domingo, 24 junio 2018, 13:14
Domingo, 13 Agosto 2017 06:00

Fidel Castro: El soñador y las multitudes

Escrito por  Vladia Rubio
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“El ideal es una forma superior de vida en que la muerte individual no cuenta”, escribió Fidel en un parte de guerra trasmitido por Radio Rebelde en mayo de 1958.

Sus ideales siguen vivos hoy, aniversario de su natalicio.


Este domingo 13 de agosto habría cumplido 91 años y, de no haber sido por ese absurdo previsible que es la muerte, estaría aun repitiendo: “Por todos los caminos les vamos a hacer resistencia”.

Fueron esas sus palabras, escritas en abril de 1958, anticipando la que sería divisa del Primer Frente Rebelde ante la ofensiva de verano del ejército batistiano en el firme de la Sierra Maestra.

Mas no solo quedó circunscrita esta afirmación a aquella histórica etapa, recogida por el líder histórico de la Revolución en uno de sus últimos libros: La Victoria Estratégica.

En ese mismo volumen recuerda:

“Entramos en la capital el 8 de enero de 1959 (...) Una marea de pueblo revolucionario se incorporó a nuestra tropa y, junto a los veteranos del Moncada, el Granma, el llano y la Sierra, nutrió de gente sana, nueva y pujante las filas de lo que poco tiempo después serían nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias. La vida, al fin, desbordaba predicciones y sueños.”

Hacerle resistencia al enemigo, resistir, constituyó una de sus máximas en defensa de la Revolución cubana a lo largo de su larga carrera como estadista.

Así lo confirmó también en la Introducción al mencionado texto, publicado en 2010, donde consigna:

“A medida que el poder del imperio crecía hasta convertirse en la más poderosa potencia mundial, hacer una Revolución en Cuba se tornaba una tarea bien difícil. Unos pocos hombres fuimos capaces de soñarla, pero nadie podría atribuirse méritos individuales en una proeza que fue mezcla de ideas, hechos y sacrificios de muchas personas, a lo largo de muchos años, en muchas partes del mundo.”

La historia volvió a darle la razón el pasado noviembre, cuando en todas las geografías de esta Isla un coro de multitudes repetía “Yo soy Fidel”.

Sí, “a nadie podría atribuirse méritos individuales” en tal proeza, pero tantos millones coreando dan fe de un sueño que no termina y será defendido.

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Las ideas, que valen más que trincheras de piedras, reencarnan, después de la muerte de algunos hombres, en otros muchos. 

Ve tranquilo, Fidel, que nosotros nos encargaremos de que tus ideas vivan por siempre. Ve tranquilo, Padre, que tú no has muerto; en tu caso morir es VIVIR.

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