Está claro que en el ámbito de los libros digitales, de los libros electrónicos, los e-books… en Cuba se ha hecho algo, pero queda mucho por hacer. Todavía estamos empezando, a pesar de que algunas editoriales han presentado productos interesantes. No obstante, todavía estamos en pañales.
La práctica ha demostrado que el libro impreso, el libro tradicional, no va a desaparecer, al menos en los próximos años. Hace algún tiempo algunos aseguraban que esos libros tenían sus días contados ante el creciente impacto de las nuevas tecnologías. Pero ahora mismo, todo parece indicar que hay públicos y, por tanto, mercado para los dos tipos de libros.
Tiene que ver, más que nada, con los hábitos y con las sensaciones. Porque está claro que por muy avanzado que sea un lector digital (y los hay muy avanzados), la experiencia nunca va a ser igual. Pero en definitiva, no se trata de hacer emulaciones entre las dos maneras de leer. Se trata, en todo caso, de que la gente lea más. Y el libro digital ofrece, en ese sentido, posibilidades que aquí en Cuba no hemos ni siquiera explorado del todo.
Habría que dedicarle una reflexión seria a los retos que les plantean a los escritores, a los editores, y también a los lectores, las nuevas tecnologías. No pequemos de exceso de conservadurismo, marchemos con los tiempos: puede ser que dentro de algunos años la experiencia de leer una novela sea mucho más rica. Y siempre quedará (esperemos que quede) la posibilidad de leer un libro como lo hemos hecho toda la vida.
Pero ahora mismo hay jóvenes que pocas veces han abierto un libro… y todos los días viven pendientes de sus celulares, de sus tabletas, de sus computadoras… Ese es un público que hay que seducir, un público que hay que ganar.
La cosa está en encontrar vías para la producción y la promoción. Y en mejorar el acceso a los soportes. Está claro que es prácticamente imposible leerse una novela en un celular. En una tableta es más fácil, pero tampoco es lo ideal.
Algo se está haciendo por democratizar en Cuba el acceso a la literatura en soporte digital, ahora mismo hay un plan para crear colecciones en las principales bibliotecas, pero todavía es poco. Al final se impondrá el desarrollo de esos formatos. Piensen que en un aparato relativamente pequeño pueden caber cientos de libros, una biblioteca completa.
Habría que ver, entre tantas opciones, si queda tiempo para revisarla.
Comentarios
También me duele mucho que esperen décadas, literalmente, para hacerles segundas ediciones a ejemplares entrañables como “Escuelita de Horrores” y “Oros Viejos”. Libros que han marcado generaciones, por lo menos yo quiero que mis hijos se nutran de buena literatura en formato analógico, pero me lo ponen muy difícil.
El país tiene limitaciones financieras, pero los libros electrónicos no son tan caros como las tablet o una PC; mi kindler costo 128.00 USD (en China son mas baratos),,, esta seria una buena inversión para elevar el nivel cultural del pueblo, incentivar la lectura, disminuir la producción de celulosa, la tala de arboles, etc. Yo le veo ventajas por todas partes. Aunque si me dan a escoger me voy por lo tradicional, un libro de papel.