miércoles, 14 noviembre 2018, 06:22
Miércoles, 09 Agosto 2017 09:04

Un Mundial de atletismo tan gris como el cielo de Londres

Escrito por  Prensa Latina
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Hasta el momento no apareció ningún récord mundial, ni siquiera alguna cota máxima para la competencia.



Más allá de la ilustre asistencia de muchos campeones olímpicos de Río de Janeiro-2016, muchas personas muestran su descontento hoy por la mediocre calidad de los tiempos y marcas registrados durante el Mundial de atletismo de Londres.


El primer grito que pusieron en el cielo ocurrió cuando el jamaicano Usain Bolt apenas corrió 9.95 segundos en la final de los 100 metros lisos, prueba ganada por el estadounidense Justin Gatlin con 9.92, el peor registro desde París-2003.


Después llegaron otras finales de impacto como, por ejemplo, los 110 metros con vallas para hombres, y el resultado no pudo ser más desilusionante: nadie bajó de los 13 segundos y solo el campeón jamaicano Omar McLeod (13.04) llegó a la meta en menos de 13.10.


Más decepciones llegaron en los 100 para damas, los 800 masculinos, la pértiga en ambos sexos, incluso en el triple salto femenino, donde hubo una competencia frenética por el título entre la venezolana Yuimar Rojas y la colombiana Caterine Ibargüen, pero los resultados no superaron ni siquiera los 15 metros. Hasta el momento no apareció ningún récord mundial, ni siquiera alguna cota máxima para la competencia, y eso que la mayoría de los concursantes veneran las condiciones del estadio Olímpico Reina Isabel para la implantación de nuevos primados.


Una de las máximas atracciones aún latentes recae en el sudafricano Wayne van Niekerk, quien conquistó el título en los 400 metros con notable 43.98, y se presentó también en los 200 para optar con fuerza por un doblete mundial de leyenda, algo solo conseguido por el estadounidense Michael 'el Pato' Johnson en Gotemburgo-1995.


Transcurrida ya la primera mitad del campeonato, los fans y los especialistas sueñan con una mejoría de los tiempos y marcas, aunque ya están resignados a la maldición del año después de los Juegos Olímpicos, o lo que es igual, una temporada de transición, signada por registros de segunda clase.


La asistencia de 33 campeones olímpicos de Río-2016 y 31 monarcas del mundo de Beijng-2015 motivó muchísimo en la compra de boletos, y los expertos auguraron un cambio de tendencia en cuanto al año después de los Olímpicos, pero nada ha cambiado, a no ser que los atletas aún en liza nos sorprendan y nos regalen jornadas de infarto. Por el momento, el Mundial de atletismo está como el cielo de Londres, gris, encapotado desde el amanecer y sediento de rayos de sol.

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