado chileno Yasmani Acosta, en esta oportunidad .

Con Pino siempre simpaticé. Desde que derrotó a Keldis Josef en la primera categoría del 2015 en Camagüey. Corría el mes de enero y su constante empuje sobre el colchón, una de sus divisas a la hora de combatir, al igual que ahora en los colchones parisinos le rindieron excelentes dividendos.

Disciplinado como pocos, de esos luchadores que siempre llega el primero a los entrenamientos, sigue milimétricamente cada consejo de Filiberto Azcuy, Mario Olivera o el timonel principal Raúl Trujillo y ejecuta cual si siempre tuviese el tanque lleno de combustible, cada ejercicio, ya sea carrera, soga, trabajo técnico individual o sparrings.

Sin más miramientos su competencia en la ciudad Luz comenzó con sonrisa 5-1 ante el húngaro Balint Lam, subcampeón europeo. El veredicto llegó después de  tres expulsiones del colchón y dos penalizaciones por pasividad, pormenores descritos por el colega Rudens Tembrás.

Siguió su andadura sin muchos contratiempos por barrida de 4-0 sobre el búlgaro Miroslav Metodiev. Dosis repetida de tres expulsiones del tapiz y una pasividad decretaron el veredicto. Aumentó la exigencia en cuartos de final para Pino pues enfrente tenía al curtido alemán Eduard Popp, quinto olímpico de Río de Janeiro 2016.

Pino abrió con ventaja de dos unidades al término del primer periodo y luego el germano logró marcar por pasividad, pero el nuestro ripostó con intensidad y al sacarlo del colchón sentenció el combate.

El morbo y el listón de las expectativas se colocaron al límite: el talento novel antillano debía reencarnar al mismísimo ídolo de Herradura para imponerse en su duelo semifinalista con un conocido de varias batallas: el turco Ryza Kaayalp.

De hecho Pino expresó a Jit: “la idea es la misma, cumpliendo la recomendación de Mijaín de que no se puede echar para atrás ni aflojar en ningún momento”.

Fueron seis minutos semejantes al último duelo de Espartaco en el Coliseo romano. El otomano abrió con su habitual postura agachada y empuje como locomotora que surtió efecto, pues sacó a Pino del colchón. Una amonestación por pasividad le amplió a dos rayas la ventaja.

Su lado del pizarrón se mantendría inamovible mientras Pino forzaba con sus entrañas el pleito. De hecho Los jueces le premiaron con un punto por la pasividad del rival, pero ese constante accionar no la alcanzó para imponerse, aunque tanto Trujillo como el Comisionado Nacional Luis de la Portilla consideraron que Kaayalp merecía otra penalidad.

La expectativa a tope y la última batalla de Pino cara a cara con el bielorruso Kiryl Hryshchanka. El botón de F-5 y la posibilidad de actualizar hasta encontrar el veredicto no cesaba. Mis ojos no se apartaban del monitor hasta que al fin coronó su esfuerzo y tantas horas de aprendizaje con airosos 3-1.

La salvación de nuestros grequistas, que nuevamente escalan al podio en una lid suprema del orbe, y aderezaron el rendimiento de Pino con el séptimo escaño del también citadino Daniel Gregorich (85). Aunque también hallamos cierta satisfacción en el otro bronce de los 130, que en definitiva quedó en poder de Yasmani Acosta.

El pergamino dorado, su tercero en certámenes universales, quedó en poder de Kaayalp, victorioso en otra batalla campal frente al estonio Heiki Nabi por idénticos 2-1.

Miguel Martínez (66) santiaguero con experiencia mundialista, tampoco pudo hacerse justicia en esta oportunidad. Su categoría inscribió a 36 hombres sedientos de victoria y nuevamente pereció en el primer acto, como hace dos años cuando cedió 0-2 en Las Vegas ante el kazajo Demeu Zhadrayev.

Ahora su verdugo fue el igualmente representante de Kazajstán Almat Kebispayev por 5-2. Vaya maleficio el del indómito. Por cierto reinó la división el sudcoreano Hansu Ryu, victimario 2-1 del polaco Mateusz Bernatek.

Los clásicos colgaron sus trusas al caer el telón de la jornada de martes con otras cuatro divisiones: en los 59 kg el japonés Kenichiro Fumita doblegó por estrecho 2-1 al kazajo Mirambek Ainagulov para hacerse del oro.

Los 80 vieron proclamarse rey al armenio Maksim Manukyan, superior por barrida de 5-0 al bielorruso Radzik Kuliyeu.

Por colectivos precisamente Turquía (2-0-1)dominó el medallero, secundada por Armenia con par de cetros, y Alemania (1-1-1). Lo más sorprendente resultó el hecho de que los rusos (0-2-2) no se colgaron vellocino alguno.

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