domingo, 17 junio 2018, 18:34
Martes, 22 Agosto 2017 06:25

Radio en Cuba: ¡Felices 95!

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Sus imágenes sonoras, hoy como en 1922, colman la realidad y no es casual que sea considerada por muchos el medio de comunicación más cercano a los públicos.

La puntualidad siempre la ha caracterizado. Ahora que tiene 95, muchos siguen fijándose en los horarios de sus rutinas para poner en hora los relojes. Se han acentuado sus manías. En algunos lugares no concilia el sueño, ni siquiera lo busca, permanece despierta sin tomarse un descanso: trabajando siempre.

Para vencer el aburrimiento se llena de música y para niños, jóvenes y adultos siempre tiene una propuesta de interés. Tantos años en sus espaldas, le han hecho ser testigo de la historia y otras veces igualmente protagonista.

Es así como todavía recuerda la valentía de aquellos que en marzo de 1957 se dejaron oír en el éter dejando claras sus intenciones de libertad y luego en Sagua la Grande, otros jóvenes daban cuenta de las acciones de una Huelga para que todos tuvieran nociones de sus ansias de Revolución.

A sus 37 recibió a los Barbudos que bajaron de la Sierra para volverla más autónoma, más nuestra. Ella, la radio, ha seguido con fidelidad los pasos de sus hijos. Continuará en su afán orientador, educando incansablemente.

Sus imágenes sonoras, hoy como en 1922, colman la realidad y no es casual que sea considerada por muchos el medio de comunicación más cercano a los públicos.

Independientemente de nuevas tecnologías o de la irrupción en 1950 de su más acérrima rival: la televisión, nada se compara con las sugerencias al oyente, con los retratos diferenciados particularmente por aquel que escucha por ejemplo: un dramatizado.

Di mis primeros pasos en una radioemisora. De manera que, sin remedio o con él, apuesto por el mensaje que llega a los lugares más intrincados a pesar de inclemencias del tiempo y de forma más económica: la radio de las mayorías, de mis vecinos, de mis padres, mía.

Dicen que el invento de la radiodifusión en Cuba no acaparó muchos adeptos en sus comienzos, aunque paradójicamente todo lo que inicia siempre tiene a su favor muchísimos fanáticos.

La radio tiene magia y si no, pensemos en la historia de Tranquilina Iguarán, la abuela de Gabriel García Márquez, que no por capricho nunca se desvestía mientras escuchaba la “caja mágica”, aseguraba que allí detrás había alguien escondido.

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