En tiempos de amar, novela cubana de estreno, tras un prolongadísimo ayuno, es buena prueba de ello.
Escrita a ocho manos, por Eurídice Charadán, José Víctor Herrera, Serguéi Svoboda y Albertico Luberta, no mostró ningún extra, ni vuelo dramático especial. Por el contrario.
Guión antiguo. Expositivo. Sin detonante, ni ganchos. Machacando en el ya gastado tema de la cotidianidad que, dicen, es el gran triunfo del dramatizado nacional.
Lo que podía ser un interesante marco: la noche de fin de año en la que afloren los conflictos de una familia numerosa, se resumió en una secuencia de conversaítos medio informativos y nada contenciosos sobre ¡un cuarto! que hay que compartir.
Ok, eso es un problema. Práctico. Muy práctico. Y que llegado el caso, no queda más remedio que asumir. Aquí se volvió leit-motiv de un drama inexistente que, se supone, desatará una ¿tormenta de pasiones? Lo dudo.
Y digo se supone, pues una vez más, la trama no ha sido mínimamente presentada, ni en la pantalla, ni fuera de ella.
En una evidencia constante, en total detrimento de los escritores que ni aparecen, su director Ernesto Fiallo, ha optado por la generalización cuando aflora el tema.
Y es claro que no tiene mucho qué contar. Al menos, por ahora. Pero lo básico sería explicar quién es quién en esta madeja de personajes.
En el capítulo se usó un recurso bastante pedagógico: un grupito de jazz (¿?) llega para amenizar la fiesta y la promotora presenta a su familia.
Sería hábil, si no se hiciera por tandas: esta es fulana, esta es mengana, salen, entran grupos dos, nuevamente...
A diferencia de La otra esquina, un tanto más osada en lo visual, Fiallo no encontró un modo más atractivo de resolverlo en términos de imagen.
La nochevieja careció totalmente de ambiente. Las tomas afearon aún más la de por sí sufrible escenografía.
No vemos aquí los colores (y el supuesto HD) de Latidos compartidos. Salvo en las cortinas, muy bonitas y por ello contrastantes con el resto de la fotografía.
Lo que se suponía fuera la joya de la corona, la presentación de Fernando Pérez, amén de larga, se ancló en la bendita estética del día a día, con lo que se recalca no sin demagogia ese supuesto compromiso de la telenovela nacional con la realidad.
Los temas de Raúl Paz —un déjà vu, pues hizo la música de La otra esquina— me sonaron demasiado crípticos cuando los oí en Radio Taíno y 23 y M.
Es como si fueran para cualquier demanda. No hablan de nada. Y al mismo tiempo hablarían de todo. Tan genéricos como la presentación misma.
Todo indica que, como en la otra, sonarán al final de los capítulos y ello evidencia el principal problema de las novelas cubanas: su falta de formato y estilo fijo, lo cual es lo que realmente mella los guiones. No su escritura individual.
Del elenco, resaltan viejas y poco agraciadas caras. Por separado. Viejas, por conocidas. Poco agraciadas, por no atractivas, como dijo alguien en el Portal de la TV.
No es que transformemos la novela en un festival de futilidades y caritas, pero al menos un poco de personalidad se le puede pedir al elenco.
Ah y un tin menos de tinte rojo para la villana, que no solo padeció de ese exceso, sino le impuso más muecas de la cuenta a su personaje.
Si En tiempos de amar era la oferta que pretendía matar nuestra añoranza y cubrir el espacio que dejó la novela brasileña, que se quedó, una vez más, en tres emisiones, no le arriendo la ganancia.
Tomado de El blog de la hormiga
Comentarios
1) la crítica es agresiva, injusta, tendenciosa y poco objetiva;
2) no nos adelantemos a los hechos;
3) fue un gran esfuerzo, aplaudámoslos por ello;
4) es nuestro vino;
5) ¿lo puedes hacer mejor?
6) el crítico no sabe lo que dice;
7) nunca se queda bien;
8) ¿por qué no critican lo de afuera?
9) sean constructivos/p ropongan soluciones;
Todo ello lleva respuestas, algunas más largas, otras más concretas. Como esta es la mejor parte de la reseña: la interacción, que no convierte en peso muerto el escrito, ni pone al crítico por encima de los demás en una torre de marfil, hago un par de líneas.
La crítica sólo es el pretexto. La catarsis la pone el público, porque la necesita. No significa que uno alimente la maledicencia.
Este ejercicio del criterio es totalmente honesto y parte de herramientas conceptuales, que lo ayudan a evaluar el producto.
Éste, tan pronto sale al aire, se expone al escrutinio público y muy a pesar del esfuerzo puede ser: a) bueno; b) regular; c) malo;
No reseñar el producto, no implica que nadie se dé cuenta de sus baches; la técnica del avestruz aquí no funciona... ¿y saben por qué?
Porque la gente usa cualquier brecha para encausar sus decepciones y lo vemos en cualquier texto sobre TV, en que afloran criterios justos, pero desfasados con respecto al contenido.
O sea: la crítica sólo es el pretexto.
El crítico tiene que saber del tema que trata, pero no tiene obligación de:
5) hacerlo mejor
eso implicaría que tiene que ser del sector; no es la norma, aunque es posible
9) proponer soluciones;
además de lo anterior, supone que se las escuchen; lo cual en la práctica no pasa;
si de eso dependiera no se haría Cuba dice; Boris y Talía estudiaron periodismo, no gastronomía, urbanismo o economía; aun así hacen sugerencias con el riesgo de que un especialista los desmienta;
los demás puntos se responden de un modo u otro en los comentarios a los criterios:
#44 JEFAOMAT: "Lo del cubano sencillamente es criticar y de forma agresiva, iriente, cruel; realmente alguien cree que esa crítica ayuda en algo"
el cubano nunca ha lidiado bien con la crítica y de hecho es bastante económico con ella; de ejercerla más seguido, seguro que sí ayudaría;
"Lo que más me llama la atención es que la mayoría dedica muchísimo tiempo a ver lo que viene en los paquetes y nadie critica esa tv"
no veo el paquete; el tema de esta reseña es En tiempos de amar; la reseña no se hizo por contraste (ni con el paquete, ni con la novela brasileña); por ende no cabe citarlo;
"en lugar de criticar propongan soluciones que eso si es dificil"
proponerlas no es difícil, que las escuchen sí; Ud. no sabe si lo he hecho;
"y por favor respeto ante todo"
¿? creo que hay confusión entre un tono directo y el irrespeto; como el que sigue:
#25 lojusto “Es verdad que la novela no va + allá, que es un poco de lo mismo, pero la crítica de Antón es ácida, destructiva, poco educativa, porque esa agresividad en su crítica, acaso el es tan bueno en lo que hace. También sobre esto se debe reflexionar, la crítica debe ser + oportuna, + profesional, parece de un bloguero sin ningún respeto por los de+, en eso no se puede convertir la crítica”.
buen ejemplo de una ‘crítica educativa, constructiva, dulce y no agresiva’; contrario sensu me ha dicho inepto, inoportuno, poco profesional y aficionado irrespetuoso; y lo mejor ¡sin firma! buen tema para ‘reflexionar’: matemos al mensajero… (desde el anonimato);
#42 Madelyn: "los artistas cubanos trabajan bien en su mayoria (...) Felicitaciones a todos los actores y a los que hicieron posible esta realización."
Pillina #23 apuntó algo que a mí se me pasó:
"acaso era necesario contratar un director de actores para que las actuaciones sean iguales o peor que en otras telenovelas?" Totalmente de acuerdo.
#43 daniel amador: “nunca se va a quedar bien con el publico. unos la aplauden y sonrien, y otros la rechasan. es muy dificil complacer el gusto en general”
por estadística y juzgando por los comentarios, hay rechazo; nadie se ha puesto a pensar si es del patio; ni en el esfuerzo; ven el resultado; hay croquetas muy criollas, que sin embargo están mal elaboradas y la gente las juzga sin pensar en el esfuerzo de buscar los ingredientes y hacer la masa; lo mismo vale para muchos asuntos cotidianos;
(ref.) “hay q reconocer el esfuerzo q implica producir una telenovela y darle al pueblo una posibilidad de ver algo criollo, nacional, del patio, y de lo nuestro. y eso es digno de elogiar”.
#41 ROSAVILE: "pero es que la novela comienza ahora y en realidad no sabemos qué sucederá"
yo mismo lo digo: no hay información; no sabemos qué pasará; tampoco tenemos la obligación de esperar; hay muchas formas de consumir audiovisuales y de responder a ellos; la moderna no es precisamente desde la paciencia; hay demasiada opción y poco tiempo; como tengo experiencia en el asunto escribí esto en mi blog el 17 julio, dos días antes de su mensaje:
Algunos me critican las reseñas de estreno. Alegan que tengo que ‘darle un chance’ a los programas y esperar para emitir criterio. En mi defensa, sólo decir que no fui yo quien inventó los comentarios de este tipo y que hasta las puestas de teatro que, por fuerza, deben depurar sus contenidos, reciben un repaso de la crítica, aunque les quede una historia por delante…
El espectador criollo es benevolente. La falta de opción lo hizo desdoblar una virtud escasa en esta era de urgencias: la comprensión mezclada con la espera. “Vamos a ver, quizás se pone bueno/a”. Con este mantra de la apreciación televisiva me dispuse a ver, con otros ojos, programas que critiqué recientemente y estas fueron las respuestas…
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de más está decir que la novela no salió inmune, pues no ha mejorado; por rápido que sea la emisión del criterio;
La mejor parte es que el público se da cuenta de detalles que a uno se le pierden y evidencian las imperfecciones o resaltan los valores, con lo cual termina siendo un ejercicio COLECTIVO de reflexión e incluso de educación estética.
Al final, esto lo han leído apenas 500 personas. No debería levantar tantas ronchas aunque intuyo lo que dice #36 Publio sobre mí y el ICR… Una vez más, la culpa no es del mensajero. ;)