lunes, 12 noviembre 2018, 15:59
Lunes, 14 Agosto 2017 10:20

Mundial de Atletismo en Londres… Despedida gris para Cuba

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/Cubasí
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Yorgelis Rodríguez, indudablemente la de mejor rendimiento por Cuba Yorgelis Rodríguez, indudablemente la de mejor rendimiento por Cuba

Ni remontándonos a Helsinki 1983, edición pionera de los Mundiales de Atletismo, cuando el discóbolo Luis Mariano Delís (67.36-plata) fue nuestro único medallista, ahogaríamos este vacío que nos dejó Londres.


La cita de la capital británica tuvo un aura peculiar: las despedidas de Usain Bolt y Mo Farah; la estocada de Yulimar Rojas sobre Catherine Ibargüen; la confirmación de la holandesa voladora Dafne Schippers como la mujer más rápida en la actualidad en los 200 metros; la caída de los relevos 4x100 y 4x400 varoniles estadounidenes a manos de Gran Bretaña y Trinidad y Tobago, por ese orden; el sprint  final y crono de Caster Semenya en los 800 metros…

 Postales admirables todas, que sumadas a cruentos duelos, no tan excelsas marcas y varias lesiones, como si hubiesen echado una maldición a la pista, en la cual los jamaicanos cargaron con el mayor daño del conjuro, hicieron nuevamente del deporte Rey, uno de los principales atractivos que degustar.

Cuba, ya no tan contundente en ese panorama

No podíamos aspirar a emular la décima plaza (2-1-0) del medallero conseguida en Beijing 2015, como tampoco al duodécimo escaño por puntos. Siendo objetivos no estaba nuestra legión en condiciones de materializarlo. Las expectativas y los análisis se mostraban en la ruta de al menos superar el puesto 35 en el medallero y al 26 en la tabla que contempla los rendimientos de aquellos ubicados entre los ocho primeros de cada evento, alcanzados en los Olímpicos de Río.

Cayó el telón, horas sentado delante del Televisor, madrugadas de pacto de no agresión con Morfeo, sed y esperanzas acrecentadas… esa posibilidad de volver a ver a Cuba escalar al podio de premiaciones, tras el bronce reparador de Yarisley Silva (4.65 metros) en el salto con pértiga se nos agotó.

Ahora en el recuerdo solo nos queda un triste lugar 36 por medallas y un aceptable 14 en materia de puntuación.

Vayamos por pasos: los 6 594 puntos de Yorgelis Rodríguez  no sirven para tapar los restantes rendimientos. Ni siquiera el hecho de que los cronos de los relevos antillanos, pese a no parecerse estos últimos a sus mejores registros históricos, se convirtieron en sus mejores performance de 2017.

Esos fueron apenas destellos, en medio de un fantasma de dimensiones insospechadas que viste túnica blanca y acecha a los nuestros en eventos fundamentales, donde desde hace buen tiempo no consiguen emular o superar sus registros de mayor relieve. Hablamos de participación en 22 pruebas, cifra que lo dice todo.

Hay una palabra que pesa como edificio en esta realidad: planificación. Nuevamente se sucederán análisis, pero tendremos que esperar dos años para dilucidad a ciencia cierta, como hemos variado el curso, si en la ruta del acierto o si proseguimos en esa meseta en Doha 2019, antesala de lo que pudiera suceder bajo los cinco aros en Tokio.

En ese corredor húmedo y sombrío que nos alberga, parece haber luz al final. Al menos esa es la lectura si consideramos la precensia de una docena de efectivos en semifinales,  algo que reposaba en el recuerdo de Daegu 2011 y Londres 2012. A eso le adicionamos la presencia de nueve finalistas, entre ellos talento novel de la cantera como la propia Yorgelis, los triplistas Andy Díaz y Cristian Nápoles, a quiénes hay que sumarles al as universal cadete Jordan Díaz, y la cuatrocentista Roxana Gómez, y el vallista corto Roger Iribarne como los más promisorios.

De cualquier manera ellos no suplen una verdad inobjetable. Las principales figuras del campo y pista de la Mayor de las Antillas, al menos la gran mayoría, si bien coquetean con la meca de sus respectivas pruebas, en muy contadas ocasiones demuestran todo el empuje necesario para colgarse un metal en su pecho.

En el adiós lo sufrimos con las discóbolas Yaimé Pérez (64.82-cuarta) y Denia Caballero (64.37-quinta), bien distantes de sus registros cimeros y de lo que exhibían antes de inscribirse en la campaña. Constituían la última chispa de esperanza y se nos apagó.

Como también nos dejaron tragos de amargor las incursiones de José Luis Gaspar en los 400 c/v, el propio Lescay en la vuelta al óvalo individual, Liadagmis Povea en el triple femenino… Pseudo consuelo nos dejó la balista Yaniuvis López, pues si bien logró 18.03 metros, esa misma cota no le hubiese alcanzado para colarse en la definición en las cinco versiones precedentes de justas universales, ni bajo los cinco aros de Beijing a la fecha.

Nuestro campo y pista debe ser revolucionado. Es una urgencia, que pasa tanto por las pruebas de mayor tradición como son las áreas de saltos y lanzamientos, hasta el soñado rescate de la velocidad.

El impacto de la nostalgia se acrecienta en nuestros pectorales. Ni por asomo nos acercamos a Atenas 1997(4-4-1), nuestro mejor rendimiento en estas lides, aunque confluyen otras variables como la partida de varios exponentes de calidad hacia otros lares, la pérdida o merma de los prospectos en su transición o establecimiento posterior en la categoría élite, entre otras.

De forma general Estados Unidos recuperó su supremacía, amparado en una decena de títulos, 11 platas y nueve bronces, además de 272 unidades. Kenia (5-2-4) y 124, le secundó; en tanto Sudáfrica (3-1-2) y Gran Bretaña (105) copaban el top tres en uno y otro indicadores. Hegemonía que había cedido ante Rusia en Moscú 2013, y ante Kenia hace dos años en el Nido de Pájaro del gigante asiático.

Al bronce de Yarisley, Cuba sumó 35 rayas, pero como ya les hemos venido exponiendo, ese puesto 14 apenas consuela, toda vez que sí exacerba la voz de alerta. Cubasí cierra con las marcas de cada uno de nuestros representantes, otro indicador en este recuerdo grisáceo:

Juan Miguel Echevarría-Longitud (7.86 mts)
Maykel Massó (8.26)
Yarisley Silva-pértiga (4.65 mts)
Liadagmis Povea-triple salto (13.55)
Cristian Nápoles (17.16)
Andy Díaz (17.13)
Lázaro Martínez (16.66)
Zurian Echevarría-400 c/v (56.44 segundos)
José Luis Gaspar (51.82)
Yoandys Lescay-400 metros (45.93)
Roxana Gómez (51.98)
Yorgelis Rodríguez-heptalón (6 594 puntos)
Rose Mary Almanza-800 metros (1:59.79 min)
Yaimé Pérez-disco (65.58 metros)
Denia Caballero (64.37)
Yaniuvis López-bala (18.03)
Roger Iribarne-110 c/v (13.43)
Yordan O´Farrill (13.56)
Relevo 4x100 masculino (39.01 segundos)
Relevo 4x400 masculino (3:01.10 minutos)
Leonel Suárez-Decatlón (DNS)

Visto 2283 veces Modificado por última vez en Lunes, 21 Agosto 2017 15:18

Comentarios  

 
#3 Arquero 15-08-2017 15:11
¿A qué hombre se le parece usted Caster Semenya? Eso no tiene que ser visto como un problema de genero ni ocho cuartos, es el uso de hormonas para aumentar el volumen muscular, el crecimiento, y ni se que barbaridades mas. Los de la NBA utilizan hormonas para el crecimiento igualmente. Los rusos están sancionados por ese tema, los jamaicanos desde que descubrieron que en Jamaica eso era un relajo van para atrás incluido Bolt. Cada rato aparece un eléctrico desconocido o una viejísima figura y le dan la patada a la campana. Sin trayectorias ninguna o acabados. La magia no existe.
 
 
#2 Lissette DVLH 15-08-2017 10:55
Tampoco tan calvo, los nuestros no estuvieron para nada bien, ni siquiera regular, fueron pésimos.
Con todas las desventajas que puedan tener en las que el bloqueo juega un papel importante, nuestros deportistas entrenan, ese es su aporte social mientras otros trabajamos para que ellos puedan ser y estar entre los grandes.
Estuvieron pero no fueron grandes y hace rato que nuestro deporte en sentido general, está dejando un amargo sabor.
Considero que el deporte cubano debe analizarse profundamente, sin paternalismos ni apapachos innecesarios porque ya no somos nada ni a nivel de centro americanos.
Caster Semenya parece un hombre y ya la han evaluado los especialistas, es súper genial.
 
 
#1 Arquero 14-08-2017 12:22
Bien por nuestros atletas que están compitiendo contra muchos deportistas mediáticos respaldados por firmas, laboratorios y clínicas de medicina deportiva. Los nuestros van en desventaja. Así es como se debe analizar las cosas y no con mensajes lastimeros y tristes por un pasado que ya quedo atrás. Miren la tal Caster Semenya es casi un fenómeno de películas. En la carrera de 800 final competía otra que parecía un trasgo del Señor de Los Anillos. Eso es uso ilegal de las hormonas realizado por alguna clínica.
 

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