viernes, 16 noviembre 2018, 03:20
Domingo, 23 Julio 2017 10:13

Verano en Cuba: ¿Playa o piscina?

Escrito por  Marta Hernández, ACN
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Los residentes en el Trópico disfrutan de un clima agradable durante todo el año, aunque hay visibles variaciones en cuanto a la temperatura y régimen de lluvias, la naturaleza les permite, el disfrute y descanso en lugares abiertos durante los 12 meses del año.


  Marcada predilección tienen los habitantes de esa zona por las playas y las piscinas, sobre todo quienes viven en  las islas,  muy apegados al mar por ideosincracia, que consideran  la asistencia a las costas como máxima expresión de disfrute y esparcimiento.

  Algo llama la atención ante esta verdad común a muchas  naciones isleñas o no, y es que algunas personas, aún en zonas de playas, prefieren pasar las horas en las albercas, muchas de ellas ubicadas cerca de la franja costera.

  Esta predilección deviene  línea divisoria social, incluso dentro de las familias; porque siempre algunos de sus miembros se niegan a compartir los días junto al mar y se unen a otros grupos para descansar y recrearse en las piletas.

  Una pequeña indagación sobre el particular muestra razones convincentes del por qué de este comportamiento.

  Margarita Rodríguez, residente en Trinidad, asegura que ir a la playa y escuchar los sonidos que provienen del océano es una de las mejores terapias que puede tener, también aprecia los beneficios de andar sobre la arena, porque se le reactiva la circulación de las piernas.    Comenta que en las piscinas no se siente tan relajada, ni se tonifica tanto.

   Mientras algunos cubanos comparten esta opinión, Vivian Méndez, de Santa Clara, afirma que disfrutar de un día de piscina es perfecto,  se libra de la molestia que le causa la arena, las aguas siempre están tranquilas y  hay espacios para cobijarse del sol.

   También refiere que son sitios más cerrados donde puede  departir con más intimidad junto a amigos o familiares, y en casi todos los casos disfruta de bebidas y alimentos ligeros.

    Los controles sanitarios establecidos para estos sitios públicos son otros de los argumentos que esgrimen quienes ven en las pocetas la solución ideal para los días de asueto, mientras que los adictos a las playas asumen que nada supera  la limpieza de las aguas marinas y sus cualidades curativas.

    Esta división natural muestra la versatilidad de los seres humanos, y motiva que en Cuba en las diferentes ciudades, con costa o no, existan piscinas habilitadas para el baño popular, las que son muy demandadas, sobre todo en la etapa estival.

   Para los amantes del mar y las arenas también se establecen instalaciones propicias para el descanso y relax con disímiles  cualidades para hacerlas asequibles a los diferentes públicos.

  Asimismo en los meses de verano se crean  posibilidades para que grupos de familiares, de trabajadores o amigos lleguen hasta la playa y durante el día disfruten de uno de los mayores encantos de la naturaleza.

   En uno u otro espacio siempre se debe recordar que el cuidado y protección de las instalaciones y la naturaleza es primordial para perdurar los encantos del ambiente y las obras que el hombre construye.    

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Comentarios  

 
#1 Grisell 15-08-2017 16:37
Lamentablemente una gran mayoría de cubanos no tienen cultura para disfrutar de una piscina, lo digo porque en donde trabajo los veo bañarse con ropa inadecuada, no se enjuagan para entrar, se orinan dentro del agua, toman bebidas, molestan a los demás porque se tiran sin pensar que salpican de agua a otros que están disfrutando tranquilamente, en fin, hay que cultivar mucho a la gente.
 

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