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Martes, 25 Julio 2017 05:47

Andrés Aldama: dos finales olímpicas

Escrito por  Lemay Padrón Oliveros
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Nunca está de más reconocer a nuestras glorias deportivas, más aún en el caso de hoy, porque el boxeador Andrés Aldama es muy poco recordado pese a lograr colarse en dos finales olímpicas consecutivas y ganar el título en Moscú 1980.



Aldama, nacido el 5 de abril de 1956 en la occidental provincia de Matanzas, llevaba su joven carrera deportiva por cauces mediocres hasta mediados de 1976, cuando ganó el título en el Torneo Internacional Giraldo Córdova Cardín. Hasta ese momento, apenas tenía dos medallas de bronce en torneos nacionales Playa Girón, en Isla de Pinos-1973 en la división de 63.5 kilogramos, y en Camagüey-1976, en 67, cuando perdió con el excepcional Emilio Correa.


Sin embargo, meses después Aldama rebajó a los 63.5 kilos y aprovechó para imponerse por primera vez en suelo patrio, en una justa organizada por la provincia de Pinar del Río. En suelo pinareño venció al alemán Karl-Heinz Kruger, al costarricense José Luis Lizano, al camagüeyano Víctor Corona y al local Secundino Ferrer por el oro.


Tal desempeño le abrió las puertas del equipo Cuba, y no desaprovechó la oportunidad. Sin otro aval representó a la mayor de las Antillas en los Juegos Olímpicos de Montreal, y desde su primera salida a la Arena Maurice Richard mostró credenciales para llevarse el cetro.


Fue dejando a sus rivales uno a uno en su camino a la final: con relativa facilidad, por RSC en el segundo al turco Sabahattin Burcu, e igualmente por RSC en el segundo rollo al dominicano Jesús Sánchez y al húngaro Joszef Nagy, y por nocaut en el capítulo inicial al búlgaro Vladimir Kolev.


Por el oro llegaría su escollo más difícil, el estadounidense Ray Sugar Leonard, el mejor peleador en la escuadra olímpica de ese país. Como era de esperar, venció el norteño 5-0, pero de todas maneras Aldama convenció a sus detractores de que debían contar con él en el futuro inmediato.


Los años sucesivos lo vieron coronarse en los Playa Girón de 1977, 1978, 1979, 1980, 1981 y 1982, siempre en 67 kg, salvo en el 78, cuando lo hizo nuevamente en 63.5. En tanto, de los Cardín ganó los de 1979, 1980 y 1981 en 67, y los de 1976, 1977 y 1978 en 63.5. Además agregó un bronce nacional en 1983, ya a las puertas del retiro.


Igualmente, consiguió la presea dorada en los Panamericanos de San Juan-1979 (con espectacular fuera de combate al jamaicano Mike McCallum en la final), la IV Espartaquiada de los Ejércitos Amigos de La Habana-1977, y los Torneos Internacionales Batalla de Carabobo-1977, Strandja 1979 y 1982 y Copa Química de Halle-1982.


Asimismo, en duelos bilaterales con Estados Unidos venció a todos sus oponentes: 3-0 a Ronnie Shields en noviembre de 1977 en Houston, 3-0 a George Haynes en La Habana, en febrero de 1978, por RSC en el primero a Clinton Jackson en Nueva York, en octubre de 1978, por RSC en el segundo a Donald Bowers en La Habana en febrero de 1979, y 3-2 a Louis Howard en febrero de 1982, en La Habana.


Tomó parte además en el Campeonato Mundial de Belgrado-1978, pero allí sucumbió 2-3 en cuartos de final frente al soviético Valeriy Lvov, a la postre ganador del oro, luego de vencer por nocaut en el tercer rollo al venezolano Ildemar Paisán y por RSC en el primero al indonesio Anwar Samsul.


Llegó su momento cumbre en los Olímpicos de Moscú-1980 y entonces no dejó margen a dudas. Fue dejando por su orden a Pierre Sotoumey, de Benín (RSC en el tercero), al difícil soviético Israel Akopkohyan (3-2), al búlgaro Plamer Yankov (KO en el tercero), al experimentado germano Kart-Heinz Kruger (5-0) y por el oro al ugandés Joseph Mugabe (4-1), quien estuvo todo el tiempo tratando de cazar al criollo para enviarlo a la lona.


Tras su consagración olímpica siguió reinando a nivel doméstico, pero pese a tener solamente 25 años se le empezó a criticar por su estilo efectivo, pero poco depurado, y se le marginaba de competencias importantes. Se impuso en el Playa Girón de 1982 y lo llevaron a la gira europea, donde ganó el Strandja y la Copa Química, este último por primera vez, y sin embargo, al Mundial de Munich llevaron a José Luis Hernández, quien cayó en la primera pelea.


La desmotivación hizo mella en él y tras el bronce en el Girón de 1983 colgó los guantes con apenas 27 años de edad. De cualquier manera, aprovechamos para homenajear de manera sencilla a este púgil, que pocas veces recibió el reconocimiento de la prensa especializada por sus méritos dentro del cuadrilátero, donde intercambió golpes con los mejores del mundo.

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