miércoles, 26 junio 2019, 16:30
Viernes, 21 Julio 2017 05:46

Historias de Pablo Neruda a propósito de su natalicio

Escrito por  Prensa Latina
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Si viviera tendría 113 años de edad y la gente en Chile y en el mundo se emocionaría igual, sobre todo si uno de sus amigos de antaño recordara sus versos: Pablo Neruda, referente de la poesía hispanoamericana.


Y para evitar ambigüedades, el escritor y poeta argentino Roberto Alifano, fue directo en el comienzo de su charla en esta capital y lo hizo con ¿Dónde estará la Guillermina?, "una de las obras de Neruda más tiernas y sentidas".


Cuando mi hermana la invitó
y yo salí a abrirle la puerta,
entró el sol, entraron estrellas,
entraron dos trenzas de trigo
y dos ojos interminables.
Yo tenía catorce años
y era orgullosamente oscuro,
delgado, ceñido y fruncido,
funeral y ceremonioso (...)


Alifano conoció al autor de Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada en Argentina en 1965. Lo invitó a venir a Chile y lo hizo en un tormentoso y largo viaje por tren. Cuando por fin se dio el encuentro, se quedó un mes.


"Me iba recibir supuestamente media hora, pero luego me insistió en quedarme con él y con Matilde (Urrutia) en su casa de Isla Negra. Fue Neruda quien me aclaró que mi apellido no es de origen árabe, sino italiano", comentó.


Acompañado de Rodolfo Reyes Muñoz, sobrino de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Neruda), el autor argentino también rememoró de la relación respetuosa con Jorge Luis Borges, más veces por cartas, y con César Vallejo.


"El mismo Neruda decía que Borges era un anarquista de derecha y él estaba alineado siempre con la izquierda", acotó.


Reyes Muñoz aprovechó el coloquio para señalar que en octubre próximo un panel científico internacional expondrá finalmente las causas de la muerte de Neruda, después de una extensa investigación.

Existen sospechas, al parecer fundadas, de que el también creador de Canto General y Confieso que he vivido, falleció con ayuda de terceros el 23 de septiembre de 1973 pocos días más tarde del sangriento golpe de estado de Augusto Pinochet.


En el conversatorio llamado "Neruda, ese maestro y amigo generoso", Alifano rememoró la valentía de cientos de personas que fueron al Cementerio General de Santiago a despedir los restos mortales del Premio Nobel de Literatura.


"Yo estuve preso en tres ocasiones y la pasé mal. Expliqué a la dictadura que no era política, que simplemente como corresponsal de prensa y poeta me sentí en el deber de decir unas palabras de Neruda", anotó.


Me expulsaron de Chile y tuve que marcharme con mi familia, dejando unos textos de Rubén Darío que nunca pude recuperar, detalló con nostalgia.


Para cerrar, otras estrofas del gran poeta:


Mi corazón ha caminado
con intransferibles zapatos,
y he digerido las espinas:
no tuve tregua donde estuve:
donde yo pegué me pegaron,
donde me mataron caí
y resucité con frescura
(...)
Vine a vivir a este mundo.
¿Dónde estará la Guillermina?

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