miércoles, 15 agosto 2018, 10:24
Lunes, 14 Agosto 2017 08:02

Yemen: Genocidio por hambre

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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En Yemen más de siete millones de personas sufren hambre, y otros 20 millones son víctimas de la inseguridad alimentaria, tras dos años de guerra impuesta por Arabia Saudita.

Quizás varias fotos de Reuters que dieron la vuelta al mundo fueron el único resquicio informativo que mostró la hambruna que está sufriendo el pueblo de Yemen, y la ayuda internacional no solo no llega a tiempo, sino que casi no existe.

Y es que el genocidio por hambre se profundiza por el cerco impuesto por la coalición internacional de nueve países liderada por los reyes sauditas, comandada por el imperialismo y la Organización del Tratado del Atlántico Norte desde el Pentágono.

Cierto que no solo es Yemen el único país que atraviesa la mayor crisis humanitaria debido a conflictos desde la creación de la Organización de las Naciones Unidas en 1945. La ONU alerta que más de 20 millones de personas se enfrentan a la inanición y el hambre en Sudán del Sur, Somalia y el norte de Nigeria, pero que es Yemen el que tiene la mayor crisis humanitaria, con más de siete millones de personas que sufren hambre, y otros 20 millones son víctimas de la inseguridad alimentaria, tras dos años de guerra impuesta por Arabia Saudita.

Desde marzo del 2015, cuando comenzó la campaña militar saudita contra Yemen, son cerca de 12 000 los civiles muertos y más de cuatro millones han quedado desplazados.

La ONU había informado que se necesitaba un total de 4 400 millones de dólares antes del mes de julio para impedir la catástrofe, que se podría evitar sí los organismos internacionales aunaran esfuerzos, con lo cual se pondría un freno a los deseos expansionistas de los promotores de guerras y conflictos a costa de la hambruna y el sufrimiento de los pueblos inocentes. Pero solo llegó una suma irrisoria, y las penalidades se agudizaron, sin que se vislumbre una solución.

El desglose los damnificados por el conflicto desatado por el imperialismo es elocuente: tres millones de desplazados, 14 millones solo comen un pedazo de pan por día, siete millones no tienen nada, pero absolutamente nada, que comer; nueve millones no tienen acceso a agua, dos millones de niños necesitan cuidados médicos urgentes y 500 000 sufren desnutrición aguda severa; mil niños mueren todas las semanas, uno cada 10 minutos, y la epidemia de cólera desatada en estas circunstancias ha cobrado miles de víctimas.

Los hospitales fueron demolidos por los bombardeos de la coalición, no hay agua ni electricidad, y prima un brutal desabastecimiento por el bloqueo de la coalición a los puertos. La canasta familiar hoy solo cuenta con harina y arroz y en el último año aumentó su precio más del doble. El pan, principal alimento del yemenita, es extremamente raro de encontrarse.

Esta situación es fruto del enorme complot contra un pobre país árabe que siempre ha sido celoso de su libertad, comparable al afgano, por sus victorias ante invasiones extranjeras, como ha hecho repetidamente contra Arabia Saudita y en una ocasión contra Egipto, así como obligó a los colonialistas británicos a marcharse.

Pero esta vez, la situación es mucho más grave, porque a la reacción externa se ha unido la interna, incluso de lo que cierta prensa, quizás confundida, destacó como un movimiento progresista, el houthi, que, en realidad, proviene de una burguesía muy arraigada, la cual, de una forma u otra, por intereses de clase, le ha estado haciendo el juego a sauditas e imperialistas norteamericanos.

Todo ello oculto con una propaganda tergiversadora que califica a quienes en realidad han mantenido una consecuente actitud de atrasados, bárbaros y terroristas, que encabezan una “disputa interétnica” o “interreligiosa”, entre chiítas y sunnitas, comandados por debajo del telón por intereses de Irán contra Arabia Saudita.

Es decir, una infamia contra un movimiento popular que quiso sacudirse las cadenas de malos gobiernos, y de una reacción externa que quiere hacer desaparecer a quienes quieren evitar que Yemen sea una nación servil.

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